Un regalo de Sergio Astorga

viernes, 29 de noviembre de 2013

Variationes pacis: aria et fuga







Llevo un mes revisando textos que escribí en Internet hará más o menos cinco años.  A costa de mantener duras negociaciones para arrancar minutos al poco tiempo de que dispongo. Pero lo he hecho detalladamente y con cuidado. Con afecto y respeto.
Y de frente, con todos los datos de identificación por delante, sin recurrir a espionajes de medio pelo  a través de subterfugios estúpidos que no engañan a nadie y que sólo disfrazan grotescamente las intenciones. 

Ya sé que una de las normas blogueras que no se debe transgredir nunca es la de no repetir post. Pero hay dos cosas que me van a llevar a saltármela a la torera -no es ni será la primera vez que lo hago-. 
En primer lugar porque será una forma de poder actualizar y alimentar este blog. Verán, no soy capaz de encontrarle a la semana los momentos necesarios para volcar en él todo lo que me apetece, que es mucho y eso me provoca un dosis considerable de rabia. Le tengo un cariño especialísimo a esta bitácora porque llevamos ya unos cuantos años juntas y eso imprime carácter. Por ello me resisto a dejarla en barbecho.
Y en segundo lugar porque son textos míos y no tengo por qué darle explicaciones a la entelequia blogocosera de lo que hago o dejo de hacer con ellos. Me pertenecen. Y me apetece sacarlos a la luz para reivindicarlos y para devolverles sol y aire. 

Se inaugura pues en las Variaciones una nueva sección que integrará... -¡pero qué listísimos son Vds!- todas aquellas reflexiones, bromas o tontunas que hace años acompañaron otros tantos momentos musicales. 

Y como no podía ser menos, imitarán de forma poco ortodoxa a las piezas que dan nombre a este blog. Sí señor, una suerte de Goldbergs de pacotilla, con su aria primera, sus 30 variatio y su aria final, a modo de coda. No esperen encontrar a partir de ahí mayor parecido. ¿El nombre? Como ya se ha adelantado en el título de esta entrada... Variationes pacis. Es que, naturalmente, narcisismo y cuna obligan.

Y ahora es el momento en el que mis queridos lectoyentes se preguntarán: "Paso por lo del aria larguísimo a modo explicativo pero, ¿y la fuga?.. ¿a santo de qué?". Pues por la sencilla razón de que esos textos viajarán de un sitio a otro o, por concretar mucho más, huirán de donde se encontraban para guarecerse en lugar más amable y protegido, se lo merezcan o no. Y porque la obra que hoy les traigo, que ayer disfruté en el Auditorio interpretada por el cuarteto Pacífica y que tuvo buena parte de la culpa de esta nueva sección, es una de las cimas musicales absolutas en la historia de esta maltrecha y bobalicona humanidad. Tal y como me llegó el regalo se lo transmito, esta vez de manos de una de las agrupaciones de música camerística más grandes que han existido en los últimos sesenta años -por esa misma razón les traigo vídeo, para que disfruten no sólo con los oídos de su forma especialísima de interpretar-. 

Y por último, una declaración de intenciones:

No sé si escribiré mejor o peor de lo que lo hacía entonces, pero les aseguro que ahora soy muchísimo más feliz.

Séanlo también Vds. todo lo que puedan en este frío, soleado y prometedor viernes. 



L.v.Beethoven (1770- 1827). Grosse Fugue (Gran Fuga) en Si bemol mayor, op. 133. Alban Berg Quartett. Grabado en directo en la Mozart Saal del Konzerthaus de Viena, el 11 de junio de 1989. Vía Postfataresurgo.



viernes, 22 de noviembre de 2013

Britten: testamento vital en su centenario










¡Felicidades, don Benjamín! 


Me habría gustado prepararle una entrada de las que Vd. se merece, pero últimamente otros quehaceres no me dejan buena neurona alguna que dedicar a este maltrecho blog. 

Sólo quería decirle que desde que siendo niña descubrí su Guía de orquesta para jóvenes, pasando por el impacto emocional fortísimo que supuso escuchar por primera vez su War Requiem, hasta hace menos de tres horas en que he salido de disfrutar en directo sus cuartetos nº 2 y 3 por el Emerson Quartett, su música siempre ha sido para mí un reflejo de Vd. mismo. Y si tuviera que definirla con una sola palabra elegiría sin dudar la de nobleza.

Cuando esta tarde los hermosísimos compases del Solo. Very calm de su cuarteto op. 94 llenaban de tranquilidad mi ánimo zascandil, he sentido como nunca antes que expresaban a la perfección su propia despedida. Como el coletazo final de su Muerte en Venecia pero ya privado de las obsesiones que la poblaron. 

La serenidad del final. 

Su música es hoy imprescindible. Procure no marcharse muy lejos porque lo vamos a necesitar.



B.Britten (1913-1976). Cuarteto para cuerda nº 3, op. 94. III Solo. Very calm. The Maggini Quartett. Via Nickmaestro






domingo, 10 de noviembre de 2013

Bagatelas XXIX: Sinestesia de amor nuevo











Perdóname por ir así buscándote... 


Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en lo alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eres.

                                                                                  Pedro Salinas     





W.A.Mozart - Die Zauberflöte - Bei Männern, welche Liebe fühlen. (La Flauta Mágica - Todos los hombres capaces de enamorarse...). Orquesta Filarmónica y Coros de la Ópera de Viena. Sir Georg Solti, director. Pilar Lorengar, Pamina. Herman Prey, Papageno.  


Que el domingo les sea tan propicio como a mí.

viernes, 25 de octubre de 2013

Bagatelas XXVIII: Falsa τραγῳδία




Edipo y Forbas. Antoine-Denis Chaudet (completada por Cartellier y Dupaty). 1799. Mármol. París, Museo del Louvre. 








PÁRODO


CORO

Estrofa 1:

¡Dolorosa herencia dejas, oh Edipo, a la estirpe maldita nacida de tu unión incestuosa con Yocasta. Pues mientras Antígona se enfrenta inútilmente a su destino y al tirano Creonte por dar sepultura a Polinices, legítimo rey de Tebas, el traidor Eteocles yace ya bajo tierra con todos los honores!


Antiestrofa 1:

Entre tanto, la frágil y olvidada Ismene, armada apenas de piedad y luto, sucumbe poco a poco a la carga infinita de la desolación estéril.





Los dioses se equivocan con tanta frecuencia... 




VV.AA. Música de la Antigua Grecia. Atrium Musicae de Madrid. Gregorio Paniagua, director. Musique d'abord. Harmonia Mundi, 1979/2000



Y que Sófocles me perdone la burda imitación pero es que últimamente su Antígona me sale hasta por las orejas.

Καληνύχτα... o lo que es lo mismo... Buenas noches.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Cruzar el meridiano para zambullirse en el azul






J. Sorolla. La niña. 1904. Óleo sobre tela. Museo Nacional de Bellas Artes. La Habana




Septiembre ha doblado por fin la esquina nuevamente. Dorado, de nombre  largo y días cada vez más cortos, trayendo de la mano un sol suave madurador de membrillos y uvas. 

Ha llegado el tiempo.

Toca hacer maletas, dejar preparado el regreso, cerrar la casa y partir. Este año no hay una necesidad urgente de acudir a la cita. No la hay de hallar refugio aunque mi pequeña cala lo sea y me alimente. Ni de solicitar bálsamos contra operaciones o químicas hospitalarias. Ni siquiera de buscar el azul, pues abril y julio me hicieron su regalo y hacia él he corrido sin pensarlo dos veces. 
No. Esta vez es sencillamente el oxímoron de una necesidad voluntaria y querida. No hay motivos ni causas. El viaje por el viaje. El reencuentro con mi particular paraíso encontrado tan lejos de los mares del sur. Sin más.

Nunca se conoce en exceso lo que se ama, de modo que l'Empordà seguirá jugando con nosotros a las escondidillas. Sorprendiéndonos  al recorrer el camino de Sant Pere de Rodas con ráfagas de limpia tramuntana que barre tristezas y nubes. Saliéndonos al paso, esforzado y valiente, cuando atravesemos los senderos del Cap de Creus intentando llegar a la boca del infierno. Enredándose, amable y protector, en las velas blancas y el azul profundo de la Jóncols al doblar el Norfeu de vuelta a Roses. 
Generoso y recio cofre de prometedores tesoros escondidos. Hacedor un año más de milagros pequeños bajo la forma clara y cierta de risas y reposo. 

Agua, sol, viento. Y volver a ser la niña taciturna y torpe que mojaba los pies con decisión en la orilla de un mar del que no podía apartar la mirada y que desde entonces es parte de ella misma. Ni pretendo ni quiero nada más. 

Cuando rodando con el viejo coche gris plata la AP7 nos descubra de pronto el arco airoso y limpio del meridiano de Greenwich,  sabremos con certeza que atravesamos un año más  el umbral seguro y luminoso que nos conduce a casa.


Luis Eduardo Aute
1) El niño que miraba el mar. En El niño que miraba el mar, 2012.
2) Mar en fuga. En Fuga. Fonomusic, 1981 y 1994
3) Vailima. En Fuga. Fonomusic, 1981 y 1994.
4) A por el mar. En Albanta. Ariola, 1978
5) Rabo de nube (Silvio Rodríguez). En Mano a mano. Ariola, 1993
6) Albanta. En Albanta. Ariola, 1978
7) Sigo a la mar. En De par en par. Ariola, 1979
8) Rosas en el mar. En Diálogos de Rodrigo y Ximena. Ariola, 1968. En Auterretratos. Ariola, 2003
9) Rosas en el mar, interpretada por Massiel. 1967.


Y como bonus track...

Christina Pluhar y L'Arpeggiata. Los pájaros perdidos. ¡Ay, este azul! Philippe Jaroussky, contratenor. Virgin Classics. Emi, 2012.


viernes, 30 de agosto de 2013

Bagatelas XXVII: Rejuvenecer lo eterno












clásico, ca.

(Del lat. classĭcus).

3. adj. Dicho de un autor o de una obra: Que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia. U. t. c. s.







... Precisamente por eso tampoco está mal "actualizarlo" de vez en cuando, siempre que se haga con saber y respeto.

Disfruten de la música seria de estos señores tan poco serios afortunadamente. 





VV.AA  - Classics in Blue. Sony, 2011
1) Grieg - Peer Gynt - Suite nº1 - La mañana. Duke Ellington.
2) Dvorak - Humoresque. Art Tatum
3) Debussy - Preludio a la siesta de un fauno. Eumir Deodato
4) Grieg - Peer Gynt - Suite nº 2 - La canción de Solveig. Duke Ellington
5) Ravel - Pavana para una infanta difunta. Eumir Deodato
6) Beethoven - Sonata Claro de Luna. Glenn Miller
7) Chopin - Impromptu. John Kirby Sextet
8) Gershwin - Summertime. Miles Davis


martes, 20 de agosto de 2013

Bagatelas XXVI: Tiempo de verano callado y perezoso










Mañanas. De chapoteo acompasado y plácido mientras suena en el oído la música íntima y nocturna de preludios debussinianos. De trenzar despacio hilos de colores en un cañamazo beige viendo cómo lentamente toman forma como por ensalmo. De ojos llenándose con suavidad de los minotauros feroces o vencidos de Picasso, que brindan y beben, manosean o se dejan llevar desvalidos y ciegos por una niña que alumbra apenas. De carcajadas amplias y sonrisa perenne, en tanto el mago maravilloso del cine que habitaba la casa transparente despliega su colección de trucos en rescatados celuloides, tan jóvenes y nuevos como cuando fueron impresionados por la luz viajera a través de lentes y cristales.

Tardes. De siestas ligeras o profundas bajo el arrullo del ventilador colorido que surge del techo y repite su movimiento perpetuo,  protector y  benéfico. De películas, libros y música cuya escucha, visionado o lectura largamente aplazados hacen brotar palabras, personajes y notas provocadoras de un efecto de serenidad tranquila, de dejarse ir. De moscas acróbatas, machadianas y pertinaces revoloteadoras, subiendo y bajando en el aire pesado de la habitación a oscuras, empeñadas en desvelarnos y desvelar de paso antiguos y adormecidos sueños.

Noches. De un Madrid finalmente compasivo que trueca el aire irrespirable en brisa. Del reloj cómplice y amigo, ralentizando hasta lo imposible sus saetas negras y pequeñas para que las veladas se llenen de risas y murmullos. De  caminar parsimonioso por el Salón del Prado, en largos paseos hablando de lo cotidiano o lo sublime; sin mayor trascendencia, por el puro placer de la charla... con voz queda.  

... De horas infinitas en este verano callado y perezoso, que desnuda los hombros y tobillos mientras de nuevo arropa el alma con comienzos y vida.