Un regalo de Sergio Astorga

viernes, 21 de junio de 2013

Bagatelas XXIII: Verano






                                                    Castilviejo. Acuarela. José María Arévalo

                                                           



                                                           Noche de verano


                                                Es una hermosa noche de verano.
                                               Tienen las altas casas
                                               abiertos los balcones
                                               del viejo pueblo a la anchurosa plaza.
                                               En el amplio rectángulo desierto,
                                               bancos de piedra, evónimos y acacias
                                               simétricos dibujan
                                               sus negras sombras en la arena blanca.
                                               En el cénit, la luna, y en la torre,
                                               la esfera del reloj iluminada.
                                               Yo en este viejo pueblo paseando
                                               solo, como un fantasma.

                                                                                                              Antonio Machado




F.J. Haydn (1732-1809). Die Jahreszeiten. Der Sommer (Las estaciones. El verano) -versión inglesa.
Royal Philharmonic Orchestra. Th. Beechan, director. E. Morison, Nancy; A.Young, Lucas;  MLangdon, Simon. Beecham Choral Society, Denis Vaughan, director. Emi, 1959.



domingo, 16 de junio de 2013

Bagatelas XXII: Sueño, ilusión, verano.












Estoy cansada.  Casi, casi podría decir que muerta de cansancio -por hacer un juego privado y tonto de palabras-. Pero prácticamente todo marcha tan bien que, aun acumulándolo, no me molesta en exceso. Podría decir incluso que apenas lo noto.

El oncólogo últimamente nos da cada vez mejores noticias y las visitas a su consulta se vuelven poco a poco más espaciadas y ligeras. Atrás quedaron los momentos turbios y dolientes. Aparcados en el sótano más profundo del cerebro.

Dentro de doce días me subiré a un escenario a interpretar un papel agradecido y difícil. Casi veinte minutos en escena defendiendo un monólogo, a solas con un teléfono, un montón de pastillas y una botella de brandy barato. Sola en mi parcela, pero acompañada y rodeada de mis compañeros de troupe, como yo los defenderé a ellos antes y después de ese momento. Los nervios se hacen cada vez más patentes y también las risas y las complicidades. Quedan los ensayos finales, los últimos toques al vestuario, peinado o maquillaje; los continuos cambios de escenografía, el texto que se esconde de repente en un rincón de la memoria y se resiste a salir, inoportuno. Las grageas de valeriana y las descargas de adrenalina van de la mano, compensándose. Me siento viva y nada sola. El veneno del teatro existe, puedo asegurárselo. Y llega bien adentro.

En menos de un mes andaré por el Levante disfrutando con todas mis fuerzas de la arena y el agua e intentando aprender a navegar a vela, seguramente rodeada de chicos y chicas adolescentes que me aportarán energía. El pequeño velero me traerá con toda probabilidad más cansancio aún. Seis horas diarias intentando controlar un barquito pueden llegar a ser agotadoras, me imagino. Da igual, llevo años queriendo hacerlo. Siete días a solas conmigo misma y el mar. No es mal principio.

Apenas unos días antes tendré los exámenes para la prueba de acceso a la Escuela de Arte Dramático. Seguramente no apruebe -hay demasiados factores en contra- pero los textos a memorizar ya están listos. ¡Qué hermoso y qué triste ese A modo de esperanza, de José Ángel Valente, con lento ritmo de salmodia irreversible o el final del Sueño de Una noche de verano, en la voz de Robin. La señorita Julia todavía se resiste pero acabará extendiendo su pie con firmeza exigiendo que Juan se lo bese... Más días de ilusión y nervios y cansancio, verano y sueño...

Y a mediados de la semana que viene, el recuerdo de la voz de mi padre me despertará diciendo entre sonrisas... "hace 56 años eras así de chiquitita..." Y me sentiré bien por poderlos cumplir y tener las mismas ganas de siempre de hacer miles de cosas a un tiempo. O quizá más todavía. A lo largo de la madrugada que le sigue, el verano irrumpirá en las ventanas y el ánimo. Cargado de proyectos inmediatos o a medio plazo, con promesas de tranquilidad, deporte, descanso cuando doble septiembre en la Almadrava...

Y como Robin despide la obra de Shakespeare yo les dejo con esa deliciosa versión operística que Purcell hizo sobre ella, titulada La Reina de las Hadas.



Que el verano, la ilusión y el sueño les sean propicios. Yo me marcho a dormir en esta noche cálida y abierta, en la que el verano es ya una realidad incontestable.




H.Purcell (1659?-1695). The Fairy Queen. (La reina de las hadas). Orchestra of the Age of Enlightenment y el Glyndebourne Chorus. W. Christie, dirección y clave. Grabada en el Festival de Glyndebourne, en julio de 2009. Via Darío Mahleriano.




sábado, 1 de junio de 2013

El privilegio de la música







 Jan y Hubert van Eyck. Políptico de la Adoración del Cordero Místico (detalle). 1432. 
Catedral de San Babón. Gante.


Cuando se vive en una ciudad como Madrid o Barcelona se es muy consciente de los trastornos que comporta la circulación, las distancias para acudir al trabajo, el ruido, los humos, los atascos, la velocidad a la que trabajamos, caminamos, nos movemos. Pero como todo tiene su contrapartida también sabemos que la oferta cultural de que disfrutamos, en muchos aspectos, es inmensa comparada con la del resto de las ciudades que salpican la piel de toro. Yo me atrevo a ir un poquito más allá: en el terreno de lo estrictamente musical pienso que, en la actualidad, nada tenemos que envidiar a París, Londres, Viena o Berlín en ese sentido. Seguramente en otras manifestaciones artísticas, tampoco. Al menos, y después de ver la agencia cultural de las otras, así me lo parece.

Y como uno no elige las fechas de los conciertos, hay semanas en que esta condesa no tiene ni una sola velada musical y otras, como la presente, en que se le acumula el trabajo. Cinco conciertos, uno detrás de otro. Desde el domingo hasta anteayer, jueves, sin descanso. Y miren, es cansado sí, pero es un auténtico privilegio. Y si no ya me dirán conforme vayan leyendo la relación y su desglose. Juzguen por Vds. mismos si valió o no la pena el cansancio.

El pasado fin de semana, de mañana bordadora y tranquila, se cerró a la tarde con una ópera. Versión concierto pero ópera al fin y al cabo. Y de uno de los grandes. El Imeneo, de Händel, dentro del ciclo Universo Barroco-Sala Sinfónica. La orquesta era de auténtico lujo y para mi gusto, una de las mejores barrocas que existen. Y a la batuta de The Academy of Ancient Music y de su coro -es un decir pues no la usa-, nada menos que su creador y quien la ha dirigido durante 40 años, el todavía enérgico y joven a pesar de sus casi 72 años, Christopher Hogwood.
No es un obra excesivamente representada o cantada en salas de audición y pertenece al género de las denominadas óperas serias. Lleva número de catálogo HWV 41 y fue terminada por don Jorge Federico en 1740, correspondiendo la autoría del libreto a Silvio Stampiglia. Aquel mismo año se estrenó en Londres, el día de Santa Cecilia.
Una orquesta pequeña, cinco solistas y un coro. De forma breve les cuento mi sensación, exclusivamente la mía. La Rosmene, a cargo de la soprano Rebecca Bottone fue muy pero que muy justita. No lograba darle al papel femenino más importante de la obra ni el dramatismo, ni el color ni la profundidad vocal que requería. Muy agradable y entregada la también soprano Lucy Crowe en el papel de Clomiri, la amante ignorada de Imeneo y con un timbre de voz realmente bello. Correctos los bajos Vittorio Prato -Imeneo- y Stephen Loges -Argenio, padre de Clomiri. Quien destacó, a mi parecer, sobre todos ellos fue la sustituta -por enfermedad del contratenor- Renata Pokupic, mezzosoprano, que interpretaba el papel de Tirinto, amante de Rosmene. A pesar de que no derrrochaba volumen de voz, su presencia vocal fue creciendo conforme avanzaba la obra. Se creía el texto y la música y así es mucho más fácil emocionar. Con un tono de voz muy bello y una tesitura casi casi de contralto pero llegando con soltura a las notas más altas, dio el máximo en las dos últimas arias. Fue un placer escucharla cantar, se lo aseguro.
Y los cinco estuvieron arropados por un coro realmente soberbio y una orquesta que sonaba a música celestial. Porque, ¡qué bien sonaba, mis queridos lectoyentes! Se distinguía perfectamente cada uno de los instrumentos pero el conjunto surgía maravillosamente empastado, aterciopelado, suave, hermosísimo, gracias a un clavecinista y director que todavía tiene mucho que decir en este mundillo musical.
En definitiva, uno de esos conciertos de los que uno sale con el alma ligera y bailando un giga.



Händel (1685-1759). Imeneo. Sorge nell'alma mia. Joyce di Donato, mezzosoprano. Youtube. Canal de ssiroe.


Pero no era más que el principio.






Al día siguiente, en el ciclo de Bach Modern, doña Elisabeth Leonsakaja convertía a Bach en un pan de sandwich especialísimo relleno con las composiciones de dos grandes rusos.
Lo que voy a decir ahora hará que la mayor parte de mis lectoyentes murmure: "¡¡¿Pero quién se ha creído esta buena mujer que es para meterse con la Leonskaja?!!". Con toda seguridad no les faltará razón. Y es que la técnica de esta soberbia intérprete sigue siendo perfecta y magistral, pero aunque hizo gala de ella en su ejecución de las dos piezas del viejo peluca, lo cierto es que a mí no me dijo nada. El inicio de la Fantasía Cromática y fuga me pareció rarísima y el resto de la obra no conseguía conmoverme lo más mínimo. Su Concerto italiano sonó antiguo, quiero decir que era una forma de tocar al alemán como se hacía hace 60 años, demasiado "cantarín". A mí me gusta un Bach más desnudo, en purito esqueleto, pero también más concentrado, pensado, profundo. Además se notaba que no se sentía a gusto y tocó con partitura, lo que no es habitual en ella. Después oí en algún corrillo que no suele interpretar a Bach prácticamente nunca y de todo el mundo es sabido que no es una de sus especialidades.
Pero todo hay que decirlo, su Variaciones sobre un acorde del discípulo Schnittke y, sobre todo, su Sonata nº 2 del maestro Shostakovich sonaron sencillamente magistrales. Esta última pieza especialmente es dura y difícil. Y aquí sí interpretó sin partitura y se notaba que disfrutaba con lo que hacía. Se movía con desenvoltura y sentía profundamente lo que transcribía al piano desde el libro.
De todas formas, no se vayan a pensar Vds. que el concierto no valió la pena. Que lo que ocurre también es que esta condesa está muy tiquismiquis últimamente y le pone pegas a casi todo. Vamos, que se cree un crítico in pectore desde que acude a cinco conciertos seguidos. No se olviden de que estamos hablando de la Leonskaja, una de las grandes, grandes, grandes y a la que yo, además, adoro. Sus Schubert y Beethoven me siguen estremeciendo. Hablamos pues de peros, dentro de la excelencia. Ya, ya sé que no hay nada más atrevido que la necedad pero es que mentiría si les digo que su Bach me gustó porque no lo hizo.




J.S.Bach (1685-1750). Fantasía cromática y fuga en re menor, BWV 903. I Fantasía. G. Leonhardt, clave. Bach 2000. Teldec, 2000.



Shostakovich (1906-1975). Sonata nº2 para piano. Maria Yudina, piano. Youtube, canal gullivior



J.S.Bach (1685-1750). Concierto italiano en fa mayor BWV 971. III  Presto. A.Schnabel, piano. Bach 2000. Teldec, 2000.



Pero 24 horas más tarde, otra vez Bach y de nuevo al piano me emocionó profundamente. Y por quien es muchos, muchos años más joven que su antecesora, aunque ésta sea maestra y referente. Les cuento.
El martes, en el ciclo de Grandes Intérpretes, de Scherzo, tocaba Piotr Anderszewski. Casi sobre la marcha cambió el orden de las piezas a interpretar y yo creo que acertó. En la primera parte, la Suite francesa nº5 del de Leipzig y la Fantasía en do menor de Schumann. Después del descanso, En un frondoso sendero de Janácek y la Suite inglesa nº3 de Bach. Nuevamente Bach, alfa y omega, principio y fin. 
No sin hacerles notar que esta condesa y muchos de sus coincidentes concertiles están hasta el moño de la falta de luz durante la interpretación en los ciclos de piano -porque digo yo entonces que para qué nos reparten programa con los movimientos de que consta cada pieza- el concierto tuvo mucho de mágico. Debo decirles además que la criaturita que se encargó de la faena tiene solamente  44 añitos, lo que en un intérprete del piano es casi, casi decir un chaval. 
Me gustó mucho el trabajo que se tomó en crear muchísimos matices en la composición de Schumann. Ese pasar del derroche al intimismo, de la alegría desbordada a la mayor de las gravedades con el único hilo conductor de la pasión, ese golpe de péndulo constante que suele ser la música del alemán atormentado salieron reforzados en los dedos de este húngaro-polaco vital y detallista. Sonó también muy hermosa la composición de Janacek, a pesar de lo aburrido que suele ser casi siempre la obra de este buen hombre.
Pero, a mis humildes entendederas y a mi ánimo, les conmovió profundamente la interpretación de las dos suites de Bach. Que la materia prima de entrada es de excelente calidad nadie lo duda, que la ausencia de luz en la sala -sí, esa que me enfada tanto- contribuyó a crear el clima, pues también. Pero ¡qué desnudez, qué paso tan sutil entre movimientos, que fuerza en el piano y qué suavidad sin solución de continuidad! 
Es más que probable que me equivoque en mis apreciaciones pero me gustó mucho más el Bach más joven que el maduro. Así son las cosas a veces.



J.S.Bach (1685-1750). Suite francesa nº 5 en Sol mayor , BWV 816.  A.Schiff, piano. Decca, 1993
1 Allemande
2 Sarabande
3 Loure
4 Gigue



L.Janácek (1854-1928). Po zarostlém chodni cku (En un frondoso sendero). Libro II. Radoslav Kvapil, piano. Regis, 1994
1 - Andante
2 - Più mosso
3 - Allegro-Adagio



J.S.Bach (1685-1750). Suite inglesa  nº 3 en Sol mayor , BWV 816.  M.Perahia, piano. Sony, 1998-9









El miércoles nos trajo una gratísima sorpresa a los asistentes a la sala de cámara en el primer concierto del ciclo Contrapunto de Verano. Era la primera vez que tocaba en Madrid el Cuarteto de Jerusalén. Cinco conciertos forman el ciclo y tienen por objeto interpretar la Integral de los Cuartetos de Shostakovich, alternando con 10 contrapuntos del Arte de la Fuga de Bach. De nuevo, Bach. Aunque esta vez era él el relleno del sandwich, miren Vds. por dónde. 
Y literalmente nos quedamos con la boca abierta y felices como perdices. ¡Qué bien suenan estos chicos! Y son jóvenes, muy jóvenes. Cuatro músicos hebreos rusos, que hicieron buena parte de sus estudios en Jerusalén - de ahí su nombre- y cuya media de edad les aseguro que es casi escandalosamente corta para lo bien que interpretan. Tienen un sonido brillante, hermoso, con matices infinitos (¿a que me pongo cursi?) pero con una potencia y un volumen cuando ellos quieren que sencillamente sobrecoge. 
Delicado a rabiar y casi impresionista el cuarteto nº 1, endiabladamente difícil de interpretar el nº 12 y bellísimo y muy, muy triste el nº 8. Entre medias, dos "pequeños" integrantes de la obra cumbre del contrapunto (no solo bachiano sino referencia musical absoluta). Créanme que embelesaron al Auditorio. Además se entregaron con toda la fuerza, la energía, la concentración del mundo. Y tocaron muy, muy, muy bien. No creo que nos decepcionen lo más mínimo -más bien lo contrario- en los cuatro conciertos que todavía nos brindarán a lo largo de mes y medio.



D.Shostakovich (1906-1975). Integral de cuartetos de cuerda. Fitzwilliam String Quartet. London (Decca), 1975-77.
J.S.Bach (1685-1759). El Arte de la Fuga. Glenn Gould, piano. Sony, 1967, remast. 1997
1) Shostakovich. Cuarteto nº 1 II Allegro molto
2) Bach. Contrapunctus 1
3) Shostakovich. Cuarteto nº 12  I Moderato.Allegretto.
4) Bach. Contrapunctus 2
5) Shostakovich. Cuarteto nº 8  I Largo
6) Shostakovich. Cuarteto nº 8  II Allegro molto


Y bueno, ya hemos llegado al último día. Sé de sobra que muchos no habrán sido capaces de soportar la pesadez hasta aquí. Es muy difícil con la falta de tiempo de que adolecemos todos que dediquemos tantos minutos a leer una referencia de músicas que no hemos escuchado. Si Vds. también hubieran asistido se sentirían identificados o disentirían de mis sensaciones. Pero así, en vena, resulta una lectura ardua.
Menos mal que, si les apetece, la música -esta vez intercalada- siempre les recibe con los brazos abiertos.



Jan y Hubert van Eyck. Políptico de la Adoración del Cordero Místico (detalle). 1432. 
Catedral de San Babón. Gante.


El jueves teníamos una velada especial y largamente esperada pues debería haberse producido a finales de febrero. La ingesta de marisco en mal estado por parte del barítono protagonista -si es que los que somos triperos...- dio al traste entonces con nuestras ganas, manteniéndolas activas durante casi cuatro meses. 
Y fue un digno, dignísimo broche a esta minimaratón musical. Debo reconocer que yo aguanté bien el deseo de escuchar a Matthias Görne en el Ciclo de Lied porque tuve la suerte de hacerlo hace unas tres semanas, cuando cantó con la OCNE lieder de Schubert y Strauss al alimón. Espectacular. 
Ayer tocaban canciones de Schumann y Mahler. Y lo hizo tan bien Görne (solo se le fueron ligeramente algunos agudos al inicio del recital), que estábamos todos conmovidos. Y utilizo la palabra sensu stricto y con conocimiento de causa. Porque aunque la velada constaba de dos partes fue el propio barítono el que acalló los aplausos que cerraban el primer grupo. No se tomó un respiro ni para beber agua. Y la segunda parte... Sacre Bleu!, la segunda parte era hermosa a rabiar, difícil como ella sola y con unos textos preciosos... y tristes. Tristísimos. La música los mejoraba, les daba mayor sentido, sublimaba los versos (¡Hala, otra vez cursilona perdida!) pero la tristeza de música y verso unida a la de la voz de Görne nos empapó a todos.
El elemento común de estos lieder de la segunda mitad eran la muerte y la guerra. Y cuando Herr Görne interpreta lo hace con tanto sentimiento, con tanta credibilidad, con una voz que se va acoplando perfectamente hasta en los más mínimos detalles a las inflexiones y el sentido del texto, que cuando el concierto terminó, quien esto les escribe se sentía profundamente acongojada. Créanme cuando les digo que me costó reaccionar. Con todo, debo añadir que este alemanote con pinta de cerdito Babe y cervecero de la Oktoberfest, -como dice una amiga- a un tiempo, cada vez canta mejor. Que su registro vocal a cada concierto se vuelve más amplio, que su timbre es hermoso hasta estremecer. Ahora mismo (y no es que lo diga yo) es el mejor intérprete de lieder de Schubert que existe. Y no solo de Schubert.




R.Schumann (1810-1856). H.Schlusnus, barítono. Youtube, canal serdarzzt y
vstasov
1 - Der Soldat, op. 40 nº 3 (El Soldado)
2 - Nachtlied, op. 96, nº 1 (Canción nocturna)


R.Schumann (1810-1856). Mein schöner Stern, op. 101 nº 4. (Mi hermosa estrella). Ely Ammeling, soprano. Youtube, canal de nare949


G.Mahler (1860-1911). Rückert Lieder (Canciones de Rückert). D.Fischer-Dieskau, barítono.  An die Musik. Deutsche Grammophon, 2005
1) Ich atmet' einen linden Duft! (¡Respiré una suave fragancia!)
2) Ich bin der Welt abhanden gekommen (Me he retirado del mundo)



G.Mahler (1860-1911). Kindertotenlieder y Des Knaben Wunderhorn (La canción de los niños muertos y El muchacho del cuerno maravilloso). Thomas Hampson, barítono, Anne Sofie von Otter, mezzo-soprano, Thomas Quasthoff, barítono. Gustav Mahler, edición completa. Deutsche Grammophon y Decca, 2010. 
1 - Nun seh' ich wohl, warum so dunkle Flammen (Ahora ya entiendo por qué oscuras llamas...) 
2 - Wenn deine Mütterlein (Cuando tu madrecita)
3 - Revelge (Toque de diana)
4 - Das irdische Leben (La vida terrenal)
5 - Der Tamboursg'sell  (El tambor)
6 - Urlicht (Luz primigenia)




Buffff! Esta entrada ha sido intensa. Tanto como lo ha sido mi semana musical. Solo que me temo que Vds. salen perdiendo. A mí se me ha hecho ligera, perfecta, emotiva, muy muy buena, un lujo. Es lo que tiene la música. Si, por el contrario, mi texto se les ha hecho pesado y arduo -que lo es- salténselo con tranquilidad (¡qué graciosa -me dirán- y lo dice ahora..!) y disfruten de esta pequeña antología ilustrativa de lo que ha sido para mí un auténtico privilegio y cuya confección me ha traído por la calle de la amargura de lo larga y variopinta que es. Además, les prometo que nos les voy a dar la lata durante unos cuantos días que para eso les he dejado material de sobra.


Intenten ser felices a pesar de los pesares y disfruten del sol y el buen tiempo que parece que por fin se han decidido a asomar un pie.


Buenas noches.



domingo, 26 de mayo de 2013

Il n'ira plus sur les chemins...



...Six pieds sous terre, Jojo, tu chantes encore.
Six pieds sous terre, tu n'es pas mort
(Jacques Brel - Jojo)











Çela fait déjà trois jours que je cherche des mots inutilement. La tristesse est  la seule à m' envahir comme un velours lourd et obscur.

Je ne sais pas quoi dire. Je ne sais pas quoi faire. J'écoute... j'écoute tout le temps tes chansons. Celles-ci qui ont crée pour moi une bande sonore... Pour ma vie. Pour moi même. Avec leurs paroles et leur musique j'ai  essayé  d'aimer, lutter, être mieux, grandir, avancer... Vivre. 
Peut-être, j'y suis parvenue. Merci pour ça. Merci beaucoup, métèque aux cheveux longs. 


Le monde est devenu encore un peu plus sourd...

J' aimerai toujours ta musique. Je t'aimerai jusqu'au bout.  

Au revoir, compagnon Georges


À tout jamais, mon cher.






miércoles, 22 de mayo de 2013

¡Feliz cumpleaños, don Ricardo!












Doscientas primaveras, mi buen amigo...

Quién le iba a decir a doña Johanna Rosine Paetz de Wagner que su noveno vástago, ese que estuvo a punto de morírsele un par de veces por enfermizo y debilucho, iba a ser felicitado por medio mundo tanto tiempo después. Y digo por medio mundo porque el otro medio lo odia con la misma vehemencia con que los primeros lo admiramos.

Ya, ya sé que no tuvo Vd. nunca muy claro si era hijo de su padre legítimo o "del otro", el que lo mantuvo y educó durante muchísimos años, pero eso no le daba derecho a obsesionarse con el asunto de tal forma que es que no hay ópera en la que el temita paterno-filial no salga a relucir. Anda que no le dio a Vd. fuerte... Pero no voy ahora a desviarme del asunto, que lo que doña Juana tuviera o no con Luisito Geyer antes de la muerte de su cónyuge Carlos Federico es algo que ella solita conocía y tampoco tenía por qué contárselo a nadie, qué caramba. Eso sí, si llega a saber la perra que le entró a Vd. con el enigma de marras, seguro que le habría sacado de su duda existencial... por no oírle.

Mire, no voy a contar aquí y ahora su vida. Es algo que todo el mundo puede consultar en cualquier libro sobre la historia de la música o, si me apuran, incluso en la wiki. Hay especialistas que lo hacen muy bien. Yo le escribo hoy exclusivamente para darle la enhorabuena por haber llegado hasta aquí tan vivo, tan actual, tan fresco en muchos sentidos...

Pero no crea por ello que le voy a bailar el agua más de lo estrictamente necesario. Mire, hay cosas de su vida que me impresionan y que admiro y otras que directamente me horrorizan, ¡qué le vamos a hacer! Adoro su obra integral, ese ensemble originalísimo y único de poesía y música, de recopilación histórica o legendaria... Disfruto de lo que de eterno, inmortal, apasionado, romántico, sublime hay en el alma de sus óperas. Pero por lo que respecta a su forma de pensar y de actuar y vivir está Vd. lleno de luces y de sombras y algunas de estas últimas son muy pero que muy alargadas. Y sí, ese amor-horror es contradictorio, lo asumo, pero ello no representa para mi el menor obstáculo, óbice ni cortapisa en lo relativo a que me guste su obra a rabiar... Con ese eterno alargarse que algunos no soportan, con esa belleza extrema que puede hacer ascender a quien escucha a una especie de éxtasis de oreja supremo.  

Pero Vd. no era un santo, querido. Al principio, mucho dárselas de revolucionario y de tener que vivir en el exilio después del numerito de Dresde pero, ¡por doña Juana que lo trajo al mundo! acabó Vd. pasándose al extremo contrario, no sé si por culpa de las comeduras de coco de su primero amigo y luego detractor virulento, don Federico el de Dios ha muerto, o motu proprio, pero se atrevió a escribir y sostener algunas cosas relativas al pueblo hebreo y la superioridad de la raza aria que ¡válgame san válgame bendito! por muchas tergiversaciones y salidas de contexto que hayan sufrido sus palabras, que haberlas también las ha habido y muchas.

Vera Vd., se asombraría de saber hasta qué punto hoy en día muchas personas se sentirían identificadas con su persona cuando, inicialmente, denunció la usura que practicaban en su sociedad y con las clases más desfavorecidas los banqueros judíos -nosotros sentimos exactamente lo mismo por las entidades financieras  actuales y quienes las dirigen-. Pero eso le hizo derivar después a posturas que no tienen la menor justificación. Es racismo puro y duro y, qué narices, don Ricardo le cogió el gusto a la cuestión. Y no, señor mío, NO, con mayúsculas. Ya, ya sé que para su ilustre cabeza eran compatibles la república y la monarquía y defendía ambos regímenes políticos y además lo hacía con absoluta honradez y totalmente convencido; el problema es que lo de la ideología acabó yéndosele de las manos, me lo reconozca Vd. o no.

En lo que me da su ilustre persona una envidia verde y totalmente insana es en lo que respecta a su relación con el sexo opuesto. ¿¡Qué les daba Vd., señor mío?! No me atrevo a afirmar que fuera su boina, su corbata de lazo, su encanto personal o que le iba la marcha... pero el caso es que las tenía loquitas a todas: la actriz con la que se llevaba a matar pero que en el momento de la verdad lo defendió a capa y espada, la damisela cónyuge del ilustre y muy rico comerciante en sedas o la hija del compositor y esposa del director de orquesta que pasaría a ser su segunda mujer. Eso por citar solo a las oficiales y más conocidas; de las otras mejor ni hablamos, ¿no? Es más, segura estoy de que si se hubiese animado Vd. a venir -cuando lo hizo el que más tarde sería su suegro- a esta vieja piel de toro y frecuentar sus  aristocráticos salones, alguna que otra condesa pizpireta y consentida le habría tirado los tejos sin el menor arrebolamiento de mejillas y entre frusfrús de sedas y encajes azules.

Y nos queda el tema del nacionalismo, Herr Wagner. Peliaguada la cosa, ¿verdad? Pues sí, porque aquí es donde sus detractores lo han vapuleado de lo lindo, muchas veces sin tener razón más que a medias y en algunos casos, incluso, sin la menor idea porque tampoco se han molestado mucho en pararse a pensar que los nacionalismos alemán e italiano de mediados del XIX nada tienen que ver con los actuales, sean balcánicos o de los otros.  Porque no es que yo sea una experta en la materia, ¡el Walhalla me libre! pero sí que creo que en muchas ocasiones se han mezclado churras con merinas. No señor; a mi modesto entender no tienen nada que ver aquellos dos nacidos en medio de la vorágine del romanticismo, como consecuencia de una unificación deseada durante siglos y los de ahora, por no hablar de otros todavía mucho más peligrosos de mediados de los años 30 del siglo pasado y que algunos se empeñan en considerar herederos directos de aquel con el que Vd. se comprometió tanto. Y sí, me estoy refiriendo al nacional catolicismo de por aquí o al régimen nazi que asoló su país durante demasiados años y cometió el que casi con seguridad es el mayor genocidio contra la Humanidad y uno de los capítulos más sangrientos y vergonzosos de la Historia.

No quiero decir con eso que ese rebuscar en historias medievales -tan del gusto de la época por otro lado- no se le desbocara también. Una cosa era investigar en antiguas leyendas germánicas, nórdicas o fundamentalmente grecolatinas y crear una saga que narrara proezas de héroes con la que identificar ese recién nacido sentimiento alemán y otra muy distinta ese tufillo de superioridad que desprenden algunos textos de su corpus operístico, bellísimo por otro lado. Pero mire Vd. por donde aquí me indigna, tanto o más que su postura, la de los que le acusan de ser Vd. nada menos que el germen del nazismo... ¡Ahí es nada la cosa! Como si Vd., que murió 50 años antes de la irresistible ascensión de Arturo Ui, tuviera la culpa de que Hitler y su séquito de asesinos hicieran de su música el emblema, el estandarte y uno de los más evidentes símbolos de su execrable régimen. Y no, a cada cual lo que le corresponde. Y es que no deja de ser casi siempre un análisis pacato, ajeno, maniqueo, interesado, sin el menor rigor, unilateral y muy, muy falso de su obra e incluso de su pensamiento. No puedo remediarlo,  me sigue alterando muchísimo. Amén de que intentar contrarrestar por medio del diálogo esa opinión tan generalizada suele ser siempre algo baldío y estéril, con el agravante de pasar por poco "correcto". No es la primera vez que alguien zanja la discusión tildando al contrario -esto es, a mí- directamente de nazi. Así, sin anestesia.

Lo que me consuela es saber que grandes pensadores o artistas sienten ante sus personajes, su música, su poesía la misma contradicción que yo experimento al verlos o escucharlos. Personas nada sospechosas de filonazis como Thomas Mann expresaban su perplejidad por la "evolución ideológica" del de Leipzig al tiempo que se confesaban profundamente enamorados de sus obras. Un judío argentino, Daniel Barenboim, es en la actualidad y a mi parecer uno de los mejores directores wagnerianos que han existido.

Pero ya no le molesto más. Ni a su ilustre persona ni a mis lectoyentes, que estarán un poco ya hasta el moño de tanto Wagner. Porque, encima, seguro seguro que hoy no van a sentirse muy cómodos con la música que vendrá a continuación. Es que son muy "verdianos" casi todos, ¿sabe Vd.? -como si la música de dos enormes compositores de la talla de Vds. pudiera ser incompatible- y se niegan a abrirse de orejas y escuchar abiertamente lo que el alemán que, seguramente después de Beethoven más ha influido en la evolución musical de todos los tiempos, nos legó. Ha llegado pues el momento de la despedida.

Desde luego no llegaré a celebrar su 250 cumpleaños. A lo más, a lo más y con suerte, los 150 años de su muerte (y no está nada claro, como que no me veo yo ya). Por eso quiero cerrar esta larguísima misiva deseándole todos los éxitos y los Grammy del mundo  -que se los merece- y que su música pueda por fin ser disfrutada en Israel, por ejemplo. Pero sobre todo quiero terminar dándole las gracias por su legado. Ni se imagina hasta qué punto sus personajes me ayudaron en tiempos difíciles, hasta qué límites me he emocionado con su música y sus poemas, hasta qué extremos me ha enorgullecido la admiración y el respeto que le profeso.

Con todo mi afecto pues,

Paz Juan Robledo

PS Vaya haciéndome un huequito pequeño en el Walhalla para cuando me toque entregar la cuchara...  así como de metro cincuenta y siete.
Y dígale a Johann Sebastian que no remolonee y tire de los restos de polifonía que le quedaron de temporadas pasadas, que yo no sé estar sin música ni en el mismísimo infierno.



R.Wagner (1813-1883). Oberturas, fragmentos, escenas. Orquesta Sinfónica de la NDR de Hamburgo. Hans Knappertsbusch, director. Grabado en Hamburgo, el 24 de marzo de 1963. Thara, 1995. 
1) El idilio de Sigfrido. 
2) Preludio y muerte de Isolda. Tristán e Isolda. 
3) Preludio del acto I. Los Maestros Cantores de Nürnberg.  


sábado, 11 de mayo de 2013

Bagatelas XXI: Mal que cura



Para Isabel, costurera de palabras.










La fiebre puede ser, en ocasiones, el mejor de los remedios.

Desde un par de días antes nos envía señales leves a las que jamás solemos hacer caso. De pronto, a la mañana del tercero se planta delante de nuestro aturdido ánimo y nos impide seguir manteniendo ese absurdo y apresurado ritmo diario de hacer un montón de cosas para no llegar nunca a ningún sitio. Su actitud no admite discusión y nos vemos obligados a descansar.

A sus órdenes, los párpados se entrecierran ante las imágenes de ese documental o de aquella película cuyo visionado siempre posponíamos una y otra vez por motivos mínimos. La mente se va cubriendo con un pesado velo que nos conduce a tientas hasta la ensoñación entrecortada. Y nos abandonamos con absoluta placidez a pesar de la neblina.

Es entonces cuando el oído permanece despierto y nos acerca a ese lugar suave y escondido donde los ojos no son capaces de llegar.

Ojalá esta música francesa antigua te transporte sin sobresaltos, querida Isabel, desde el sofá donde estás arrebujada hasta el umbral del sueño tranquilo... Y ponte buena pronto.




Anónimo - Aux marches du palais. Romances et complaintes de la France d'autrefois (En los escalones de palacio. Romances y lamentos de la Francia de otra época). Canciones populares francesas de tradición oral. Colección Les chantes de la terre. Le Poème Harmonique. Vincent Dumestre, director. Alpha, 2001
1) L'amour de moy
2) Une jeune fillette
3) La fille au roi Louis
4) Aux marches du palais
5) Réveillez-vous, belle endormie
6) Le roi a fait battre tambour






martes, 7 de mayo de 2013

Exposiciones múltiples y prolongadas




¿Qué creían, que la condesa no iba a ser capaz de superar la semana? Pues ya ven Vds. que andaban errados. Y es que, en eso de exponerse a varias exposiciones y aunque expuesta a una más que probable sobredosis, esta aristócrata que les relata suele salir de la prueba no solo indemne sino también triunfante. Es más, puedo afirmar sin rubor que disfruté como una menina. Eso sí, el dolor de pies fue de tal calibre que ganas me dieron el último día de colgármelos al hombro y eso que iba con bailarinas para aguantar de la mejor manera posible las colas, las paraditas, los pisotones y el calor.


Bueno, creo que ha llegado el momento de abandonar preámbulos tontos e intentar entrar en materia.


El martes por la tarde, después del ensayo y de comer con la gente de teatro, me fui derechita al Thyssen. Como me había visto obligada a cambiar el recital de piano de Jorge Luis Prats por el ineludible funeral de alguien muy querido -pensaba que tampoco me perdía mucho pues era un sustituto obligado dada la imposibilidad de cambiar las entradas del concierto que tuvo que suspender Kocsis- me tomé la tarde con más calma y me dispuse a disfrutar a pesar de la gente.

La mini muestra de Munch (1 cuadro del barón y 3 de la baronesa postiza) no requería en apariencia mucho tiempo pero sí calma, tal vez porque seguramente son los únicos del noruego que tenemos por aquí. Y porque los cuatro merecen la pena, aunque seguramente venga luego mi querida Anarkasis a enmedarme la plana. ¿Con cuál de ellos me quedé? Pues con el del barón, que solía ser más selectivo que su consorte; y aunque en este caso los de doña Tita merecían aplauso lo cierto es que Atardecer es una pintura ante la que podemos permitirnos el lujo de abandonarnos y dejar que el reloj camine, porque es hermosa con ganas.




De todas formas y ya que estaba allí, decidí darme una vuelta por la muestra de Hiperrealismo. ¡Qué quieren que les diga! A mí esas obras me fascinan. Y me da igual que a sus autores los llamen copistas y que los tilden de faltos de originalidad. Me importa un rábano si proyectan una diapositiva sobre el lienzo o utilizan la técnica del estarcido para traspasar el motivo o cualquier otro truco que quieran... ¿Saben que uno de ellos divide el lienzo de trabajo en cientos de cuadrados de 3 cms. de lado y en pintar una sola de esas superficies minúsculas tarda más de diez días? Y además me gustan mucho, pero mucho mucho los motivos que utilizan: las motocicletas, los coches antiguos, las cabinas de teléfono relucientes, las vistas nocturnas o diurnas de una ciudad... Son impolutos, limpios, perfectos, pulidos. E infinitamente más bellos que una fotografía del mismo motivo, precisamente porque no lo son. Acrílicos, óleos, pasteles incluso sobre lienzo, madera, cartón o cualquier otro tipo de superficie pulida antes o después de la ejecución. FAS-CI-NAN-TES.



Richard Estes. Cabinas telefónicas. 1967. Pintura acrílica sobre masonite. 122 x 175,3 cms.
 Museo Thyssen-Bornesmiza. Madrid


Al día siguiente tocaba viaje y madrugón pero escuchar a Diego y, sobre todo, sentir su abrazo y su alegría compensaba con creces la falta de sueño. Tras el concierto, una comida plácida, una charla tranquila y bienhumorada y un largo y reposado paseo románico-gótico-renacentista completaron el día.

Las únicas que empezaban a no estar de acuerdo con el cerebro y el ánimo eran las extremidades inferiores. Y eso que todavía no sabían que les faltaba lo peor.

El jueves amaneció espléndido, soleado y todavía frío. Autobús hasta la Fundación Canal y exposición sobre Pompeya... Y.. bueeeenoooo. Unos me habían hablado muy bien de ella; otros, no tanto; unos cuantos (los que conocían la ciudad y su museo), habían echado pestes. El caso es que, dentro de que esa entidad se caracteriza más por el sentido didactico de sus exposiciones que por la calidad o exquisitez de lo expuesto pues, para mí, ni lo uno ni lo otro. No les negaré que parte del disguto vino motivado porque las salas estaban a rebosar (y eso que era pronto) debido al afán recaudatorio de los organizadores. Así no hay forma de ver ni disfrutar nada. Otra, porque no aportaba prácticamente nada nuevo a lo tantas veces escuchado y visto en reportajes, recreaciones o películas. Y una más porque las cartelas informativas de las piezas eran tan deficientes -prácticamente ninguna pieza estaba datada y no todas eran de la época de la erupción y en muchas de ellas no se indicaba procedencia o material- que el supuesto contenido instructivo de tan magno despliegue se quedaba en algo casi casi teórico.



Joven mujer escribiendo. Fresco de Pompeya. Siglo I d.C. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles


Ahí sí que los pies empezaron ya a dar muestras de enfado serio por no decir directamente de cabreo supino. Pues, ni por ésas. Decidí castigarlos un poquito más y marcharme a ver, aunque fuera brevemente, la de Durero.

Y ¡qué gozada, mis queridos lectoyentes! No pude estar más que una hora, con lo que me dio tiempo a hacerme una idea clara de cómo estaba organizada la muestra y ver la sala introductoria con las obras de los grabadores alemanes contemporáneos o inmediatamente anteriores a don Alberto. Y a deleitarme viendo despacio las tres joyas de la corona. Prometí volver con calma al día siguiente, bien pertrechada además de una lupa potente y fiable.


En la mañana del viernes y un cuarto de hora antes de las 10 ya estaba yo en la puerta de la Biblioteca Nacional esperando a que abrieran. Sola, completamente sola en las salas. Todos los grabados para mí. Sin codazos, achuchones, gente que te pasa por delante, ruidos ni estiramientos de cuello para ver algo. Los más avispadillos me dirán y con razón que, después de todo, son los grabados de siempre. Sí, los de siempre, pero soberbios. La colección que la BN posee de las estampas del alemán es excelente. Y cada cierto tiempo la expone o la presta para otros eventos. Pero no siempre saca toda la artillería pesada a la vez y para la misma muestra. Y esta vez se lucieron bien. El tiempo pasaba volando entre buriles, xilografías y algún que otro aguafuerte. 

Y de entre los primeros, la trilogía de oro: San Jerónimo en su celda,  la Melancolía y el caballero, la muerte y el diablo.



Albrecht Dürer. El caballero, la muerte y el diablo. Buril 248 x191 mm. Biblioteca Nacional. Madrid


Alguno de Vds., lectoyentes míos, sabrá del enorme placer que puede haber en recorrer un grabado original a medio palmo de la nariz y con una buena lupa. 

Y los minutos corrieron tanto que cuando finalmente terminé de ver la sala IV, caí en la cuenta de que una hora impresa en una entrada para otro nuevo sitio me exigía salir de allí deprisa y corriendo. Cuando me marchaba había gente pero se podía ver con holgura y tranquilidad. No quiero ni pensar qué habría pasado si esa misma exposición hubiese tenido lugar en el Prado, siendo anunciada a bombo y platillo por los medios de comunicación. Me apuesto las ínfulas a que la cola daría un par de veces la vuelta al museo llegando hasta el Botánico.

El siguiente y último lugar andaba cerca y tocó ir andando. Excuso decirles los improperios que salieron de mis augustos pinreles.

Y es que habíamos llegado a las dos últimas exposiciones. Gracias a la previsión de quien esto les cuenta, no tocó hacer cola -que la había y enorme, por cierto- pero sí que es verdad que a los maltrechos pies les esperaban las dos exposiciones más largas y con mayor número de obras de toda la semana.


V.v.Gogh. Autorretrato. 1887. Óleo sobre lienzo. Musée d'Orsay, París. 



Ya vendrá ya Anarkasis a decir que si tal y que si cual y que los cuadros de Orsay que le prestan a la Fundación Mapfre son siempre los desechos y cosas por el estilo. Pero que no, que no, que había Van Goghs -varios- Pissarros, Renoirs, Picassos, Derains, Vuillards, Renoirs, Toulouse-Lautrecs, Anglada Camarasas, Casas, Sargents, Monets, Sorollas, etc., etc., etc. Y totalmente de acuerdo con la tesis sostenida por algunos de que en los últimos dos años han dado más exposiciones de impresionismo, postimpresionismo y movimientos adláteres o satélites que en toda una década. Que sí, que sí, que tienen razón. Incluso se la concedo en parte a quienes sostienen que son estilos muy al gusto de los empleados de banca -que como todos Vds. saben somos el símbolo más evidente de la mediocridad-. Pero cuando uno se planta delante de la fachada de la catedral de Rouen a mediodía tiene la absoluta convicción de que algo de aquella transgresión decimonónica pervive en los lienzos del viejo y querido barbudo don Claudio. 


V.v.Gogh. Las caravanas, campamento gitano cerca de Arlés. 1888. Óleo sobre lienzo. Musée d'Orsay, París. 


A estas alturas de la semana expositiva sentía subir tales insultos provenientes de la parte de mi anatomía que me sostiene y dirigidos a mi aristocrática persona, que decidí que hasta ahí podíamos llegar. ¿No quieres caldo?... ¡pues dos tazas! A mí se me iban a poner chulos a estas alturas de la película... ¿Qué mejor forma de desentumecerlos y deshincharlos que un buen paseo con paraditas cada dos por tres, que sé que es lo que más les puede fastidiar en ese estado?

El viernes terminó pues de caseta en caseta de la Feria del Libro Antiguo y de ocasión porque adoro las librerías de viejo o de lance y no puedo resistirme al olor a papel húmedo y mohoso que desprenden algunos ejemplares. Y conmigo se vinieron varios libros antiguos de la colección Austral a 3 euros por barba (Lope, Berceo, el Marqués de Santillana, Zamora Vicente), todo un catálogo de estampas del Museo del Prado por 5 euracos y una sorpresa para un amigo querido impresa en 1929 y tirada de precio.


Lope de Vega. Poesías líricas. Colección Austral. 5ª ed., 26/04/1966. Ed. Espasa-Calpe. Madrid


¿Qué les ha parecido la semana expósito-festiva? Pues espero no volver a abrumarles con más pero en CaixaForum están  la de Artistas y Chamanes y la de Antes del Diluvio: Mesopotamia. Y luego, la de los dibujos del British Museum y la de La Belleza encerrada en el Prado... la de Dalí, en el Sofidú; la de Paul Klee, en la March; la de Pissarro, en el Thyssen, la de De El Bosco a Tiziano, en el Palacio Real...

Mejor no sigo, que mis pies están empezando a adoptar una figura un tanto grosera con sus respectivos dedos terceros bien enhiestos...

Y para rizar el rizo, les dejo con Mussorgski, al que seguro seguro que le ocurría lo mismo que a mí y tenía que salir deprisa y corriendo a ver las exposiciones que le cerraban en esa misma semana, por lo que el buen hombre acabó componiendo la música que hoy les traigo, de purita obsesión que cogió de tanto exceso cultural.

Que la vida y la primavera les sean propicias y que sean felices ahí fuera.

Buenas noches.


M.P.Mussorgski (1839-1881). Cuadros de una exposición. Orquesta Filarmónica checa. Karel Ancerl, director. Grabado entre 1964 y 1968. Supraphon, 2002.
1 - Paseo // 2 - I. El gnomo // 3 - Paseo // 4 - II. El viejo castillo // 5 - Paseo // 6 - III. Las Tullerías //
7 - IV. Bydio // 8 - Paseo // 9 - V. Polluelos en el cascarón // 10 - VI. Samuel Goldenberg & Schmuyle
11 - VII. Mercado en Limoges // 12 - VIII. Catacumba (Sepulcrum romanum)  // 13 - Con mortuis in lingua mortua  // 14 -  IX. Baba-jaga // 15 - Gran Puerta de Kiev.