Un regalo de Sergio Astorga

martes, 3 de mayo de 2011

Arnold Schönberg: Noche transfigurada

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E. Schiele. Retrato de Arnold Schönberg 
1917. Galería del Belvedere, Viena.


Por lo general, cuando escucha o lee la palabra Schönberg (o Schonberg, a la americana, que es como a él le gustaba ver su nombre escrito), a una buena parte de los humanos, incluídos aquellos que poseen buenos conocimientos y una manifiesta debilidad por la música clásica, se le encogen las circunvoluciones del cerebro por el espanto, al tiempo que sus neuronas comienzan a sufrir  severos cortocircuitos alternos y persistentes mientras se le iluminan dentro del cráneo letreros de neón con términos tales como dodecafónico o atonal y, acto seguido y sin solución de continuidad, una fecha multidireccional fosforescente en cuyo interior parpadea de manera furibunda un huir inmediatamente.

Y sin embargo, yo me atrevería a decirles que la obra del polifacético compositor, por aquel entonces aún austrohúngaro y no checo, es mucho más que eso. De acuerdo en que no soy una experta y haberlos haylos para ponerle etiquetas, pero fíjense que después de más de dos años absolutamente fascinada por su música me atrevo a decir que podría ser definido perfectamente, al menos pero no solo en la primera etapa de su vida, como "el último romántico" alemán.

La idea de que las composiciones surgidas de su mente y su forma de teorizar y llevar a la práctica sus inquietudes y búsquedas musicales han transformado la música "culta" del siglo XX e incluso la del XXI es algo que ya nadie pone en duda. La tensión entre forma y contenido de la mayor parte de su obra, la evolución, no tan repentina como algunos piensan, hacia una desestructuración de la armonía académica o su continuo afán por descubrir nuevos modos y temas y profundidades musicales se merecen en sí mismos una serie de varias entradas, pero no creo ser la persona más apropiada para llevarla a cabo. Con todo, no me resigno a que la mayor parte de mis lectoyentes sigan arrugando la nariz al solo sonido de su nombre. Es por lo que creo que merece la pena intentar ahondar en otras etapas compositivas de este ciudadano, vienés primero; berlinés, barcelonés y parisino a tiempo parcial y californiano por último y debido a su huída de Europa por  su manifiesta animadversión al nazismo. Así pues, hoy les traigo una de las primeras obras de este compositor autodidacta, empapada todavía del sentido brahmsiano de la variatio  y del concepto del poema sinfónico de Wagner, en una imbricación imperfecta, dramática, profundamente sentimental, en el más noble sentido del término.

Verklärte Nacht (Noche transfigurada) fue compuesta en 1899,  a caballo entre dos siglos. Pero también a caballo de dos formas de entender la música, el arte, la vida en general. No podemos olvidar que en aquellos momentos Viena era ya, y continuaría siéndolo hasta el estallido de la PGM, un auténtico hervidero de nuevas formas musicales (Zemlinski o Mahler), pictóricas (Klimt, Schiele, Kokoschka, Kandinsky, el propio Schönberg y los miembros de Der Blaue Richter), arquitectónicas (Otto Wagner, Olbrich o Loos), de pensamiento filosófico (Freud o las ideas de un recién fallecido Nietzsche), literarias (Dehmel, Werfel o Roth). Pero es que además está obra está  inspirada directamente en un poema dual de Richard Dehmel, en el que lo descriptivo y lo dialogado, la forma breve y la estrofa, el hombre y la mujer, la tiniebla y la luz, el abandono y el amor, el sentido de la culpa y la liberación de ésta, la tristeza y la alegría, la muerte y la nueva vida chocan continuamente entre sí, creando una tensión dramática y un entretejido de texto y música tal, que hacen de "este poema sinfónico para cuerda" la pieza más conocida y menos rechazada de la obra de Schönberg, pintor a tiempo parcial y siempre músico.

Intentaré no hacerlo muy largo por lo que, por fortuna para Vds., las aburridas explicaciones teóricas se verán reducidas en  lo posible. Eso sí, de la guía de escucha no van a librarse tampoco esta vez. De todas formas, les adelanto que la música se basa  tan fielmente en el poema que no van a tener el menor problema en seguirla y disfrutarla.

Unas breves palabras sobre el autor del poema. Amigo personal de nuestro compositor, incluso alumno suyo en lo que a enseñanza musical se refiere, Richard Dehmel era muy conocido y popular en las dos últimas decadas del XIX y su influencia en la literatura en alemán de la época y posterior fue más que notable. Muchos lieder de Strauss, Zemlinski o Weber se componen a partir de sus poemas. Su universo lírico, basado en la  relación hombre-mujer sincera y sin ataduras y cargado de conceptos como el amor libre o la libre unión erótica, es definitorio en su corpus de poemas. La amistad con Mahler o Strinberg no era en absoluto ajena a esas ideas.

El poema Verklärte Nacht pertenece a su libro Weib und Welt (Mujer y Mundo) y creo que ha llegado el momento de que disfruten del mismo:



Verklarte Nacht


Zwei Menschen gehn durch kahlen, kalten Hain;
der Mond läuft mit, sie schaun hinein.
Der Mond läuft über hohe Eichen;
kein Wölkchen trübt das Himmelslicht,
in das die schwarzen Zacken reichen.
Die Stimme eines Weibes spricht:

Ich trag ein Kind, und nit von Dir,
ich geh in Sünde neben Dir.
Ich hab mich schwer an mir vergangen.
Ich glaubte nicht mehr an ein Glück
und hatte doch ein schwer Verlangen
nach Lebensinhalt, nach Mutterglück
und Pflicht; da hab ich mich erfrecht,
da ließ ich schaudernd mein Geschlecht
von einem fremden Mann umfangen,
und hab mich noch dafür gesegnet.
Nun hat das Leben sich gerächt:
nun bin ich Dir, o Dir, begegnet.

Sie geht mit ungelenkem Schritt.
Sie schaut empor; der Mond läuft mit.
Ihr dunkler Blick ertrinkt in Licht.
Die Stimme eines Mannes spricht:

Das Kind, das Du empfangen hast,
sei Deiner Seele keine Last,
o sieh, wie klar das Weltall schimmert!
Es ist ein Glanz um alles her;
Du treibst mit mir auf kaltem Meer,
doch eine eigne Wärme flimmert
von Dir in mich, von mir in Dich.
Die wird das fremde Kind verklären,
Du wirst es mir, von mir gebären;
Du hast den Glanz in mich gebracht,
Du hast mich selbst zum Kind gemacht.

Er faßt sie um die starken Hüften.
Ihr Atem küßt sich in den Lüften.
Zwei Menschen gehn durch hohe, helle Nacht.



La noche transfigurada


Dos personas caminan a través de un desolado y frío bosque;
la Luna los acompaña, y ellas la contemplan.
La Luna se desplaza por encima de los altos robles;
ni una nubecilla enturbia la luz celeste
hacia la que se yerguen las negras cumbres.
La voz de una mujer habla:

Llevo un hijo dentro de mí, que no es tuyo,
camino en pecado junto a ti.
He cometido conmigo misma un grave delito.
No creía más en la felicidad
y, sin embargo, sentía un fuerte anhelo
de dar sentido a mi vida, de sentir la felicidad materna
y el deber; por eso tuve la desvergüenza
de permitir estremecida que mi sexo
fuese tomado por un hombre extraño
e incluso me sentí bendecida por ello.
Ahora la vida se ha vengado:
ahora que te he encontrado a ti, ¡oh! a ti.

Ella camina con pasos torpes.
Ella mira hacia lo alto: la luna la acompaña.
Su mirada sombría se anega en luz.
La voz de un hombre habla:

Que el niño que has concebido
no sea una carga para tu alma.
¡Oh, mira, con qué claridad resplandece el universo!
Todo está rodeado de esplendor;
tú me empujas hacia un frío mar,
y, sin embargo, nuestra propia calidez centellea
de ti en mí, de mí en ti.
Ella hará que el extraño niño se transfigure;
darás a luz como si fuese mío;
tú me has aportado el esplendor,
de mí mismo has hecho un niño.

Él la abraza por sus fuertes caderas.
Su aliento se besa en los aires.
Dos personas caminan a través de una noche sublime y clara.
                                                                    
                                                                             Richard Dehmel
                                                                                                                              (Trad. Gabriel Menéndez Torrellas)




Hermoso, ¿verdad? Y heredero del romanticismo alemán de todas todas. Como les indicaba antes, la poesía se estructura en cinco partes bien diferenciadas, tanto formal como conceptualmente. 1ª, 3ª y 5ª, mucho más breves y de corte descriptivo y 2ª y  4ª, más extensas y trenzando entre ambas un diálogo dramático. La dualidad a la que me refería al inicio de la entrada es evidente. La belleza, la suavidad, la melancolía, la esperanza del texto, definitorias y resplandecientes.

Y sobre estos mimbres levantó Schonberg una bellísima, atractiva, fascinante composición. Y como la poesía de la que surge, consta también de cinco partes que se corresponden con las de ésta: Sehr langsam - Breiter -  Schwer getont - Sehr breit und langsam -  Sehr ruh [más o menos: Muy despacio (Adagio molto) - Más amplio (Largo assai) - Pesadamente marcado (Pesante/Grave) - Muy amplio y lento (Largo e Adagio molto) - Muy tranquilo o suave (Adagio)]. He de hacer notar que tanto la traducción como la equiparación a los términos son mías y están hechas como diox me dio buenamente a entender y para que Vds. me sigan. Para nada lo tomen como algo académico. Como es altamente probable que la traducción sea en algunos casos errónea y no se equipare a los términos ortodoxos musicales al uso, se agradece cualquier aportación por parte de los germanotranscriptores o los músicos, que esta bitácora puede presumir de tener como asiduos visitantes unos cuantos en una y otra rama.

No tendrán ningún problema en apreciar los diferentes movimientos pues van separados por leves pausas. Además el ritmo les dará pistas sobre el cambio. La ventaja añadida es que los fragmentos musicales se adaptan como un guante al poema. Descripción de la naturaleza en los impares; expresión de sentimientos humanos, en sus complementarios. Los impares forman un solo bloque,  con  preludio, interludio y postludio. Y así nos van marcando el camino que la pareja sigue desde la más absoluta desolación y soledad en un bosque escondido bajo las tinieblas (1), pasando por la breve iluminación de la luna que ayuda a la mujer a caminar y hace que conciba esperanza (3),  hasta el triunfo de la claridad, la serenidad, la luz (5). No hay drama en ninguno de los tres. Musicalmente, la variación a lo Brahms articula las tres piezas y la pliega a la descripción.

El drama se desarrollará por el contrario y con toda su fuerza en los movimientos pares, en los que la sensualidad está fuertemente marcada. La tensión dramática asciende o desciende en el mismo orden que en el poema, sustentada por los crescendi y rallentandi sucesivos. Ahora no hay variaciones sobre un mismo tema, sino varios leitmotiv, como sucede en la ópera wagneriana. Son ellos los que permiten que la música se adapte con precisión al poema como una segunda piel sobre éste. En el primer caso, la tristeza, la agitación y la fiebre del sentir de la mujer y de su sensación de pecado cristalizan en el temblor de los violines, en ese movimiento progresivamente ralentizado (2). Por el contrario, el cuarto movimiento es mucho más suave, marcado por los violoncellos. Su sonido modulado y sereno pone voz a la respuesta reconfortante de su compañero.

Y el movimiento final, aun siendo descriptivo, presenta múltiples atisbos de atonalidad (mucho más que en el resto de la obra, aunque ahí puedo patinar de manera ostentosa). Yo no sé definirles la atonalidad; solo sé que la siento. Es como un desvanecerse, como el triunfo de la suavidad sin dominio alguno. Esos pasajes que parece que se empeñan en llevarle la contraria a lo que nuestro cerebro nos adelanta. Y esa atonalidad puede llegar a crear angustia y ansiedad o todo lo contrario: la más profunda y desvaída serenidad. Y siempre tengo esa sensación al escuchar el final de esta obra. El biógrafo y alumno de su creador, Egon Wellesz lo describió así, en 1921: "Ahora, sólo la naturaleza tiene la palabra. Con una dulzura de infinita pureza, la música pinta el cuadro de un bosque solitario envuelto en una viva claridad. Rodeada por una indecisa melodía se estremece aún la dicha de los dos seres que se han reencontrado". Pues eso, exactamente eso.

La versión original fue estrenada en la Kleiner Musikvereinsaal de Viena, en marzo de 1902. Como se pueden imaginar esa mezcla entre la variación brahmsiana y la sonoridad de Wagner por un lado con pasajes de una más que incipiente atonalidad desconcertó al público. Ni les hablo ya del erotismo del poema transcrito a la pieza musical, porque, más que desconcertarles, yo diría que directamente los turbó. Se prohibieron las audiciones posteriores en dicha sala. La que hoy pueden escuchar a continuación, mis queridos lectoyentes, es sin embargo la transcripción que el propio compositor realizó para orquesta de cuerdas, con partitura para contrabajos. Fue estrenada por el mismo Schonberg en 1919 y revisada definitivamente por él en 1943.

A pesar del rotundísimo fracaso en el día de su estreno y del escándalo que provocó, les aseguro que Dehmel quedó fascinado por la fiel reinterpretación musical de su poema. Espero que a Vds. les suceda exactamente lo mismo. Yo desde luego me confieso enamorada sin remedio de esta Noche Transfigurada.

Una última recomendación: intenten echarle un vistazo a la obra pictórica que dejó Arnold Schönberg. Vale la pena.

Espero que hayan conseguido llegar sanos y salvos hasta aquí. Bueno, Vds., su mente y sus oídos. Confío también en que la obra les haya proporcionado serenidad y belleza en la espera y que la guía les haya sido de utilidad. No me olvido de mencionar que la primera vez que la escuché en directo la disfruté muchísimo pues previamente me había apoyado en textos de Gabriel M. Torrellas y Juan Manuel Viana. El ritmo de la guía tal y como se la he descrito ahora ha corrido de mi cuenta con los conocimientos que entonces aprendí. La escucho tan a menudo que casi me la sé de memoria. Como tal opinión, absolutamente subjetiva, es susceptible de enriquecerse o modificarse con las que Vds. voluntariamente aporten.

Como tengo el ánimo vago para escribir y cada vez que me da por actualizar las Variaciones me quedo algo exhausta, quizá la próxima entrega se demore un poco. Pero no se hagan ilusiones, que siempre vuelvo.

Mientras tanto, disfruten de esta primavera cambiante y traviesa. Si la alergia no se lo impide salgan al campo, que está precioso y aprovéchense de los días cada vez más largos y cálidos. Con los tiempos que corren eso es más que un privilegio. Yo por mi parte casi estoy preparando ya un todavía improbable viaje en junio. Y se me hace la boca agua solo de pensarlo, aunque no se materialice... ¡Ah, se siente!, que llevo un montón de meses sin hacer una sola excursión, ni siquiera a la Casa de Campo y mi annus horribilis no se lo deseo ni a mi peor enemigo.  Y no se me quejen, que Vds. acaban de volver de Semana Santa.

Intenten pues sufrir lo menos posible, que les va a dar igual y no está el horno para desgastes inútiles.

Buenas noches.


A.Schönberg (1874-1951). Verklarte Nicht (Noche transfigurada). Op. 4, 1899. Versión para orquesta de cuerda del propio compositor realizada en 1917. Tapiola Sinfonietta. Jean-Jacques Kantorow, director. BIS, 1995. ELPAIS, 2004.




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lunes, 11 de abril de 2011

Bronca laboral

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- ¡Condeeeeeeeeeeesaaaaa!  ...      ...

                         ¡Cooooondeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesaaaaaaaaaaaaaa!




- Hola, jefa.

- ¿Cómo que hola, jefa? ¿Se puede saber dónde te has metido todo este tiempo? Llevas cuarenta días sin pegar palo al agua. ¿Qué ocurre... has estado de travesía en el desierto? ... Porque si no, no me lo explico...

- Bueno, necesitaba un descanso y he estado visitando les ateliers parisiens de algunos modistos para echarle un vistazo a sus nuevas creaciones con vistas a mi colección de primavera-verano. La temporada de Biarritz está a punto de empezar y la marquesa de Linares me ha dicho que este año se llevan los hombros desnudos, los minipolisones y los encajes ¡a 10 cms. del suelo! ... ¡Qué osadía... vamos a enseñar el tobillo! Esto va ser casi casi un nudus interruptus...!

- ¡Condeeeeeeeeeeesssssaaaaaaaaaaaaaaaa, no me saques de quicio..! Así que nudus interruptus, ¿eh? ¿Y no has oído tú hablar por casualidad del contratus interruptus abruptus? Porque, como me dé a mí por aplicártelo, no sé de dónde vas a sacar dinero para tus modelitos parisienses? Que tú, mucho ponerle las peras al cuarto a Fasolt y Fafner y resulta que eres peor que ellos...

- Pero Paz...

- Ni Paz ni gaitas. ¡TE QUIERO VER TRABAJANDO YA!  Hoy mismo tiene que salir una entrada para las Variaciones 2, que las tienes bien olvidadas y los invitados llevan demasiado tiempo desatendidos. ¡Hace falta música en esta casa, de modo que a darle al cacumen, Señorita del Pan Pringao..!

- Pero es que no se me ocurre nada...

- ¿No se te ocurre nada cuando has desaprovechado prácticamente  toda la Cuaresma y tienes la Semana Santa a la vuelta de la esquina? ¿No se te ocurre nada a ti, que eres la reina del cortapega ajeno y tienes copyright de tus afamadas y tramposas sinestesias? Amos, ¡no me toques las narices, condesa..!
¡Qué sé yo..., tira de Tomás Luis de Victoria, de Thallis, de Byrd, de Buxtehude, de Schütz... Pero, por lo que más quieras, ... PONTE A TRABAJAR! 
No me gusta tener que decirte esto pero como mañana no haya nuevo post en esta bitácora, puedes considerarte con libre disposición de todo tu tiempo... No sé si me entiendes... 

- Creo que sé a qué te refieres...

- Mejor, así está todo bien clarito. Tú misma... ¡Andando!
  Dentro de unas horas me pasaré a ver qué has hecho.
  Hasta luego, condesssiiiiita!





"Señorita del Pan Pringao", "amos", "darle al cacumen", "andando","tú misma" ... ¡Pero qué jefa más vulgar me ha tocado en suerte!
Y encima no sabe usar el latín. Contratus interruptus abruptus, contratus interruptus abruptus... Lo correcto sería Contratus interruptus per abrumpere fedem. A no ser que el abruptus signifique otra cosa (que mucho me temo que sí), con lo que más valdría no terminar de enfadarla que soy yo quien tiene las de perder... Pero que conste que también estaría mal, que tendría que haber utilizado un ablativo y no el nominativo... 

¿Y sobre qué escribo yo ahora? Es que ni por lo más remoto se me ha ocurrido que tendría que actualizar la bitácora cuando en mis planes solo entraba aller en shopping... 

Además... ¡qué joie de vivre la de mi inmediata superior..! Semana Santa o Cuaresma... Veamos... Cuaresma..., cuaresma... prohibido comer carne y beber alcohol... prohibida la alegría y la danza... tiempo de penitencia, castigo y de arrepentimiento.... fuera la holganza y el gozo... ¡Uhhmmmm..!

Creo que tengo algo. Sí, definitivamente creo que tengo algo.

Con esta sinestesia más tramposa que nunca les dejo. Así, inter nos y sin que "la abuelita Paz" se entere,  disculpen que les haya tenido tan desatendidos pero motivos inaplazabales me han obligado a ello. Por favor, procuren ser todo lo felices que puedan que la vida son dos días y hay que intentar vivirlos como si cayeran en fin de semana.
Por mi parte,  voy a acercarme por el atelier del maestro Jesus du Puits, que creo que  ha ideado unos corsés, así en plan deshabillé, que van a quitarle el hipo a mi augusto señor conde. 

Espero volver pronto para contarles..




Juan del Enzina (1468-1529). A la dolorosa muerte del Príncipe Don Juan (1497). Villancico, égloga 6: Hoy comamos y bevamos. Hespérion XX. Jordi Savall, director. Grabado en Segovia en mayor de 1988. Audivis-Astrée y Sociedad para el Quinto Centenario, 1991).
Imágenes de Paz Juan, tomadas en el museo del Prado a lo largo de varios meses de 2006.





 Hoy comamos y bevamos,
y cantemos y holguemos,
que mañana ayunaremos.

Por honra de Sant Antruejo
parémonos hoy bien anchos.
Embutamos estos panchos,
recalquemos el pellejo:
que costumbre es de concejo
que todos hoy nos hartemos,
que mañana ayunaremos.

Honremos a tan buen santo
porque en hambre nos acorra;
comamos a calca porra,
que mañana hay gran quebranto.
Comamos, bevamos tanto
hasta que reventemos,
que mañana ayunaremos.

Beve Bras, más tú Beneito.
Beva Pedruelo y Lloriente.
Beve tú primeramente;
quitarnos has desse preito.
En bever bien me deleito:
daca, daca beveremos,
que mañana ayunaremos.

Tomemos hoy gasajado,
que mañana vien la muerte;
bevamos, comamos huerte,
vámonos carra el ganado.
No perderemos bocado,
que comiendo nos iremos,
y mañana ayunaremos 



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jueves, 3 de marzo de 2011

La fundación de Roma

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A Isabel Barceló, capaz de moldear con terra sigillata mujeres de ánimo valiente,
carácter noble y sentimientos ancestrales y hermosos.
Como la tierra madre de la que nacen y aprenden.





Los que tuvieron la suerte de leer Dido, reina de Cartago recordarán que en las últimas escenas el "héroe" Eneas abandonaba a la protagonista y ésta se quedaba llorando el amor perdido justo antes de suicidarse. Vean, vean cómo huye el muchachuelo después de haber roto el corazón de su amante y cómo se lamenta ella de su suerte en el trágico final:
 


H.Purcell (1659-1695). Dido's Lament - But, Death, alas... (El lamento de Dido - Pero de esta muerte...). Dido and Aeneas (Dido y Eneas). Les Arts Fleurissants. William Christie, director;  Malena Ernman, Dido. Interpretado en la Ópera Cómica de Paris. Grabado por François Roussillon. Producción Opéra Comique, 2009. Vía operabaroque.

Dido
Pero de esta muerte no puedo zafarme.
Acudirá tan pronto como él se haya ido.


Coro
Las grandes almas conspiran contra sí mismas
rechazando el sosiego al que tanto aspiran


Dido
Tu mano, Belinda...
Me envuelven las sombras.
Deja mi cabeza posarse en tu pecho.
Quisiera decir más, pero la muerte me invade
y yo la doy por bienvenida


Cuando me den tierra,
espero que mis equivocaciones
no atormenten tu corazón.
Recuérdame, recuérdame
y olvida mi triste destino



Pero, a decir verdad, al chiquito no pareció importarle mucho el mal causado puesto que, todo eufórico, regresó a la península itálica, se casó con Lavinia, se establecieron probablemente en Lavinium, tuvieron hijitos y fueron felices (¿?) y comieron perdices. Y hete aquí que su hijo Ascanio decidió fundar la ciudad de Alba Longa (qué manía tenía esta gente de andar fundando a todas horas) de la que, acto seguido, se autoproclamó rey (era la segunda manía a la que se daban con fruición los de aquellas épocas). Cinco o seis generaciones más tarde y a la muerte de Procas, el trono pasó a su primogénito Numítor... pero ¡ay!, que el segundón Amulio no estaba en absoluto de acuerdo con la designación de su buen hermano.

Y en esas andaban,  en medio de lo que después sería la hermosa Italia, cuando llegó Isabel Romana, los puso a todos firmes y dijo que ya estaba bien de hacer el vago y que ¡hala, a trabajar y a participar en su nueva novela!, que con perezosos no se había fundado Roma ni el mundo había evolucionado...

¡Ah!.. ¿ Pero es que todavía no se han enterado Vds.?.. ¡Pues ya pueden correr, queridos lectoyentes, que como se descuiden llegan tarde a la fundación de la  Urbs Maxima.

Sí señores. Es que Isabel Barceló, nuestra romana, ha iniciado nueva aventura literaria. Y a fe de todos los que la seguimos desde el prólogo, que la novela promete y mucho. Basada en el mismo sistema participativo  del que se sirvió para crear Dido, ésta es sin embargo mucho más compleja y ambiciosa, en el mejor sentido del término. Primero, porque ya solo la lista de los apuntados al carro para formar parte de ella les aseguro que es larga. En segundo lugar,  porque la serie de acontecimientos narrados será mucha y a cual más importante. Pero, sobre todo, porque el armazón que sujeta el entramado de la novela es sólido y bien construído, pero de una ligereza tal que permite hacer locuras constructivas.

No voy a destriparles ni un detalle de la misma porque todavía están muy, pero que muy a tiempo de engancharse. Dos entradas, a modo de prólogo, y ocho capítulos que se van a beber de un  tirón. Les aseguro que no va a defraudarles lo más mínimo; más bien al contrario. Inicien aquí, en la primera entrega previa y aquí, justamente aquí, en el primer capítulo, su particular andadura y disfruten del futuro libro, degustando el texto del más antiguo al más moderno, de abajo arriba, en estricto orden cronológico de publicación. Participa a un tiempo de la amenidad y la seriedad y el rigor históricos. Nuestra Isabel ha leído mucho Tito Livio, mucho Ovidio, mucho Virgilio y mucha historia y mitología del mundo romano para dar forma a esta delicia de novela recién iniciada. Pasen sin rubor a través de la puerta abierta y anúdense bien fuerte a este relato tan delicado y bien escrito que tendrán la sensación de formar parte de Alba Longa. Aunque no sean Vds. un personaje "oficialmente" reconocido, reencárnense en vestal, pastor o pérfido consejero... En brizna del bosque, cesto de bellotas, animal doméstico o chancho rosado y suave. Hagan de esta novela su novela. Síganla capítulo a capítulo, difúndanla entre sus amigos (sean o no blogueros), dedíquenle entradas especiales en su blog o sencillamente disfrútenla desde el inicio, que es una auténtica primicia leer un libro antes de que se publique y un privilegio si éste es de la señora Barceló. Y descubran por sí mismos, si es que todavía no lo saben (cosa que dudo), que doña Isabel es una experta conocedora del mundo romano y una escritora capaz de llevar de la mano, a través de la historia y la mitología, a toda una legión de seguidores, para hacerlos disfrutar de la Historia como se hacía antes: al amor de la lumbre bloguera.

Y para que se vayan ambientando, les dejo dos pedacitos de óperas con argumento romano. No es exactamente de la época que ella nos desgranará pero es que no conozco ninguna obra musical sobre la historia de Rea Silvia y Rómulo y Remo, lo que tampoco es que sea muy de fiar. Tendrán que conformarse pues con dos dramas situados en la Roma Imperial. No se asusten, son dos joyas de época clásica y renacentista, respectivamente. Les van a gustar.




W.A.Mozart (1756-1791). La Clemenza di Tito (La Clemencia de Tito) - Obertura, K 621. Orquesta Filarmónica de Viena. Nikolaus Harnoncourt, director. Festival de Salzburgo, 16 de agosto de 2006. Via SDCmorg



C.Monteverdi (1567-1643). La Incoronazione di Poppea (La Coronación de Popea) - Final. Película de Jean-Pierre Ponnelle sobre la ópera, con música dirigida por Nikolaus Harnoncourt. 2006. Via CzarDodon




Volviendo a la novela de Isabel, no les adelanto nada de la trama pero sí quiero hablarles de algunos de los personajes que intervienen, en mayor o menor medida, en el libro. Como les anticipé, la lista es enorme pero sí que conocen Vds. a unos cuantos de ellos, ya sea por visitar sus bitácoras o porque se hayan topado con ellos en la mía. Así, a voz de pronto, les señalo a Amulio, Catión, Nan, Alec, Iaakov (hijo),  Marcia y Silius. Y claro, dejaría de ser la condesa que soy si no le dedicara un apartado especial a mi ego. Sepan Vds. que me siento especialmente orgullosa de participar en esta novela en ciernes por muchas razones y una de ellas es que mi querida Romana me ha regalado un personaje que es una bicoca, una perita en dulce. Joven, guapo y bueno... ¡Qué más puedo pedir! Pero en este caso no se lo voy a poner tan fácil como en los mencionados más arriba. Mi narcisismo no me lo perdonaría. Tendrán que averiguar quién soy por Vds. mismos. Eso sí, les regalo en compensación una pieza musical con dos pistas tan claras que no tendrán mayor dificultad en descubrirlo, si es que les apetece. Con ella les dejo.



N.Chédeville (1705-1783). Il pastor fido (El pastor fiel). Sonata nº1 de las 6 sonatas para flauta dulce y continuo de que se compone la obra. Zarabanda: Álvaro Marías, flauta dulce; Alain Gervreau, cello, Rosa Rodríguez, clave. Producido por Á.Marías, 2005.



Seguro que a estas alturas ya lo han adivinado. Disfruten pues de la música romano-cartaginesa y no se preocupen si tardo en contestar sus comentarios, que la condesa va a estar especialmente danzarina y activa en estos días.

Mientras sus letras y la contestación llegan, intenten ser felices. No es tan difícil como parece; solo hay que echarle unas poquitas ganas.


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domingo, 20 de febrero de 2011

Música para las malas rachas

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Para M., a quien más quiero




Con el correr de los años, la pasión acaba cediéndole gustosa el paso a la serenidad, siempre más fiel, generosa y constante...  

Afortunadamente.





Franz Schubert (1797-1828). Du bist die Ruh (Tú eres la paz), D 776. Poema de Friedrich Rückert (1788-1866).  
1) Matthias Görne, con Eric Schneider al piano. Youtube. Vía SoulNotes1
2) Dietrich Fischer-Dieskau, con Gerald Moore al piano. Álbum An die Musik (en conmemoración de los 80 años del barítono alemán). Deutsche Grammophon, 2005
3) Kathleen Ferrier.Youtube. Vía Onegin65



(yo me quedo con la primera, sin dudarlo)



Hay tardes de domingo en que sienta francamente bien ponerse cursi.

Sean felices... Por si luego vienen mal dadas.



Du bist die Ruh

Du bist die Ruh,
Der Friede mild,
Die Schnsucht du
Und was sie stillt.

Ich weise dir
Voll Lust und Schmerz
Zur Wohnung hier
Mein Aug' und Herz.

Kehr ein bei mir,
Und schließe du
Still hinter dir
Die Pforte zu.

Treib andern Schmerz
Aus dieser Brust!
Voll sei dies Herz
Von deiner Lust.

Dies Augenzelt
Von deinem Glanz
Allein erhellt,
O füll es ganz!

Tú eres la paz

Tú eres la paz,
el agradable reposo,
tú eres la nostalgia,
y lo que la calma.

A ti consagro,
lleno de dicha y dolor,
como morada
mis ojos y mi corazón.

Entra en mi casa
y cierra
detrás de ti
la puerta.

¡Expulsa otros pesares
de mi pecho!
que mi corazón se llene
de tu pasión.

Que este templo de tus ojos
se ilumine
con tu solo fulgor.
¡Oh, llénalo a rebosar!

(trad. Evaristo Poi)









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miércoles, 16 de febrero de 2011

Recital de Matthias Görne

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Anteayer tuve la enorme suerte de asistir en el teatro de la Zarzuela a un recital del barítono alemán Matthias Görne, acompañado al piano por el vienés Helmut Deutsch. El programa era especialísimo: un monográfico de lieder de Franz Schubert.

De sobra saben Vds. que un lied del austríaco es, en opinión de expertos y profanos, el más exquisito de los bocados. Por esa misma razón es preciso que quien lo interprete, sea él o ella,  tenga abundantes dosis de delicadeza, capacidad de matizar y, sobre todo, sabiduría musical y artística para comunicar la infinita variedad de emociones, sentimientos y sensaciones que se desprenden del texto y, de forma especial, de la  música. Matthias Görne tiene sobradas condiciones para ello. Él ya sabía que no estaba en plenas facultades cuando antes de iniciarse el recital mandó anunciar que se retiraba de programa Der Schmetterling (La mariposa). Pero la primera parte transcurrió de una forma deliciosa. Ayudándose de ciertos trucos a los que cualquier cantante por muy bueno que sea ha acudido en momentos no plenos, buscando apoyos en la cubierta del piano y alzándose sobre un pie u otro alternativamente, la voz sonaba más que suficiente, matizada y, por encima de todo, con un timbre bellísimo como es el suyo. En la segunda parte y dada la longitud y dificultad del programa, su voz andaba más tocada y caló un par de veces en Abschied von der Harpe (Despedida del arpa).  No dio, lógicamente, ninguna propina pero el savoir faire de un profesional se nota hasta en esos detalles. Con todo, no piensen que el concierto no valió la pena. La valió y mucho, se lo aseguro. Después de un recital así, el ánimo y el espíritu lo agradecen.

Y cuando marchaba para casa bajo la lluvia gris y tontorrona de un Madrid atrapado otra vez en el frío, uno de los lied desgranados por el de Weimar, me repiqueteaba en los oídos y el cerebro. Y es precisamente el que quiero traerles hoy. Por la música de Schubert y también por el texto de Schober.

Creo que muchos de mis lectoyentes coincidirán conmigo en que hay días en que sería bien difícil aguantar el tirón si no fuera por la música. Con ella pues y con lo que representa, les dejo.

Sean Vds. felices, que ya el solo hecho de intentarlo hace que valga la pena. Buenos días.


Franz Schubert (1797-1828). An die Musik (A la música), D 547. Poema de Franz Ignaz von Schober (1781-1862). 
1) Dietrich Fischer-Dieskau, con Gerald Moore al piano. Álbum An die Musik (en conmemoración de los 80 años del barítono alemán). Deutsche Grammophon, 2005
2) Elisabeth Schwarzkopf, con Edwin Fischer al piano. Schubert - Lieder. Emi, Références, 1953 y 1986
3) Lucia Popp, con Georg Fischer al piano. Recital en el Covent Garcen, 1975. Canciones de Dvořák,  Wolf y Schuber. Gala y Movieplay, 1998



An die Musik

Du holde Kunst, in wieviel grauen Stunden,
Wo mich des Lebens wilder Kreis umstrickt,
Hast du mein Herz zu warmer Lieb entzunden,
Hast mich in eine beßre Welt entrückt!

Oft hat ein SeuFzer, deiner Harf'
entflossen,
Ein Süßer, heiliger Akkord von dir
Den Himmel beßrer Zeiten mir erschlossen,
Du holde Kunst, ich danke dir dafür!
A la música

¡Oh, arte benévolo, en cuántas horas sombrías,
cuando me atenaza el círculo feroz de la vida,
has inflamado mi corazón con un cálido amor,
me has conducido hacia un mundo mejor!

Con frecuencia se ha escapado un suspiro de tu arpa,
un dulce, sagrado acorde tuyo
me ha abierto el cielo de tiempos mejores,
¡Oh, arte benévolo, te doy las gracias por ello!

(trad. Luis Gago)









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sábado, 12 de febrero de 2011

Un Nuevo Mundo

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Mi más sincera felicitación al pueblo tunecino y al egipcio, que han conseguido derrocar a sus dictadores... Y al argelino, que ahora mismo lo está intentando... Y a todos los que vendrán detrás de ellos para demostrarle a esta Europa  pagada de sí misma y narcoléptica que las revoluciones son posibles.








Cuando don Antonín Dvořák creó su sinfonía nº 9 en mi menor op. 95, con toda seguridad no estaba dando a luz un prodigio de perfección musical, ni marcando un antes y un después en la historia de la composición. No, realmente y mirada al microscopio por ojos profesionales y expertos, casi todos los historiadores y críticos coinciden en afirmar que la "Del Nuevo Mundo" adolece de serios defectos formales y de estructura. Y, sobre todo, que representa un retroceso pues es heredera directa de las ocho primeras sinfonías beethovenianas como si la 9ª del alemán, la que provocó precisamente la ruptura del concepto de sinfonía existente hasta entonces, no hubiese existido.  Pero aun así, es muy probable que junto con la Pastoral y la Coral del sordo pertenezca al trío ganador de las  sinfonías más escuchadas y, por tanto, más populares. Pocas obras han tenido tantas y tan diversas versiones. Sin ir muy lejos, aquí "sufrimos" hace ya unos cuantos años hasta una variación cantabile interpretada (más o menos... Bueno, más menos que más y eso duele) por el grupo Mocedades. Afortunadamente, nadie se acuerda ya de ella. 

Condesa..., condesa...  ¡No se me disperse, por favor!


Ha habido sesudas discusiones entre los eruditos sobre si el segundo movimiento es deudor, al tiempo que un homenaje, de la música negra y el jazz. Unos dicen que es evidente; otros sin embargo predican, con parecido entusiasmo,  justo lo contrario: que más bien su tema y su cadencia provienen de la música checa y que los compositores norteamericanos tiraron después por derroteros muy diferentes. Ni mucho menos pretendo yo compararme con los estudiosos pero, puestos a elegir, a mí me suena mucho más a canciones populares bohemias que a los ritmos de Nueva Orléans, qué le vamos a hacer. En todo caso, se encuadra en el esquema bethoveniano de cuatro movimientos que se equilibran entre sí: dos movimientos rápidos (primero y último) y en el interior, uno lento y un scherzo con trío a continuación. Además, para apuntalar la segunda tesis, sepan mis distinguidos lectoyentes que la obra estaba terminada y bien terminada (casi a punto del estreno) cuando el señor Dvořák se decidió a darle el nombre de "Z nového světa" ("Del Nuevo Mundo").

Fue estrenada el 16 de diciembre (curiosamente, el cumpleaños del sordo genial)  de 1893 en el Carnegie Hall de Nueva York dirigida por el estadounidense Anton Seidl. El éxito fue tan abrumador que al día siguiente el compositor le escribía divertido a su editor Simrock: " ¡El público ha aplaudido tanto que me he visto obligado a darles las gracias desde mi palco, como un rey!? alla Mascagni en Viena (¡no se ría Vd.!)"

Y también es, al igual que la Pastoral, descriptiva de principio a fin. Ya sé que a estas alturas de la entrada pueden estar cansados, de modo que prometo no hacer la guía de audición  excesivamente larga. Y estoy por asegurarles que como se conocen toda la sinfonía y están hartitos de escucharla en todas partes, se lo van a pasar hoy pipa reconociendo temas y variaciones.

El primer movimiento se inicia con un adagio muy suave y lento. El ambiente es de una falsa tranquilidad. Asoma apenas el tema que se repetirá después en el allegro de este mismo movimiento, que seguirá en los dos centrales y todavía más desarrollado en el cuarto. Vds. lo conocen tan bien que no tendrán la mínima dificultad en reconocerlo (Será precisamente ese tema el que dé unidad formal a toda la obra).  De pronto, a una llamada de la cuerda  le responden con fuerza vientos y timbales. Hay un diálogo algo dramático entre ambos grupos de instrumentos hasta que se nos va colando, poco a poco y como si danzara, el tema del allegro del que hemos hablado más arriba. Va y viene a lo largo del movimiento, aunque se introduce de vez en cuando, como jugando, otro pequeño tema cantabile, a cargo de la flauta. Yo no sé a Vds. pero a mí me da la sensación de que detrás de una cortina, empieza a verse amanecer.

Llegamos al segundo movimiento, el lento, el archiconocido y "versioneado" Largo. Es un poquillo más complejo en cuanto a los motivos que se alternan, pero nada difícil. Entran con fuerza los metales y, a continuación, aparece el tema principal del movimiento, que ahora es un bellísimo motivo de origen popular irlandes, doliente y nostálgico, muy lírico, que canta el corno inglés. Estamos en el minuto 2'15". Después, toman el relevo flautas y oboes junto a la cuerda  y, de nuevo, un poderoso acorde nos trae  la canción irlandesa. El tema se vuelve algo más fuerte y animado pero se cierra con mucha suavidad. Ha terminado de amanecer por completo. La bruma de la nostalgia se ha despejado. El día es claro. Ahora los oboes y flautas, nuevamente, retoman el tema danzante del allegro del primer y cuarto movimiento (estamos en el minuto 5'20" más o menos). Los pizzicatos de las cuerdas marcan el bajo continuo mientras los oboes llevan la melodía. Yo no sé qué opinarán los lectoyentes, pero a mí este pasaje me suena mucho más a un mercado oriental que a una variación sobre un tema jazzístico. Juzguen por Vds. mismos.  Hacia el minuto 8'30", el oboe (creo) aumenta el volumen y el tempo y reintroduce una vez más el allegro del primer movimiento. Fíjense que este pasaje es absolutamente beethoveniano y recuerda inevitablemente la 6ª del alemán. Se irán alternando metales y cuerdas. No teman, es muy fácil distinguir la secuencia. Para finalizar, los metales, después de un acorde más potente, van tendiendo al pianissimo y diminuendo y el movimiento termina en un susurro. Es hermoso de principio a fin, qué quieren que les diga.

Y entramos en el tercer movimiento con el scherzo (¡ánimo, que ya queda menos!). Más ortodoxia y cánones no se le puede pedir a esta parte de la obra. No hay danzas de pieles rojas, como apuntan algunos. No olviden que scherzo, en italiano, significa broma, diversión  y en el propio término se juega (valga la redundancia) con la doble acepción que en casi todos los idiomas tiene la palabra.  Jugar no solo es lo que hacen los niños para divertirse, sino que también es tocar o tañer un instrumento. Retomemos ahora nuestra guía de audición. A lo largo del scherzo y del posterior trío se irán alternando los temas. Ese primero bailable, dulce y alegre, que recuerda a las danzas eslavas y, de nuevo, el allegro que escuchamos repetido a lo largo de toda la sinfonía. Ambos van pasando por los diferentes instrumentos como en un diálogo. Vds. serán capaces de distinguir las variaciones diferentes que surgen, aunque realmente más que variaciones es el propio tema de la danza el que se convierte en coda de todo el movimiento.  y precisamente la ligereza y alegría de éste, sirve para desengrasar (estructuralmente hablando) del segundo movimiento y como preludio al cuarto. Es muy cortito. Venga, un pequeño esfuerzo más, que estamos en el 5'32" y ha vuelto a saltar el tema inicial. Los timbales y el viento se lo están pasando bomba  a pesar de la cierta tensión del motivo Un nuevo salto y la danza del scherzo vuelve a remolonear divertida, mientras sube el volumen orquestal. Un trío de libro, vamos. Nuevamente repetición del tema a cargo del metal, y esta vez con un aire menos alegre y mucho más solemne... Termina con suavidad hasta la brusca interrupción final.

Y llegamos a ese movimiento final en el que parece que todavía puedo oír la voz de Alberto Oliveras diciendo: "Vds. son formidaaaables" (los que tengan menos de 50 años no tienen ni idea de lo que hablo).  El motivo de inicio es tan solemne y conocido como el irlandés del Largo. Son el metal y la percusión los que se encargan de introducirlo a bombo y platillo (jejeje, qué cosa más tonta de chiste). De los metales va pasando al resto de los vientos, que parecen dialogar por debajo de percusión y el ritmo de los contrabajos. Los violines se levantan por encima del sonido general. Estamos en torno al minuto 3. Varias alternancias y diálogo de instrumentos. Acorde poderoso de timbales y metales que introduce nuevamente el tema inicial de este cuarto movimiento. En torno al final del minuto 7, el clarinete nos trae un motivo melancólico, muy dulce. La cuerda viene a continuación. Nuevamente el metal toma el relevo reintroduciendo el tema predominante de esta cuarta parte de la obra, pero ahora en un tono aún más dramático  y solemne. Una levísima y muy suave transición y de nuevo el tema desarrollado desemboca en el finale, con una brillantez realmente bella. Final también de libro, equilibrado y hermoso. 

Bueno, no fue tan terrible. Ya terminó y hemos llegado todos sanos y salvos. ¿A que no se han perdido mis lectoyentes predilectos lo más mínimo? Si es que cuando los temas son conocidos se siguen con mucha más facilidad. A mí me lo van a contar, que tiendo a perderme con una facilidad...



Antonín Dvořák (1841-1904). Sinfonía nº 9 en mi menor, op. 95, Z nového světa ("Del Nuevo Mundo) (1893). Columbia Symphony Orchestra. Dir.: Bruno Walter. Grabación original de 1959, remasterizada digitalmente por CBS en  1989.







Ya que han llegado hasta aquí y por aquello de ponerles los dientes largos, simplemente terminaré diciendo que mañana esta condesa tiene una:



bastante buena y barata, para ver el concierto dominical de la OCNE, con este programa:



Y como cuanto mayor se hace, más se le dispara el defecto de la sinestesia (porque no sé si Vds. lo sabrán pero realmente la sinestesia es definido por los psicólogos y psiquiatras como un defecto,que provoca en el individuo que la padece una frecuente dispersión), seguramente mañana y a lo largo de los cuatro movimientos de la sinfonía del checo, a esta condesa empezarán a pasársele por la alocada cabecita imágenes como las magníficas publicadas hoy en Life:


(Gracias, Alucinao, por el enlace)



Y no estará mal, no señor. Nada mal.

Y es que cada vez que hay fuerza y ganas de conquista de derechos y libertades y país... y constancia ante lo adverso... y un esfuerzo común y unido por conseguirlo... casi siempre nace un Nuevo Mundo.

Esta condesa se marcha ya con la música a otra parte y les deja a  a solas con la Sinfonía nº 9 de Antonín Dvořák. Disfrútenla hoy tanto como espero poder hacerlo yo mañana.


Y, como siempre, intenten ser felices.

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jueves, 3 de febrero de 2011

Doble sinestesia para un Temporal antojadizo

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Regalo de Sergio Astorga titulado "Variaciones". ¿A que es chulo?




       
                                                                                  Para Sergio el abarrotero            






Gracias a la gestión de mi intermediario financiero alemán, llegó por Navidad a casa para contrarrestar tanta cena familiar no deseada. Se desglosó en regalo de Reyes para Javier y Ángel, mis mejores amigos. Y una tercera parte se quedó a vivir aquí, en un estante de mi cuarto de trabajo, entre un libro titulado "Ciudades del México antiguo: el discurso de la piedra" (lo que son las cosas) y un texto renacentista del padre Sigüenza sobre el monasterio de El Escorial. Y aquí sigue. Se alimenta de poco aunque puede que eche de menos su abarrote. Eso sí, le han crecido en el lomo estilizado unas a modo de orejas diminutas con las que se asoma continuamente (curioso que es) a escuchar la música del día. Ha desarrollado al respecto ciertas preferencias pero me van a permitir que no las diga. Un secreto a dos jamás debe romperse... Se helaría.

Y de horas y horas compartidas sin decir una sola palabra ha surgido un intercambio feroz de verbos, meses y adjetivos. Me vigila y me guarda. Lo abro con frecuencia y me renueva. Por él y por el sentido que le ha dado a ciertos giros vitales, ha ido surgiendo despacito esta sinestesia doble que lo único que tuvo de voluntario fue no brotar de las acuarelas firmes o difusas del autor de sus hojas, sino de las imágenes y las notas de otros. Para ensamblarse en un tango imperfecto, vívido y vivido, al ritmo de figuras geométricas de un ruso soñador y visionario o en la locura de  poema austríaco triste y alunado, arrebatado por el vértigo vital de un malagueño clásico.

Permitan que se haga polizón por los rincones. Déjenle formar parte de su entorno sobre el espacio breve de su mesa de noche o, ya más tarde, emparedado vivo entre piedras ilustres suplicante de un nocturno polaco y sanador. Ábranle las puertas, hagan como que no han visto que se cuela por la rendija oscura de los deseos aún no cumplidos. Para contradecirlo. Arrúllenlo en el frío de febrero y pídanle que les deje asomarse a sus abismos de papel entintado mientras afuera el viento venga afectos nada templados y aun así escurridizos. Paséenlo, sírvanse de él. Incluso desmenúcenlo o háganlo trizas si es preciso, pero que no se escape. Que no se les escape. Que no se nos escape. Porque entonces el antojo se instalaría en nuestro ánimo solo, sólo para  recordarnos que nunca debimos dejar pasar de largo el Temporal.




El negro

El negro es una exclamación
 de flama en el ritual del ojo.
Perfila los contornos de las sombras;
construye mundos triángulos esferas.
La línea es el bastón
y epitafio de las formas.
Día tras día inventa semejanzas,
añade otra inicial al calendario.
El negro es una zanja para el viento,
se impregna obstinado sobre el plano, 
deja cicatriz, ya no es reflejo.
Se pierde el habla.
el ojo inflama.
El negro brama cuando exhala.
    Temporal - Sergio Astorga          

                          

Wassily Kandinsky (1866-1944). Composición VII (1923). Museo Guggenheim de NY.



A.Schoenberg (1874-1951)  - Farben (Colores). Cinco piezas para orquesta, op. 16 nº3. (1909) wie ein hauch. Transcripción para coro mixto a capella por Frank Krawczyk en 2002. Coro de cámara Accentus. Dir.: Laurence Equilbey. Naïve, 2005











No es vano

Hoy será un día largo.
Tiempo de sol
para inventar otro presente.
Tiempo con patio circular.
Con barro.
Con granito.
Hoy habrá reflejos 
sobre el agua de sal
de nuestra cara
y manos hambrientas
de voces amorosas arañando la luz hasta matarla.
Temporal - Sergio Astorga      



P.Ruiz Picasso (1881-1973). Dos mujeres  corriendo en la playa (1922) - Imagen invertida. 
Museo Picasso de París.  
             

A.Schnittke (1934-1998). Tango. Agony (suite para concerto). Orquesta Sinfónica de la Radio y la Televisión de Berlín. Dir.: Frank Strobel. CPO, 1990.


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