Un regalo de Sergio Astorga

viernes, 25 de noviembre de 2011

No al maltrato hacia las mujeres

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Hace dos años escribí un texto para la revista Delirio. Ésta lo publicó algo más tarde pero yo nunca lo hice aquí, en las Variaciones. El tema sobre el que debíamos trabajar era Metamorfosis y me pareció muy apropiada la historia de Apolo y Dafne de Ovidio, después de escuchar unas escalofriantes estadísticas relativas a la violencia machista.

Aunque es un problema que todos tenemos muy presente a diario, ayer, una encuesta realizada a jóvenes españoles entre 12 y 18 años me puso nuevamente los pelos de punta. Una parte nada despreciable de nuestros muchachos cree que las chicas tienen que complacer a sus novios, que los celos son un acicate en el amor, que el hombre está para proteger a la mujer y que ésta debe, como compensación, doblegarse. Y, una vez fui capaz de reaccionar, pensé que lo estamos haciendo rematadamente mal en lo que a educación se refiere cuando ellos se sienten además tan orgullosos de ir proclamando semejantes barbaridades.

Hoy es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer






... y, una vez más, considero mi obligación utilizar el blog como plataforma para decir que ¡BASTA YA!

Y decir también que NADIE debe mirar hacia otro lado porque el sufrimiento y la sangre y la humillación y el dolor y la muerte de cada mujer que es maltratada nos atañe a todos, nos importa a todos, nos involucra a todos, nos COMPROMETE a todos

Cada vez que un hombre levanta la voz o la mano contra una mujer, cada vez que las deja caer sobre ella... En cada prohibición, cada insulto, cada humillación, cada maltrato emocional, cada silencio... Con nuestra inhibición de lo que sucede en la puerta de al lado, la casa de al lado, la habitación de al lado... En nuestra despreocupación por la educación en el colegio, la educación paterna, la educación audiovisual que los adultos del mañana reciben al respecto...

 No se está haciendo  lo suficiente para evitar  una bofetada, una humillación, una paliza, un insulto, una muerte.

Y, aunque tímidamente, la cifra de asesinatos a manos de novios, compañeros, maridos, ex compañeros, ex maridos, ex novios ha disminudo, continúa siendo escandalosa, inmoral, asquerosa, horriblemente alta. No solo hay que gritar cuantas veces sea necesario ¡NI UNA MÁS!, es que entre todos tenemos que conseguir que esa maldita, cruel, odiosa cifra acabe siendo CERO. Por eso hoy es un buen día para recordar, para recordarnos que es VITAL que nos  unamos para reivindicarlo y decirlo con voz bien alta,  para ayudar a cualquier mujer maltratada en cualquier forma o manera, para tener la valentía de denunciar a quien sea culpable, para contribuir activamente en la educación de los jóvenes que tenemos cerca y alrededor...  Y también para obligar a las autoridades, sean del tipo que sean, a que pongan más medios, más interés, más medidas, más voluntad, más dinero, más ganas en evitarlo y en educar a las generaciones que vienen detrás.
Porque es un problema DE TODOS y entre todos debemos ponerle solución.

¡BASTA YA! 
¡NI UNA SOLA MUJER MALTRATADA, FÍSICA O EMOCIONALMENTE!

Por eso hoy les traigo este texto que nació de la rabia. Nunca escribí nada tan dual.  Va de lo  intimista a lo solemne, empieza hablando de lo cotidiano para elevarse hasta lo divino, asciende desde la época actual a la antigüedad. Trata de la mujer anónima y de la que es conocida universalmente, de la vejación particular que sufre la primera y la venganza incruenta y universal que ejecuta la segunda, del fracaso de la bonhomía y la razón pero también del triunfo de éstas sobre la sinrazón y la violencia. Tiene dos colores, dos formas de ser escritas, dos estilos diversos, dos tiempos verbales, en tercera y en primera persona. Me pareció importante hacerlo así para ir subiendo gradualmente de un nivel al otro de un relato bifronte en el que existe un haz y un envés, una cara y una cruz, pero siempre integrantes de las mismas hoja o moneda. Nació también fruto de la indignación y la impotencia. Hoy pienso que la indignación hay que potenciarla desde la lucidez y la cordura y que la impotencia puede desaparecer si nos ponemos manos a la obra YA MISMO.

Este pequeño trabajo es pues  mi contribución a este 25 de noviembre que todos los años se nos hace dolorosamente actual y triste. Como un grito, una llamada de alarma, una lucha necesaria e inmediata.
Para mejorarlo ostensiblemente, les dejo con una exquisita cantata que sobre el mismo tema compuso ese alemán trastocado en británico que fue don Jorge Federico...

Pongan todo lo que puedan de su parte para soliviantarse con el texto, compensando con su buena voluntad las carencias de éste. Disfruten (no necesitarán esforzarse lo más mínimo) de la partitura de Häendel y sean, seamos muy conscientes de que entre todos podemos hacer mucho para evitar ese goteo incesante y terrible de mujeres maltratadas, apaleadas, mutiladas, heridas, insultadas, vejadas, asesinadas en todo el mundo.

Téngamoslo muy presente a diario y gritémoslo con fuerza hoy.




 
TRANSMUTADO OVIDIO


Dichas estas razones, voló Cupido y se detuvo sobre el Parnaso;
y disparó dos flechas: con una clavó el amor, y el desdén con la otra.

OVIDIO - Las Metamorfosis


"Supo que se había equivocado eligiendo el camino más corto -pero también el más oscuro-, cuando ya no tenía remedio.
 
Durante todo el día la sensación de cansacio la había seguido tontamente de un lado para otro. Tenía sueño. Llevaba varios días durmiendo muy poco porque aquel proyecto y la machaconería persistente del jefe le escamoteaban el sueño. Por esa razón, no se lo pensó dos veces cuando, después de llevar un cuarto de hora caminando desde que saliera de la oficina, se encontró en el cruce entre la avenida bien iluminada y rectilínea y aquella calleja estrecha y diagonal que le acortaría al menos en diez minutos el camino. Además, los tacones le mordían sin piedad los pies.

Escuchó por primera vez sus pasos irregulares y torcidos al pasar por delante de aquel solar turbio y de olor imposible. Pensó que su miedo habitual le estaba jugando de nuevo una mala pasada. Pero sintió frío. Un frío indefinible, como el que te perfora la médula cuando te dan una mala noticia, como el que te empapa cuando tienes la certeza de que no hay salida alguna.

Intentó no asustarse, pero las baldosas mojadas le devolvían el cada vez más rápido y estúpido soniquete de las suelas gastadas. Las de un él, sin duda, por la fuerza que imprimía al andar. No había un alma en todo el recorrido. Ni ventanas iluminadas, ni puertas entornadas que la tranquilizasen. La realidad le sonrió desdentada y cruel desde una esquina sucia de orín y oscuridad.

Cada vez caminaba más deprisa. Él también. Le habría gustado gritar, pedir ayuda pero sabía que gastaría fuerza inútilmente. Habría dado algo por llevar aquellas playeras de color indefinido y feo que tanto le gustaban. Aceleró la marcha y el pulso, envidioso, le machacó la sien con latidos abruptos y chillones.




Las piernas decidieron por ella y se lanzaron, desorientadas y torpes, a una carrera que no conducía a ningún sitio. El bramido estaba cada vez más cerca. Su aliento, el de él, le atosigaba la nuca con pellizos desagradables de tabaco y sudor.

Por un momento pensó que le daría tiempo a llegar, que encontraría un bar abierto, que alguien saldría de un portal y le sacudiría ese mal sueño hasta depositarla, tranquila y avergonzada en la orilla segura de su cama revuelta. Pero él seguía siendo él y estaba alargando una mano grande, dura, pegajosa para atraparla.

De repente,

                          algo que no era el miedo 

                                                               la paralizó con suavidad,

                                                                                   sujetándola firmemente al asfalto...


... Porque yo, Dafne, la hija de Peneo, su ninfa preferida, me he vuelto más poderosa que tú, Apolo, tan indigno y arrollador como tu padre Jupíter.

Ya no podrás abusar de mí, ni poseerme, ni violarme.



Mira cómo la sangre de mis brazos, que nunca te rodearán, se convierte poco a poco en la savia que por fortuna me redime.

Mis piernas se inmovilizan y se vuelven leñosas lentamente, ocultando para siempre el hueco luminoso que nunca horadarás, que jamás llegará a ser tu anhelado refugio.

Mis pies, anclados ahora firmemente a tierra, ya no te temerán por ser menos veloces que los tuyos.

Te he vencido, Apolo. Mis dedos, mis manos, la melena que siempre buscaste destrenzar van adquiriendo el tono verde oscuro de las hojas sagradas.

Me he vengado de ti, por toda la eternidad y hasta el límite del tiempo.

Y en mí vengo a todas las mujeres maltratadas, desposeídas, ultrajadas. Y mi venganza es la más terrible porque yo, tu objeto del deseo, te seré por siempre inasequible. Y jamás me tendrás. Y cuando tus manos ávidas intenten tocarme, toparán con la madera madre, con la corteza áspera y rugosa con que mi padre me cubrió acudiendo en mi auxilio. Porque, no te engañes, Apolo. Él me protegió originando al tiempo tu propio deshonor y desvergüenza.

Y seré más que tú. Y las hojas de aroma profundo y persistente con que me han envuelto tu desfachatez y tu codicia, se aposentarán por siempre en tu cabeza, coronándote, ciñéndote, apresándote.

Los demás pensarán que te cubres con el verde trofeo a causa del desconsuelo y la tristeza y que eliges mis hojas en homenaje al sueño interrumpido y nunca consumado. Creerán que lo haces por tal causa. Y estarán convencidos de que a ello te lleva justamente la dulce terquedad del imposible y porque con dicho acto perennemente me honras. Pero se engañan. Tú sabes que se engañan. Y sólo los dos sabemos que es mentira. Que fue mi voluntad y no el amor quien te anudó sin remedio a esa diadema atroz que te aprisiona.

Para que seas consciente de por vida de que te acosará la indignidad por dónde vayas, persiguiendo tu rastro con fiereza, negándote implacable el perdón y el olvido."


G.F. Händel (1685-1759). Cantata de Apollo e Dafne (La terra è liberata). I Aria: Felicissima quest'alma..! II Aria: Ardi, adori e preghi... III Recitativo: Ah, qu'un Dio non dovrebbe..! IV Aria: Come in ciel benigna stella... Dafne: Roberta Invernizzi, soprano. La Risonanza. Fabio Bonizzoni, director. GLOSSA, 2010.




1 - Felicissima quest'alma
ch'ama sol la libertà.
Non v'è pace, non v'è calma
per chi sciolto el cor non ha.

2 - Ardi, adori e preghi in vano;
solo a Cintia io son fedel.
Alle fiamme del germano
Cintia vuol che io sia crudel.

3 - Ah!, ch'un dio non dovrebbe
altro amore seguir ch'oggetti eterni;
perirà, finirà caduca polve
che grata a te mi rende,
ma non già la vertù che mi difende.
4 - Come in ciel benigna stella
di Nettun place il furor;
tal in alma onesta e bella
la ragion frena l'amor.

1 - Felicísima el alma
que no ama sino la libertad.
No hay paz, no hay calma
para un corazón que no esté libre de ataduras.

2 - Ardes, adoras y rezas en vano;
le soy fiel a Cintia.
A la llama del hermano
Cintia quiere que responda siendo cruel.

3 - Ah!, un dios no debería
perseguir otro amor que no fuese objeto eterno;
perecerá, acabará convertido en polvo
lo que me vuelve grata a ti,
más no la virtud que me protege.
4 - Como en el cielo la pequeña estrella
de Neptuno aplaca el furor;
así en un alma honesta y bella
la razón frena el amor.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Metamorfosis: Syrinx... y Debussy

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Para Isabel Romana, que me regaló a Palantea



"Entonces inundó el bosque una música liviana y suave semejante a la que Favonio provoca con su soplo cuando, al empezar la primavera, hace cantar las hojas de las encinas y los castaños y los incita a dar frutos: alegre como el aleteo de las mariposas y más dulce que la miel de las abejas. Evocaba también otros sonidos: el goteo del agua sobre una piedra, el chasquido de la hojarasca bajo las pisadas diminutas de las aves y su picoteo, el lento transcurrir del tiempo. Era tan hermosa aquella melodía que apaciguaba el espíritu y hacía olvidar los pesares. Sin darse cuenta, Rea Silvia se había ido acercando a la entrada de la cueva y, con cautela, miró al exterior.


Dándole la espalda, sentada sobre un viejo tocón entre la niebla, una muchacha tocaba la siringa. Vestía una túnica parda y dos trenzas castañas se anudaban por encima de su cabeza dejando la nuca desnuda. A su alrededor unos cuantos cerdos hocicaban en la espesura buscando las bellotas que tardíamente habían caído a tierra. Se quedó inmóvil escuchando mientras su corazón recuperaba el ritmo normal y se serenaba. Luego, despacio para no asustarla, se le acercó. La muchacha se sobresaltó y dejó de tocar."

Isabel Barceló . La fundación de Roma - 1ª parte, cap. VI











¿Les ha gustado? ¿Verdad que es una delicia la aparición de "mi" personaje en la espléndida novela de Isabel? Nunca le agradeceré bastante que tan generosamente me haya brindado ser una pastorcita como Palantea en el relato de la fundación de Roma.

Pero para que mis lectoyentes no se fatiguen en exceso por mi proverbial y endémico narcisismo, vayamos al instrumento mencionado por mi querida Romana. Sí, efectivamente... lo que la pastorcilla toca tan despreocupadamente en el bosque de Silana inmediatamente antes de su primer encuentro con Rea Silvia es una siringa.

El DRAE define así la palabra que la nombra, en su primera acepción:

siringa.

1. Poét.Especie de zampoña, compuesta de varios tubos de caña que forman escala musical y van sujetos unos al lado de otros.

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Además, intercalada en el encantador texto de nuestra escritora, tienen Vds. una fotografía para que se hagan una idea de cómo es. ¿A que les suena? Seguramente  les resultará también familiar por el nombre de Flauta de Pan.

Pan, el semidios... Siringa... o Siringe... o Syrinx...

¿Les han contado alguna vez la historia de Syrinx (o Siringa) y Pan? Estoy segura de que la mayor parte de quienes leen este blog conocen de sobra este episodio de Las Metamorfosis de Ovidio. Pero, por si acaso alguno no fue a clase aquel día, comoquiera además que tengo que justificar ante la jefa de esta bitácora el número de palabras que me exige al mes y toda vez también que, ya que escribo pocas entradas, estas deben, por compensación, ser largas como días sin pan o travesías en el desierto... pues eso, que les voy a contar el relato, quieran Vds. o no; se pongan como se pongan. Debo añadirles que como por hoy ya he cubierto el cupo de corta y pega que me está permitido y puesto que tengo dos traducciones (*) del pasaje ovidiano y  de una me gustan unas cosas y otras de la otra, paso a transcribirles "alla maniera sui generis della comtessa"... lo que nos relata el poeta latino.
En definitiva, mis lectoyentes van a leer un refrito condesiano de tan hermoso texto, narrado como un relato que Ovidio  pone en boca de Mercurio con objeto de adormecer a Argos inmediatamente antes de degollarlo. Yo sé que no es muy edificante la acción de Hermes (aunque sea quien rige los designios de los geminianos)  pero es lo que hay y no vamos a andar a estas alturas edulcorando la poesía ovidiana.

A lo que íbamos...

En los fríos montes de la Arcadia vivía una náyade, la más hermosa entre las Hamadríades de Nonacris, a quien las ninfas llamaban Syringa. Ninguna había eludido como ella los requerimientos y pretensiones de faunos y dioses que habitaban el campo o el bosque. Rendía culto a la diosa Ortigia, a la que consagraba su virginidad y por su forma de ceñirse la túnica a la manera de Diana habría podido pasar por la mismísima Latonia, si no fuera porque la diosa usaba arco de oro, en tanto el que aquélla tensaba era de cuerno.
Un día en que Syrinx descendía del monte Liceo se encontró con Pan, que ceñía su cabeza con agujas de pino. El dios, al verla, le habla así: "¡Cede, oh bella ninfa, a los deseos de un dios que desea llamarse tu esposo!". La ninfa, insensible, lo ignora y huye de él, pero como Pan continuase en su porfía de darle alcance a toda costa, Siringa se ve obligada a correr hasta que las plácidas aguas del arenoso río Ladón le cortan la huida. Viendo que no tenía salvación, la náyade suplica a sus límpidas hermanas que la socorran y ellas, apiadadas, escuchan su petición de ayuda transformándola con gran rapidez. Cuando Pan llega a su altura e intenta abrazarla, lo único que sus brazos oprimen es un montón de cañas de pantano. Y comoquiera que, al abrazarlas y suspirar sobre ellas, el viento produjo en aquellas un sonido leve y suave, como de lamentos, el dios, cautivado por la dulzura del sonido creado, dijo: "Siempre habrá este diálogo entre vosotras y yo. Os abrazo, ¡oh cañas!, y desde hoy os abrazaré, como esposo, de mil maneras diferentes y siempre ardorosas". Unió pues cañas de formas y tamaños distintos con una ensambladura de cera, creando el nuevo instrumento que lo acompañó desde entonces y al que otorgó el nombre de la ninfa que nunca pudo conseguir: siringa.

 P.P. Rubens. (1577-1640). Pan y Siringa (1617-1619). Palacio de Buckingham. Londres.



¿A que es bonito..?

¿Creen Vds. que aquí se acaba todo? Pues no señor, que para una vez que me decido a escribir, van a tener que aguantarme un poquito más. Porque ha llegado el momento en que hace de nuevo acto de presencia nuestro buen amigo Claudio. Que sí, que sí, que tienen razón, que lo traigo mucho por las Variaciones. Pero es una de mis debilidades, qu'est-ce qu'on va faire!

Y es que el bueno de Debussy compuso en 1913 una pequeña pieza llamada justamente Syrinx. Y, lógicamente, fue escrita para flauta. Su duración es mínima, apenas un susurro o un suspiro, pero es hermosa y leve como ellos. Y, naturalmente, tiene su historia... Y sí, no me arruguen el ceño que también se la voy a contar.

He dicho algo más arriba que la breve composición se llama Syrinx (*), pero el título original que le dio nuestro francés fue precisamente La flûte de Pan (la flauta de Pan). Seis años antes, Gabriel Mourey, el poeta y dramaturgo francés, y el propio Debussy se embarcaron en el proyecto de escribir una ópera sobre el tema de Tristán e Isolda. Convencidos de que nunca la acabarían, abandonaron la idea precisamente en 1913. Y es entonces cuando Mourey le hace el nuevo encargo de una música incidental para su obra de teatro en tres actos,  Psyché (Psique). Pieza que, por otra parte, también quedaría inconclusa. Se trataba de que el compositor ilustrara el episodio de la muerte de Pan, representado concretamente en la 1ª escena del último acto.

El texto al que acompañaba la flauta desde fuera de la escena decía (y dice) así:

LA NAÏADE

Prodige! Il semble que la nuit ait dénoué
Sa ceinture et qu'en écartant ses voiles
Elle ait laissé, pour se jouer,
Sur la terre tomber toutes les étoiles...
Oh! comme, dans les champs solennels du silence,
Mélodieusemente elles s'épanouissent!
Crois-tu que l'amant d'Eurydice
Faisait vibrer de plus touchants
Et plus sublimes chants
Les cordes d'airain de sa lyre?
Non, n'est-ce pas?

L'ORÉADE

Tais-toi, contiens ta joie, écoute.

LA NAÏADE

Si tu savais quel étrange délire
M'enlace, me pénétre toute!
Si tu savais... je ne puis pas te dire
Ce que j'éprouve. La douceur
Voluptueuse éparse en cette nuit m'affole...
Danser, oui je voudrais, comme tes soeurs,
Danser... frapper de mes pieds nus le sol
En cadence et, comme elles, sans effort,
Avec d'harmonieuses poses,
Èperdument livrer mon corps
À la force ondoyante et rythmique des choses!
Celle-ci qui, dans sa grâce légère,
Elève vers le ciel là-bas
Ses beaux bras.
Ressemble, au bord des calmes eaux
Où elle se reflète, un grand oiseau
Impatient de la lumière...
Et celle-là que des feuilles couronnet
Et qui, si complaisamment, donne
Aux lèvres de la lune à baiser ses seins blancs
Et l'urne close de ses flancs...
Et cette autre tout près qui, lascive, sans feinte,
Se roule sur ce lit de rouges hyacinthes...
Et cette autre dont on ne voit plus que les yeux
Etinceler, telles deux taches
De Soleil, dans la frondaison de ses cheveux.
Qui l'enveloppent et la cachent...
Par la chair d'elles toutes coule un feu divin
Et de l'amour de Pan toutes son embrasées...
Et moi, la même ardeur s'insinue en mes veines;
O Pan, les sons de ta syrinx, ainsi qu'un vin
Trop adorant et trop doux, m'ont grisée;

O Pan, je n'ai plus peur de toi, je t'appartiens!...

LA NÁYADE

¡Oh, prodigio! Parece que la noche haya desanudado
Su cinturón y que, abriendo sus velos,
Haya dejado caer sobre la tierra,
Solo por divertirse, todas las estrellas...
¡Oh, cómo se derraman melodiosamente
Por los campos solemnes de silencio!
¿No crees que el amante de Eurídice
Haría vibrar con los más conmovedores
Y sublimes cantos 
Las cuerdas de bronce de su lira?
¿No lo crees?

LA ORÉADE

¡Calla... contén tu alegría... escucha!

LA NÁYADE

¡Si supieras qué extraño delirio 
Me abraza, me traspasa toda!
Si supieras... no puedo decirte
Lo que esiento. Una dulzura
Voluptuosa y desordenada me enloquece esta noche...
 ¡Danzar... oh sí, me gustaría, como tus hermanas.
Danzar...golpear el suelo con mis pies desnudos
Cadenciosamente y, como ellas, sin esfuerzo,
Con posturas armoniosas,
Abandonar mi cuerpo  sin remedio
A la fuerza ondulante y rítmica de las cosas!
Ésta que, en su gracia ligera,
Eleva hacia el cielo
Sus hermosos brazos.
Parece, a la orilla de las calmadas aguas
Donde se refleja, un gran pájaro
Impaciente de luz...
O aquélla, coronada de hojas, 
Que tan complacientemente da a besar
A los labios de la luna, sus blancos pechos
Y la cerrada urna de su seno...
Y esta otra, tan cercana, que,
Lasciva y sin fingir rueda sobre ese lecho de rojos jacintos...
Y otra más, de la que solo se ven brillar  sus ojos, 
Como dos máculas
De sol en la frondosidad de sus cabellos 
Que la envuelven y la esconden...
Por la carne de todas ellas se desliza un fuego divino 
Y a todas las abraza el amor de Pan...
Y a mí, el mismo ardor se trasluce en mis venas.
¡Oh, Pan, los sonidos de tu siringa me han embriagado 
Como un vino demasiado encantador y demasiado dulce!
¡Oh, Pan, ya no tengo miedo de ti, te pertenezco! 
                                                                             (Trad. Paz Juan)



La pieza fue estrenada el 1 de diciembre de aquel 1913 por el instrumentista a quien iba dedicada, Louis Fleury, quien interpretaría también muchas otras piezas de Debussy. El lugar elegido, la casa de Louis Mors, en Paris. Fleury conservaría durante mucho años la partitura original.
Originalmente fue creada sin barras de compás ni marcas de respiración. Años más tarde, otro flautista, Marcel Moyse, le marcaría dichas pautas siendo su transcripción la utilizada habitualmente en las interpretaciones actuales.
Como buena parte de las obras impresionistas, tiene un marcado caracter descriptivo e ilustrador.  Es fácil reconocer en ella las complejas pinceladas de los sentimientos contenidos, de la emoción, del sentido que acompaña a la palabra. Es profundamente intimista, pero la música va y viene, ondulante,  de principio a fin de la obra. Intenta ser la expresión más fiel de la última melodía que Pan interpreta antes de morir. La náyade, Syrinx, es la corporeización de ese delirio último del dios. El poema y la música se engarzan armoniosamente. Muchos entendidos opinan que esa pieza brevísima marcó un punto de inflexión en la composición para flauta del francés.

Sin embargo, esta obra que es referencia para todo aquel que estudia o interpreta música con la travesera, en rarísimas ocasiones se representa con el recitado del hermosísimo poema para el que fue creada. Es habitual escucharla, fuera de programa y como propina en recitales o conciertos de flauta, pero siempre para ese instrumento solo. Y para que Vds. puedan elegir con qué versión se quedan, les he traido las dos. No son excluyentes ni, mucho menos, incompatibles y pueden degustar de las dos cuantas veces quieran pues esta vez les he atormentado con mucha letra para tan poca música como luego ha resultado. Poca en duración,  que la armonía, la elegancia, la fragilidad que se desprende de esta pequeña joya compensa con creces su escasa extensión. Espero que el poema les ayude a dar sentido a la música. Seguro que después de escucharlas a un tiempo entienden mejor los compases sutiles de don Claudio.


C.Debussy (1862-1918). Syrinx. 1 Para flauta y voz. 2 Para flauta sola. Juliette Hurel, flauta. Florence Darel, voz. Impressions françaises. ZigZag Territoires, 2011




Bien, ya tienen Vds. deberes para estar entretenidos una buena temporada. Dosifíquenlos, no vayan a sucumbir víctimas de una sobredosis flautístico-mitólogica. Créanme que la resaca es horrorosa.
Espero, mientras tanto, poder solucionar los problemas de lógística "windosiana" con los que Bill Gates martiriza a esta pobre condesa. Hartita me tiene el pájaro. Les aseguro que en cuanto pueda (y mucho me temo que irá para largo) me paso a la manzana.

Hasta que vuelva a someterles a una nueva tortura metamorfosiana, háganme el tremendo favor de ser todo lo felices que puedan. Y he de reconocer que teniendo que soportar 15 días de campaña, unas elecciones y un más que sonado triunfo anunciado van a tener que echarle muchas ganas y trabajar duro para lograrlo.

Eso sí, el único azul que entrará en esta bitácora es el de mi vestido de raso.

Buenas noches.

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(*) Textos utilizados:
      Para Las Metamorfosis de Ovidio
      1) Austral nº 1326. Traducción de Federico Carlos Sainz de Robles. Espasa-Calpe, 1963 (amena, pero poco fiel al texto latino)
      2) Alianza (BT 8202) Clásicos de Grecia y Roma. Trad. Antonio Ramírez de Verger y Fernando Navarro Antolín. Alianza Editorial, 1995. Octava reimpresión (2009)
      Para los datos sobre Syrinx de Debussy
      1) Juliette Hurel, en el disco de referencia más arriba indicada.
      2 Syrinx, wikipedia.

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miércoles, 5 de octubre de 2011

Falso interludio

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interludio.

(Del lat. interludĕre, jugar a ratos).

1. m. Mús. Breve composición que ejecutaban los organistas entre las estrofas de una coral, y modernamente se ejecuta a modo de intermedio en la música instrumental.

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Seguramente y en estos tiempos turbulentos que corren, los intermezzi entre coral y coral de Bach serían hoy prosaicos spots publicitarios. Partiendo de esa idea tonta, veamos..






Cometa de una tienda china de San José, 2 euros...






...Sombrero de paja, de Tiger, 4 euros...




...Aletas, gafas y tubo, de un comercio pequeño de Rosas, 25 euros...





... Andar todo el día desnuda al viento, al sol y al agua, no tiene precio.














Tanto el a todas luces plagiado anuncio como las tres canciones que les he traído a modo de falso interludio son obritas menores si se las compara con las magníficas piezas de música clásica habituales en esta bitácora. Pero tanto uno como las otras son capaces de expresar mucho mejor que yo cómo me siento y qué es lo que siento en estos días de absoluta libertad y contacto con la naturaleza bajo un sol amable, un viento poderoso y dentro de un mar soberbiamente azul y ahora ya tranquilo.


Y necesitaba compartirlo con Vds.


Prometo contestarles la semana que viene, ya de vuelta a un Madrid convulso. Mientras tanto, aprovechen un sol que quizá no solo dore membrillos e intenten sacarle el mayor partido posible a este otoño suave y consentidor.

Y por supuesto sean todo lo felices que puedan, que ya vendrá el invierno pesado y gris a aguarnos la fiesta a todos.

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jueves, 1 de septiembre de 2011

De Creus a Gata

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 Per a tots els meus amics 
que parlen o viuen (o parlen i viuen) en català

Para Dardo
en la esperanza de poder verlo este año



Septiembre ha doblado por fin el cabo.

Atrás quedaron definitivamente esos días ásperos y eternos de un verano indefinidamente duro. Dos meses extraños y difíciles como travesía del desierto, cuyas horas pesaban sobre el sudor de habitaciones cerradas y química esperanzadora. Ya está. Pasaron. Olvidados quedan.

Cerca, muy cerca está la perspectiva de las vacaciones y su consiguiente viaje.  Tan próximos ambos que sus preparativos tienen el palacio de la condesa bouleversé; patas arriba, que diría nuestra Anarkasis, traduciendo de forma que nos entendamos todos. Largas jornadas de descanso, asueto, paseos, sol y agua similares a las de otros años. Solo que esta vez somos mucho más conscientes aún del enorme privilegio que representan. Vaya si lo somos...


 Girona. Cap Norfeu en el Cap de Creus. Atardecer. Septiembre 2010 (fotografía de Paz Juan)


Reconocer y reconocerse a lo largo del camino que va de Figueres a la costa, recién abandonada la autopista, como si regresáramos a casa.  Contar una a una las desviaciones a lugares queridos por tanto vivido en ellos como Sant Pere Pescador, L'Escala, Castelló d'Empúries, Vilajuiga, Perelada, Sant Pere de Rodes, Cadaquès; incluso aquéllas que se dirigen a lugares que la mano y la codicia del hombre han transformado de hermosas marismas en absurdos arquitectónicos como Empuriabrava o Santa Margarida. Saludar la ciutadella de Roses camino de las Canyelles grosses, nuestro anclaje fuerte, seguro y poderoso a este Alt Empordà que forma parte de nosotros mismos. 
Por el camino habrá quedado el puerto y el faro y el recién restaurado castell de la Trinitat (al que debemos visita como promesa de buen grado a Fra Miquel) y las Canyelles petites, en la hondonada del camino que se retuerce hasta la Almadrava. Y allí, justamente allí, nos espera la recuperación física, mental y emocional que necesitamos. En esa ventana abierta al golfo de Roses, en ese regalo que se hace realidad cada mes de septiembre.

No habrá las mismas actividades que otros años, pero serán mucho más importantes y entrañables. No tomaremos el camino de la Montjoi al atardecer para ver cómo la luz oblicua vuelve dorado el cap Norfeu y cenar en un restaurante que a lo largo de 15 años nos ha dado cada temporada diferentes y múltiples sorpresas y el placer de compartirlas y saborearlas despacio. Se acabó el Bulli sí,  pero no nuestra visita anual. Volveremos a subir, posiblemente con el sol bien alto y de mañana, para saludar a quienes fueron su espíritu y su alma. Y regresaremos con la sal de la cala tapizando los poros y el abrazo de Luis, Lluis, Pol, Oriol, Ferrán y Juli. Porque ellos continúan allí y porque las ganas de verlos y charlar y de que nos cuenten novedades y futuros proyectos continúan siendo las mismas.

Tampoco ascenderemos a la cima hermosa del románico de Sant Pere que se descuelga a pico mirando a Port de la Selva. Pero la contrapartida me importa y me apetece mucho más. Alguien me espera en Cadaquès y podremos por fin darnos un beso y un abrazo y disfrutar de las risas por calles blancas, empinadas, estrechas y limpias. Y su cello y su familia y su historia dibujarán todos y cada uno de los espacios de su enclave escondido y bello, añadiendo después pinceladas pétreas de pintor ampurdanés.

La pequeña cala de la Almadrava será de nuevo objeto, testigo o víctima  de pisadas, charlas, risa o buceo en busca de posidonias o cangrejos (ni se imaginan lo temible que puede llegar a ser la condesa bien pertrechada de aletas, tubo y gafas).
Y las tardes se volverán apacibles con horas calladas de bordado francés bajo los pinos,  levantando de tanto en tanto la vista del bastidor para ver pasar los barcos que regresan, mientras se deshace perezosamente la música de Ravel o Biber.

Ya de bajada, la promesa de una paella a cuatro en la Barceloneta y de un café a tres quizá en las Ramblas. ¡Qué bien sabrá desmenuzar las horas en encuentros blogueros de a poquitos y sorberlas a cucharadas leves y serenas!
Y para terminar, parada en el pueblo natal de Fasolt. Claro... no podíamos pasarlo por alto como en otras ocasiones, que al servicio hay que tenerlo contento de tanto en tanto y además es en cierto modo obligatorio puesto que son familia de Fermí. La visita a un edificio de Puig i Cadafalch que hizo aún más famosas las bodegas Codorniù  y una degustación de cavas pondrá punto final a la estancia catalana. 

Un paréntesis médico de 15 días en un Madrid seguramente agobiado de gente, prisas, atascos y neurosis...


 Madrid. Puerta del Sol. Mediodía. Agosto, 2011 (fotografía Paz Juan)


Y de nuevo, en camino.
Esta vez hacia del sur, en busca del otro cabo al este de la piel de toro.

La condesa que esto les escribe no está tan viajada como quisiera y no ha podido dar el pequeño salto a la desnudez del mediterráneo africano, pero seguramente la costa almeriense se le parece mucho.
El contraste feroz entre el amarillo terroso y reseco o el gris oscuro y poroso del desierto total con el añil profundísimo del mar de Alborán y el agua que rodea el cabo de Gata marca sin remedio la primera vez que uno lo contempla. Fuera de temporada solo hay silencio, sal, sequía y agua.


Almería. Cabo de Gata. Mañana. Octubre 2010 (fotografía: Paz Juan)


Si no lo conocen, no dejen de caminar 20 minutos para sumergirse en los blanquísimos cantos rodados de la playa de los Muertos, con un agua de color turquesa tan límpido que da pena acercarse a la orilla y provocar ondas. Y prueben a acercarse San José o las Negras, preferiblemente al mediodía. Coman en un chiringuito que hay en la isleta del Moro mientras les llega el olor a yodo pegado a las rocas de la cala vecina, en tanto los pescaítos o los salmonetes dan todavía coletazos sobre el plato.
Acérquense por la tarde a esa fantástica rada que es la playa de los Genoveses, refugio de piratas o dejen que las crestas de piedra de la playa de los Mónsules les resguarden de los últimos rayos oblicuos de sol. Si pueden hacerlo sin ropa, mejor que mejor, que esa zona nunca fue mojigata y cada cual se comporta al respecto a su libre albedrío y no hay nada como bañarse en agua calma y clara sin ataduras textiles que medien entre la suavidad y el frescor del mar y sus cuerpos.

El resto de los días dedíquenlos perezosamente a volar la cometa en las desiertas y recuperadas ya de la locura masificada del verano, playas de Vera o Mojácar. Caminen kilómetros y kilómetros sin que les perturbe el ruído o los veraneantes que no tienen la suerte de poder serlo fuera de temporada. Viajen si les apetece a conocer el teatro romano de Cartagena o la Alcazaba de Almería, pero no dejen de acercarse al puertecillo de Garrucha y ver cómo desembarcan el pescado recién capturado. Si después, a la noche, tienen ocasión de probar gallos de San Pedro o gambas, salmonetes o chipirones, el placer será redondo.

Permitan pues que los primeros días de otoño, mucho más amables que los de su estación predecesora, les mimen y olvídense de todo lo que no sea amarillo y añil, desierto y mar. El Cabo de Gata, sus salinas, sus flamencos, su arena finísima y blanca sabrán recompensarles de trabajos ingratos o ausencia de ellos, de inviernos oscuros y lluviosos, de larguísimas horas perdidas en las salas de espera de los hospitales.
Ni se lo piensen dos veces, tírense de cabeza, sumérjanse y chapoteen, que el mediterrano fuera de época sabe ser agradecido y les agasajará con todos los tesoros escondidos de que sea capaz.

Si después toca volver a la dura batalla, a los Libra y Escorpio y Sagitario trastocados en Cáncer, al menos tendrán Vds. las baterías del alma y el cerebro bien recargadas. Y la piel, ese órgano que guarda memoria de lo bueno y de lo malo, conservará intacto el recuerdo de un sol que no quema y un agua acogedora hasta que de nuevo, al año siguiente, comience otra vez el ciclo.

No creo que me dé tiempo a contestar sus comentarios. La mar me está llamando con urgencia.
Como compensación y para ilustrar esta larguísima y mediterránea entrada, les dejo con una pieza que viene como anillo al dedo. Disfruten de la delicadeza debussyniana de cristal siempre a punto de romperse. Zambúllanse despacito en esta entrada para poder salir de ella sin ahogarse. Recuperen el pulso a su localidad, sus amigos, su trabajo. Y como seguramente la pereza y las obligaciones vacacionales no le permitirán a esta condesa castigarles con nuevos posts, despídanse de ella, bloguísticamente hablando, hasta mediados de octubre.

Mientras tanto, arrostren como puedan el regreso a su  pequeña o gran urbe, que yo he estado esperando sin rechistar a que volviesen. Y ni se les ocurra tener síndrome postvacacional, que ya saben que es un invento de los psiquiatras a fin de pagarse la reforma del cuarto de baño o la cocina y no es plan de contribuir a subvencionarles el alicatado.

Y, por supuesto, sean felices y derrochen todo lo bueno que puedan atrapar repartiéndolo también generosamente.

¡Hasta la vuelta..! No se me vayan muy lejos.


C.Debussy (1862-1918). La mer. Trois esquisses symphoniques. (El mar. Tres  bocetos sinfónicos). I De l'aube à midi sur la mer. Très lent (Del alba a mediodía sobre el mar. Muy lento). II Jeux de vagues. Allegro (Juegos de olas. Allegro). III Dialogue du vent et de la mer. Animé et tumultueux (Diálogo del viento y del mar. Vivo y tumultuoso). Philharmonia Orchestra. Michael Tilson Thomas, director. Sony, 1984.




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lunes, 15 de agosto de 2011

La magia de lo primitivo y lo pequeño

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Nuno Gonçalves - Martirio de San Vicente (detalle). ca. 1470. Óleo sobre tabla de roble. Museu Nacional de Arte Antiga. Lisboa. INV.: 1549 PINT (foto: Paz Juan).


La ciudad tiene el andén mojado y remolón cuando llego a primera hora de la mañana. Acaba de llover. Es un martes apacible y fresco del apenas estrenado agosto.

El parque cercano a la estación, a la que da nombre, me sorprende con su fuente por fin restaurada y libre de maderamen y andamios y yo sorprendo a sus pavos reales todavía dormitando en las ramas más altas de los árboles. Sigue siendo ese rincón agradable por el que se puede caminar con calma, a salvo de los automóviles y el ruido del cercano y ruidoso Paseo. Hay camelias blancas, abiertas y cuajadas de gotas. El estanque conserva el encanto de siempre.

Atravieso hacia el centro oyendo el ruido de los cierres que se levantan, a compás, según voy pasando. Hay anuncios de exposiciones de Marino Marini y Henry Moore con horarios algo estrambóticos. Compro unas tijeras de costura en una tienda llena de navajas suizas y modernos cuchillos de cerámica. Suena la campana de una iglesia.

La plaza mayor se abre luminosa, roja y recién lavada, con trajín de gente que la atraviesa sin prisa y un par de turistas ejerciendo su oficio, cámara y plano en ristre. Me paro a tomar café en uno de los bares y el viejo conde me guiña el ojo desde su pedestal. Hay algún comercio nuevo (o así me lo parece, que la sombra gallega es alargada) al que cedió su sitio alguno que no pudo con el embate de la crisis, pero me alegra ver que la ferretería resiste. Se está bien.

Camino de mi objetivo, me pierdo por los soportales apenas el tiempo imprescindible para comprobar que si antes se los comían las obras, ahora lo hacen los coches con una insistencia digna de elogio. Casi prefería ir saltando entre martilos neumáticos y adoquines sueltos.

Y tras el palacio cuna del monarca de todas las Españas, el que acoge muestras y eventos temporales que merecerían mayor publicidad y visita. Todavía no han abierto, así que me dedico a contemplar las fachadas renacentistas. La restaurada hace dos años está limpia y dorada (o al menos así me lo parece ahora, transcurridas casi dos semanas de la sensación de piedra). Soberbia, como una escultura orgullosa y compleja; impertérrita y condescendiente a un tiempo. Me siento a gusto contemplando ahora la fachada lateral, la del museo. A sus pies, la esquina vacía, el silencio, la calma. Siento que el mundo vuelve a funcionar como debiera.


Taller de Brujas (entorno de Gerard David) - El encuentro de San Joaquín y Santa Ana en la Puerta Dorada (detalle). ca. 1495. Óleo sobre tabla de roble. Retablo del altar mayor de la catedral de Évora. Museu de Évora. INV.ME. 1502 (foto: Paz Juan).



Tengo mucho interés en ver la exposición de primitivos portugueses por varias razones. Una, porque es un período artístico al que he dedicado mucho tiempo (en lo que a España respecta) a lo largo de mi vida. Otra, porque tengo muchas ganas de saber si nuestros vecinos de península sufrieron las mismas influencias estilísticas que nosotros y en qué medida y cómo. Y tercera, porque no sé Vds., mis queridos lectoyentes, pero yo me he pasado varios años de bachillerato, cinco de carrera, dos de doctorado y cuarenta de conciertos, sin haber estudiado una palabra, visto una imagen o escuchado una nota de arte portugués, a excepción de la torre y el monasterio de Belem, el castillo da Penha, en Sintra o los fados melancólicos de Alfama. Lo poco que sé lo he descubierto in situ. Y sí, sé que no tengo perdón pues he estado tres veces en Lisboa, pero nunca he podido visitar el Museu Nacional de Arte Antiga. Y eso que guarda el que para mí es el cuadro más espléndido y soberbio de El Bosco y ya conocen bien lo que significa para mí don Jeroen.
Se me olvidaba. Hay una cuarta y no por ello menos importante razón, y es que se puede fotografiar dentro de las salas con total libertad, siempre que se respete la norma de no usar flash ni trípode.

Y atravesando el patio, el encanto empieza. No ocurre, por supuesto con todos, pero cuando se pueden atrapar cincuenta cuadros en seis salas bajo la mirada de un objetivo que nada perdona, se descubre un mundo paralelo en el detalle.

Huelga decir que ya solo el poder contemplar el San Juan en Patmos o El abrazo en la Puerta Dorada hacen que merezca la pena el viaje. Pero yo no quiero hablarles hoy de influencias flamencas, italianas o españolas. Ni de cómo la era de los Descubrimentos dio origen, en buena medida, al desarrollo de una pintura lusa de excelsa factura. Ni siquiera a través de las imágenes que les traigo podrán hacerse una idea clara de los cuadros expuestos. No quiero que vean, ni pretendo, lo que podrían ver por Vds. mismos, sino compartir hoy lo que esta mañana la lente me devuelve ampliado.

Y es que por detrás de ese mundo fabricado de héroes, santos, vírgenes o personajes principales, a su lado o por encima, en los instrumentos de que se sirven o los ropajes que visten habita otro mundo menudo y vivo. Por un momento hagan el esfuerzo de pensar que no hay Virgen ni Niño, ni circuncisiones en el templo o santos asaeteados. Que los malos no se desesperan por la tortura del fuego divino o que los personajes insignes de la ciudad no aparecen junto a la divinidad, a mayor gloria propia. Las imágenes que el teleobjetivo les mostrará serán nuevas, diferentes. Más hermosas.

Crucen pues la barrera del cuadro y disfruten con la sonrisa de un niño que ocupa toda la pantalla, con los barcos o barquichuelas que ahora han adquirido dimensiones de protagonista. Paséense por los paisajes que decoran y rellenan los cuadros. Fijen su mirada en los pliegues bordados de un vestido, en el broche o la corona de un rey mago, en las manos de una mujer que protege a su hijo.  Descubran el relieve de los rayos o los nimbos divinos, la factura repetitiva y sobria de una torre de oro, las monedas o las palomas ofrendadas sobre un altar, la copa que contiene la mirra.

Cuando los personajes que pasean por esas ciudades imaginadas e imaginarias les salgan al encuentro a caballo o paseando, en el momento en que casi sean capaces de oir el cacareo de las gallinas que picotean en la esquina menor y escondida de un cuadro o justo en el instante en que los peces saltan del agua para escuchar las palabras del buen San Antonio, sabrán que están al otro lado del espejo. Que ese primor que el artista puso en su obra les llega por entero y agrandado. Ni se les pase por la cabeza resistirse a su efecto. Déjense llevar y naveguen por la perfección de lo minúsculo o lo secundario.

No se extrañen pues de que salga tan relajada y feliz de la exposición. Sin saberlo, acabo de descubrir una vez más (permítanme el falso oxímoron) que el verdadero gozo muchas veces está en los detalles, en esos pequeños arbustos y plantas que los árboles del bosque frondoso apenas nos dejan nunca ver.

Por eso la ciudad me regala, a partir de entonces, otra mirada. Y al volver a la plaza mayor me siento, esta vez sí, tranquilamente a disfrutar del sol y la temperatura de primavera. Y me doy el gustazo de dejar ir la vista hacia toda la gente que pasa, ahora ya en mayor número, camino de casa o del trabajo. Y de charlar despacio y amablemente con quien me acaba de vender un cupón para un sorteo extraordinario. Sin prisas, mientras el zumo de tomate se impregna del sabor de la pimienta, la sal y el zumo de limón y el reloj da perezoso las dos de la tarde. 

En ocasiones, deberíamos recordar que lo pequeño puede conducirnos a la magia insospechada de un día perfecto.

Sean pues, mientras puedan, felices con lo pequeño y lo nimio antes de que "el Santo Padre" (sensu lato)  o la SGAE (sensu stricto)  vengan para hacerles pagar por ello.

Buenas, calurosas y somnolientas tardes.



Josquín Desprez (c.1440-1521). Pater Noster/Ave María. Música  de la Capilla Sixtina. Taverner Consort. Andrew Parrot, director. Emi, 1987. Ed. del Prado, 1993.
Exposición Primitivos. El siglo dorado de la pintura portuguesa (1450-1550). Museo Nacional de Escultura. Valladolid, 2011. (fotos: Paz Juan)



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viernes, 5 de agosto de 2011

Cuatro son cuatro. Cumpleaños con variaciones

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Caray, ¿cuatro añitos ya?...
Nein, nein...

¡¡¡¡¡¡YA CUATRO AÑAZOS!!!!!!

Y además vienen con sorpresa. 

Las Variaciones están de cumpleaños. Y pasito a pasito la criatura ya casi es mayor de edad.  Y aquí siguen Freia, Fasolt, Fafner (que se gana bien poco el sueldo, todo hay que decirlo) y la condesa casquivana y frivolona. Sí, la misma que todos los años amenaza un par de veces con dejarlo y luego nada de nada, que siempre vuelve. Aunque esta vez hay que decir en su honor que desde octubre no ha vuelto a tener una espantá a lo Curro Romero. Vayan Vds. a saber si es que se está haciendo mayor y le están entrando la cordura y la sensatez o se ha hecho de José Tomás. 

Y desde el punto de vista bloguero ha sido un año lleno de muy pero que muy buenos acontecimientos. Buenos y muchos. ¿Y qué mejor forma de resumirlos que a través de las personas que los han propiciado, auspiciado, motivado, dado forma, hecho posible? Ya les adelanto que con motivo de estas celebraciones la condesa se pone especialmente tonta por haber tenido el privilegio de poder ver, besar, hablar con, abrazar, oler (sí señores, que a la condesa le gusta mucho oler a los humanos y su olfato rara vez la engaña) a personas a las que antes había conocido en este mundillo de la blogocosa. Empieza pues el balance y el recuento de lujo.

En primer lugar, aquellos a quienes he conocido físicamente a lo largo de este año:
Gracias especiales, especialísimas a un excelente pianista de Valladolid y mejor persona, por el regalo de su música y de su abrazo. A una profesora de la Universidad alemana de Gießen  por la dádiva de su palabra culta y amplia y de su confidencia y complicidad. Y a una pareja nada alucinada por compartir afecto, charla, excelentes manteles y la recuperación sosegada a pie de una ciudad hermosa como ella sola, a la que pienso volver cuantas veces pueda. También, gracias sentiítas y jondas a quien me recibió con la sonrisa en los labios y un presente artesano, azul y cálido, que ha estado conmigo en buenas y malas y de cuya maestría espero beneficiarme dentro de poco. Y a un profesor almeriense, mitad berlinés mitad de Barcelona (que además  ejerce de costilla), por su trato afable y su verbo cálido, directo y por su bitácora de aprender tanto.  Y nos vamos al sur para agradecer a una espléndida compositora por sus ojos hermosos, abiertos, su abrazo entrañable, su soberbia obra. Y de la misma tierra, a mi gaditana favorita y querida (aunque no es la única de por allí que adoro) y a su compañero, amigo, amor, porque en dos días sentí que los conocía de toda la vida; por compartir encuentro con amigos comunes (por cierto, también blogueros), por la alegría de la comparsa, la belleza de su historia particular, la risa del bautizo de vino y la sonrisa en el corazón que definitivamente me enamoró de ellos. Por último, mis gracias especiales a quien conocí virtualmente hace relativamente poco y con quien comulgué desde el primer momento. Alguien que sabe infinitamente más que yo de música, de cómo vivirla y hacer de ella proyectos y realidades espléndidos; con quien he compartido incluso conciertos sin saber que las dos estábamos allí y gracias a quien asistí a uno de los espectáculos operísticos que más me ha marcado, en el mejor sentido del término. María es tímida (tanto que su perfil no es visible),  pero tan importante...

Y con un nuevo año de blog, la esperanza bien cercana de poder conocer dentro de muy, muy poquito a mi querida Nameit, con el añadido de poder verla además en su pueblo natal, Cadaquès, del que nunca se aleja ni demasiados kilómetros ni demasiado tiempo. Porque tendré la suerte de que me enseñe una Costa Brava que todavía no conozco y de cuyo cello y del de su hija espero oír ese Cant del Ocells prometido hace un año. Y la casi certeza de ver también por primera vez a Fra Miquel, botánico paciente y sabio y también músico. Y también la probabilidad (esta vez si, MegaMaga) de volver a abrazar a mi Gemma querida y después quitarnos una a la otra la palabra para compartir música, confidencias, sueños (puede que hasta alguna paella) y futuras horas danzantes. Y, ¿por qué no? puede que quizá tenga la suerte de poder darle un abrazo a mi abarrotero favorito, ahora que las distancias se acortarán tanto. Quizá hasta la Providencia sea generosa conmigo y me permita conocer este año a mi añorado Dardo, que se prodiga tan poco pero al que nunca olvido.

Pero no solo ellos. También a los que forman parte de mi mundo más real y ya también cotidiano. A Javier y Antonio, (sí, esos que no existen) porque son capítulo aparte, los conozco desde hace más de 30 años y los quiero más allá de lo razonable. A Martine, por su fidelidad, su generosidad, porque sé que siempre está ahí cerquita y porque su amistad recuperada fue un efecto colateral hermoso, hermosísimo en medio de la sordidez de la mentira. A mis amigos de Madrid, con los que comparto manifestaciones, concentraciones, charlas, comida, aperitivo o café con una cierta regularidad y por estar cerca en momentos personales  especialmente difíciles: gracias, Rafa y Lola, Txema, Carmen y mi Aída guapa,  por ser espléndidas y frecuentes realidades. A mi querido Nano, con quien me une un pasado infantil (el mío), adolescente (el suyo) mediterráneo y porque es una bellísima persona y me ha enriquecido en muchísimos aspectos. Gracias también a Peter P.  por compartir esperanza, solidaridad, 15M, tiempo tranquilo, partidas de Trivial, muchas risas e incluso una ópera difícil hasta para los muy acostumbrados. Y porque hace de las confidencias algo mucho más fácil de lo que pareceria en principio. Gracias también a mi querida Anarkasis, por los soberbios Manhattans, el más soberbio aún cava, horas de ánimo en forma de palabras que generaban siempre sonrisas o risa abierta y, por supuesto, ínfulas. Y en un rinconcito del País Vasco, a mi querido Charles de Batz y a su queridísima familia por todo el bien que nos hace su compañía al borde de una de las ciudades más hermosas y más queridas que tengo.

Seguramente me he dejado a alguien en el tintero así que pido disculpas por ello. Solo he citado a los que he visto (o espero ver) en el último año, ya fuera por primera o por frecuente vez. Lo que sí que quiero remarcar es que desde que hace cuatro años y de la mano de Bolche empecé está andadura de la que creí me cansaría en poco tiempo, mi vida personal se ha visto enriquecida en muchos aspectos. He aprendido muchas cosas y bien. Pero, sobre todo, he vivido más y mejor desde entonces y aunque, en ocasiones, haya pensado que todo este mundillo tenía mucho de falso y aparente, cuando han venido mal dadas, la gente que andaba paseando por estos salones virtuales me ha demostrado todo lo contrario. Y el afecto que se va forjando poco a poco está hecho a prueba de contrariedades. ¿Desengaños? Sí, alguno ha habido. Un par de personas a las que llegué a considerar muy amigas y en las que había depositado  esperanzas de amistad firme y que en estos últimos meses me han decepcionado profundamente. O quizá fue que por mi forma de ser o por falsas y malintencionadas habladurías no supe retener gustosamente. Quién sabe las razones reales. Pero eso forma parte de cualquier manifestación personal y la blogosfera es un mundo tan real como otros y que confirma la norma. En ningún caso me harán desistir de seguir por donde voy aunque su ausencia me dé punzadas de tanto en tanto.

En todo caso, por todos y cada uno de los visitan este blog y dejan el saludo, el comentario, el ánimo, aquí dejo esta canción. Sencilla y llanamente porque me identifico con ella.

J.M.Serrat (1945) Las malas compañías. En el álbum En tránsito. Ariola, 1986



Y bueno, después del rollamen, por fin la sorpresa.

Este año y para celebrar todo lo alto la puesta de largo de las Variaciones, qué mejor que un regalo. A la condesa esta vez le apetecía muchísimo corresponder a la fidelidad de todos sus lectoyentes. Y nada sirve mejor al efecto que algo que une. ¿Qué les parece un disco de las Variaciones Goldberg? Me comprometo a ello con cada uno de mis amigos o conocidos blogueros que se apunten y quieran. Y no me sean remisos o remilgados en aceptar, que los presentes son para las ocasiones especiales... Estoy segura de que no me van a hacer ese feo. 
Por supuesto, para no invadir intimidades y puesto que para hacérselo llegar necesitaré su dirección postal, el que no quiera disco no tiene más que decírmelo. Para que además sea algo personalizado, Vds. podrán elegir  la versión que deseen de entre de las siguientes:
Piano o clave: Arrau, Barenboim (Teldec y Elatus) Becker, Bonizzoni, Chung, Crossland, Dershavina, Frisch, Gilbert, Gould (1951, 1959-en Salzburgo en directo- y 1981). Hantaï, Hewitt, Jarrett, Kempf, Kirkpatrick, Landoswska, Leonhardt, Neuman, Nikolayeva, Ohlsson, Perahia, Pescia, Pi-hsien, Pinnock, Rosen, Ross, Rousset, Schiff, Staier, Steuerman, Tureck. 
Trio o quinteto de cuerda y continuo: Sitkovetsky, Caussé y Maisky; Weinmeister, Dähler y Grossenbacher; Les violons du Roi.
Quinteto de viento: Canadian Brass.
Jazz: Jacques Loussier-Trío.
Difícil de clasificar: Uri Caine Ensemble.
Hasta donde yo sé, mi admirado Gautier Capuçon todavía no ha grabado la excelente versión a dúo violín/cello que tan bien sabe interpretar en concierto. Si alguno de Vds. sabe de esta grabación, le ruego que me lo comunique.

A cambio, solo tienen que contestar a una pregunta y dejar su dirección de correo electrónico para que me ponga en contacto con Vds. Incluso, si no desean que ésta se haga pública, pueden hacerlo individualmente a mi cuenta de correo electrónico que figura en el perfil de este blog. ¡Ah! y por supuesto, indíquenme en abierto o en privado qué versión les apetece más tener. Sus deseos serán órdenes para mí.
Ni que decir tiene que pueden contestar con 2 líneas o con 40. No hay límite máximo ni mínimo de palabras. Simplemente expongan y respondan lo que el cuerpo les pida, que se trata de algo muy importante y no es cuestión de poner normas.

... ¡Condesa, abrevie que lo está haciendo Vd. demasiado largo, como siempre! La pregunta..., vamos...


Ah, sí, Freia querida... es que últimamente me disperso un poco...

¿Qué significa para Vd. la música?
 (Ahí es nada la preguntita de marras).

Creo que es una forma hermosa de celebrar el cumpleaños y, de paso, sabré algo más de todos Vds. Con una pregunta de este tipo, se aprende mucho de quien contesta.

Y bueno, ya queda todo dicho. Eso sí, sepan que les guardo un trocito de tarta y una copita de vino dulce, de cava o de champagne, que no vamos a andar racaneando. Para los abstemios, leche merengada con una corteza de limón o un batido de chocolate, vainilla o fresa.

Y sean Vds. tan felices como yo me siento especialmente hoy por haberlos conocido, por tener el proyecto de conocerlos y porque sencillamente están ahí, al otro lado de este salón virtual.

Un abrazo y muchos besos, de esos sonoros que da la gente que bien quiere, para todos mis lectoyentes. Aquí los espero con la música de la que probablemente sea la más heterodoxa de todas las versiones citadas anteriormente. Apenas unas pocas variaciones para que no se me tiren de los pelos. Y no piensen que se les ha estropeado el reproductor del ordenador. Es así, se lo aseguro.


Uri Caine Ensemble: Aria and 70 Variations for various ensembles, adapted, arranged and composed by Uri Caine after Johann Sebastian Bach. Winter & Winter y WDR, 2000 (extractos)





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