Un regalo de Sergio Astorga

lunes, 20 de agosto de 2012

La danza de las horas












Llegaron finalmente.

           



         Y lo hicieron bailando.

                    Digamos que su editor las mimó hasta que estuvieron preparadas.

                                                                              Por eso se retrasaron un poquito. 




                Pero están tan bonitas que mereció la pena esperar. 




Horas rotundas y limpias de corpiño rojo y negro sobre un tutú blanco inmaculado. Su vestido es simple y hermoso a un tiempo. Piden permiso para entrar educadas y con mimo, pero sin timideces. Por fin salieron a escena y están dispuestas no solo a ser meras figurantes del cuerpo de baile sino a convertirse en la prima ballerina. Todavía en reposo ya nos parecen pertinaces y valientes. Sus piernas, de trazos poderosos y elegantes y en quatrième position, les hacen mostrar su cuerpo a la vez coqueto y flexible. El torso bien perpendicular, los brazos relajados, con la tensión justa y necesaria, hacen pequeños ejercicios de estiramiento, grands pliés et relevés, en espera de que la música comience. 

Suavemente, se yerguen sobre sus zapatillas plateadas para iniciar un majestuoso arabesque et...


...Voilà, c'est la Poésie qui lève les pointes de leurs doigts en dessinant une harmonie vive et pétillante..!


C'est la Danse elle-même qui éclate... et murmure... et va..!



Abrácenlas con la mirada mientras vuelan sobre el escenario porque no van a poder seguirlas de otro modo. Son gráciles pero en absoluto huecas. La elasticidad de sus movimientos señala inequívocamente a quién pertenecen.  Su equilibrio delata que forman parte de un mecanismo orgánico casi perfecto.
Las extremidades fuertes y valerosas dan alas a un tronco denso, perfectamente torneado y construido.  Esbelto y potente. Con la musculatura justa y en total ausencia de grasa. Es etéreo y vigoroso. Delicado y profundo. De una naturalidad asombrosa y sin artificios pero con la fuerza suficiente para subir o descender, girar sobre si mismo en fouettés imposibles, esperando un postrero pas de deux que las merezca...



... Hasta posarse con levedad sobre el suelo de la escena en  un armonioso ballonné final.











A.Ponchielli (1834-1886). La danza delle ore (La danza de las horas). Ballet de su ópera La Gioconda, 1876.
    1) [Arreglos de Bates]. Sinfónica de Londres. Robert Irving, director. EMI, 1961
    2) [Arreglos para noneto de viento, de Tarkmann] Ensemble Villa Musica. DG Gold, 2010.





martes, 14 de agosto de 2012

El Bosco de Lisboa




DEDICATORIAS

A Fernando Marías Franco e Isidro G. Bango Torviso, grandes conocedores de El Bosco, porque ellos me enseñaron pacientemente lo poquito que sé sobre el flamenco. Con mi admiración, mi respeto, mi afecto.

A Josep Soler i Sardà, por su música. Porque es uno de los grandes. Con mi respeto y admiración.

A Diego Fernández Magdaleno (*), porque sus interpretaciones nos hacen a todos un poquito mejores. Por su generosidad y bonhomía, más allá de admirarlo y respetarlo profundamente. Con mi afecto y mi cariño.







Sí señores, hoy toca entrada sinestésica... ¡Ah, se siente! pero hace ya mucho que no les doy la lata con una de ellas. "Eso no es cierto" argüirán cargados de razón. Bueeeeno... sí pero no. Porque lo cierto es que con Britten sí la hubo pero se la trajo el compositor de serie. Yo nada mezclé ni tuve que ver con el cocinado de modo que a los efectos "blogocósicos" no cuenta. 

Y es un "ensemble" con el que me siento personalmente muy a gusto. Las fotos fueron tomadas por mí el invierno pasado en Lisboa (jejeje, hacía mucho que no salía algún juego de palabras tonto de la condesa). Concretamente en el Museu de Arte Antiga de esa ciudad que quiero tanto. Todas ellas pertenecen a Las Tentaciones de San Antonio de El Bosco. Parece que ¡por fin! hace unos 15 días tuve el tiempo suficiente de sentarme a seleccionarlas y darles un orden mínimamente coherente. Y según las iba pasando, escudriñando, viendo en detalle, la música de Josep Soler vino sola. Porque es hermosa, porque es -en ocasiones y a mi modesto sentir-  una composición algo desolada. Y desnuda. Y bellísima. Un lamento. Y porque además la toca Diego que es el mejor pianista de música contemporánea que tenemos y es un lujazo conocerlo y poder escucharlo y disfrutar de lo que interpreta y de cómo lo interpreta.

Lo que verán al final de esta página es pues el resultado de unir tan importantes elementos pictóricos y musicales, convenientemente ensamblados y una vez subido al youtube  porque hoy en día si no estás en el tubo, no existes. No sé si les gustará o no la simbiosis pero a mí me pareció la música perfecta para acompañar las, difíciles en ocasiones, imágenes del de 's-Hertogenbosch. 


Pero no vayan tan deprisa... ni empujen el ratón hasta el final de la entrada, que les estoy viendo. No se van a librar, mis queridos lectoyentes, de su ración plomífera de discurso condesil relativo a pintura y música. Vamos, dejaría de ser quien soy si me limito a hacer la entrada con el vídeo y punto.

No, ya en serio. Ni el compositor ni el intérprete, ni los dos admirados y queridos profesores de carrera se merecen que pase de puntillas por su obra. Sé que lo entenderán y que disfrutarán de lo que escribieron o tocaron tanto o más que yo.


Comencemos pues por la pintura de don Jeroen van Aken, alias Hieronymus Bosch, alias El Bosco.

Todo el mundo admira El Jardín de las Delicias y lo considera su obra maestra pero permítanme que yo disienta de ello. Y cito de nuevo a Isidro Bango porque siempre me decía que, para él, los dos mejores cuadros del flamenco eran los trípticos de La Adoración de los Reyes Magos, en el Prado y  de Las Tentaciónes de San Antonio, en el mencionado museo lisboeta. Estoy totalmente de acuerdo con su criterio. 

Y ganas tenía de conocer este último, que el primero lo tengo bien a mano y lo contemplo a menudo pero el otro se me ha resistido durante largo tiempo. Porque la primera vez que visité Lisboa fue en 1979 pero han tenido que pasar más de treinta años para poder ponerme delante de la tabla. Obviaré las razones de esa ausencia -que no olvido- un tanto forzosa. Básteles saber que cuando por fin pude verlo, la impresión fue mayúscula. Por la tabla en sí y por razones personales y sentimentales.  

Y vaya si mereció la pena. M, que me conoce bien y me soporta a diario, se sentó pacientemente en el banco de la sala donde está ubicado sabiendo de antemano que tendríamos para un buen rato.  Abrió un libro, se zambulló en su lectura y me dejó trabajar. 

He de decir que primero me pasé más de un cuarto de hora  abarcando el cuadro, disfrutando a solas de él. Y no saqué cámara ni objetivo alguno hasta haberlo gozado largo y tendido, hasta haberlo hecho un poco -o un mucho- mío. Después, todo lo demás vino rodado porque la propia obra te invita a ello, te lleva de la mano. Lo que verán en este post no es más que la cuarta parte de las fotografías que tomé aquel viernes de enero, un par de horas más tarde de haber aterrizado en Lisboa. 

La cámara lo ve todo. Es la gran testigo. Nada se le suele escapar si cae bajo su lente poderosa. Eso lo sabe bien esta condesa que últimamente anda embarcada en aprendizajes de cine y en saber cómo comportarse ante ese ojo al que nada se le oculta o de quien nunca te escabulles.  Si esa lente es un teleobjetivo,  la verdad desnuda se multiplica de la mano del detalle. El encanto y la belleza también.  Tiempo tendrán de juzgarlo por Vds. mismos.
Deberán disculpar eso sí la poca calidad de algunas imágenes, de plano más general. El objetivo con el que fueron hechas no daba más de sí pero me ha parecido importante incluirlas, dado que es la única forma de que adquieran una idea clara, los que quizá no lo conozcan, de cómo es el cuadro. Les permitirán además ubicar el resto de las imágenes posteriores en el lugar correcto que ocupan dentro de la pintura.

Y ahora vamos con la historia y el significado del cuadro... ¡Ahí es nada! No, no crean que es fácil, que no lo es en absoluto ni hay una explicación única de la iconografía y el simbolismo de la obra maestra de El Bosco. Si los estudiosos y "boscólogos" no se ponen de acuerdo, imagínense el resto de los mortales, ignorantes, que nos acercamos a ella.

Tengo que empezar por decir que pocos artistas han sido tan maltratados de puro buen trato como El Bosco. Me explico. Es uno de los pintores más nombrados, admirados, queridos en definitiva en nuestro siglo XX y lo que va de XXI. Se le considera el "inventor" de sus extrañas figuras y de los incomprensibles símbolos que esconden. Los surrealistas lo admiraron y lo incorporaron a sus obras en multitud de pequeños y significativos homenajes. Se le ha tildado de hereje, drogadicto, metido en mundos de brujas y demonios con lo que a los ojos del hombre actual aparece como un visionario, un adelantado a su tiempo. Soberbio, fantástico, genial. El personaje y su obra han sido ensalzados por motivos ajenos a la calidad artística de esta última que, por otra parte, es muchísima. 

Pues, perdónenme Vds., pero nada más alejado de la realidad ni más injusto para con el pintor flamenco. Se ha construido un personaje absolutamente falso, irreal e inexistente que ha tapado y todavía tapa al artista y al hombre reales. Eso sí,  por supuesto, ha vendido y vende muchísimo. En definitiva, se ha inventado casi todo sobre él pues parece que, por lo que respecta al flamenco, todo el mundo tiene derecho a falsear, elucubrar, hacer hipótesis sin la menor base ni el más mínimo rigor científicos. Hay patente de corso al respecto. Se lleva el malditismo. No les digo que hasta el señor de Cuarto Milenio lo ha relacionado con extraterrestres...

Y genial lo era. Mucho. Pero por motivos muy diversos. Creyente fervoroso y respetable, no se inventó ni una sola de las figuras que pintaba pues tenía, como la mayor parte de sus colegas de oficio, sus fuentes literarias y artísticas propias o por encargo. Y desde luego ni por lo más remoto pensó ni hizo públicas las ideas que ahora, nosotros los modernos, le atribuímos. De familia de artesanos y pintores por varias generaciones proveniente de Aquisgrán (de ahí su apellido Aken o Aeken), nació en la pequeña ciudad de 's-Hertogenbosch. Hizo un matrimonio conveniente con una señorita de buena familia lo que le permitió trabajar sin agobios y pertenecer a la sociedad más respetable de su entorno. Trabajó mucho. Tuvo un éxito razonable en vida. Probablemente viajó a Italia aunque nada hay seguro y terminó sus días tranquilamente en su ciudad natal bien considerado en su profesión y en su círculo social.  

Verán, siempre debemos estudiar a los personajes históricos, ya sean pintores, dictadores, guerreros u hombres de iglesia, ateniéndonos a los datos comprobados y fiables, no basándonos en elucubraciones más o menos efectistas. Es decir, la única forma de acercarnos con un mínimo de verdad a las obras del flamenco, amen de analizando su propia obra, es estudiando los datos reales que tenemos de su persona y también de la sociedad y del entorno temporal y local en el que vivió y desarrolló su trabajo. Todo lo demás es pura teoría falta del menor soporte de credibilidad, por muy bonito que aparezca a nuestros ojos.

El Bosco, como hijo de su época, era un simple artesano (sí señores, artesano, que el concepto de artista todavía no había prendido, salvo contadísimas excepciones, ni en la sociedad ni en los gremios) al que un patrono o comitente encargaba una determinada obra. Y era el autor de dicho encargo, habitualmente mucho más culto e instruido, el que le marcaba unas pautas muy concretas en lo que a tamaño de la obra, personajes, colores, etc. se refería. Y le daba también directrices de qué fuentes literarias, históricas y de imágenes debía consultar. Jeroen van Acken, como casi todos sus colegas de gremio, no tenía ni idea muchas veces de lo que estaba pintando. Es más, no solo no tenía ni idea sino que en ocasiones confundía pasajes, como le ocurrió precisamente con los de la vida y milagros del eremita Antonio.
 Así pues, le decían lo que tenía que figurar en el cuadro y él se limitaba a cumplir las órdenes de quien debía abonarle más tarde el importe de su trabajo. Tan sencillo, prosaico y real como eso.


[A partir de aquí y si lo consideran conveniente para su salud física o mental, pueden saltarse tranquilamente unos cuantos párrafos hasta el siguiente en color morado, porque vamos a entrar de lleno en el análisis de la obra. Si tienen un poco de paciencia yo creo que les gustará no obstante bucear en los datos.] 


El triptico que nos ocupa fue pintado entre 1495 y 1501 y se cree que fue comprado por el humanista portugués Damiâo de Gois (1502-1574), que vivió en los Países Bajos entre 1523 y 1544. Sobre el comitente hablaré más adelante.

Siguiendo la guía del propio Bango en la conferencia que dio en el Museo del Prado en 2006 dentro del ciclo sobre "El Bosco y la tradición pictórica de lo fantástico" (publicado más tarde por Galaxia-Gutenberg bajo el mismo título), intentaré resumirles lo que aparece en el cuadro y en qué fuentes se basa. Una nota previa: su forma reinterpreta en buena medida la mayor parte de textos relativos a la vida de San Antonio considerados canónicos. Fundamentalmente la Vita del santo, escrita por Atanasio de Alejandría y las normas que los monjes bizantinos consideran doctrina, ampliadas y fijadas por Pacomio. La devotio moderna representada fundamentalmente por Imitación de Cristo, de Tomás de Kempis -a través de la traducción de fray Luis de Granada-  y La Leyenda Dorada serán fundamentales para entender el complejo programa iconográfico que desarrolló Jeronimo Bosch. Pero como se verá más tarde, sus fuentes no se limitan a textos medievales.

Las grisallas que forman la parte trasera de las tablas laterales y que constituyen el frente del tríptico cerrado contienen escenas de la Pasión de Cristo. Encierran mensajes, basados en la vida de Jesucrito,  claramente alusivos a los valores que inspiraron la vida, la actitud, la enseñanza de San Antonio, pues todo en la obra obedece a un programa iconológico perfectamente definido y bien seleccionado.

La tabla lateral izquierda contiene cuatro temas antonianos en zonas bien diferenciadas que tendrán, a su manera, continuidad simbólica e iconográfica en la central. La ascensión de Antonio y las almas, las tentaciones del demonio, Antonio conducido de nuevo a su cueva y la carta de Balaquio. Sorprende la fantasiosa y rica interpretación que ha hecho el artista de las mismas. Es más, ignora (deliberadamente o no) representaciones formales consideradas ortodoxas en su ámbito con relación al tema del santo ermita.

En el postigo derecho, por el contrario, comienza el relato de una historia que culminará así mismo en la tabla principal. Aparece el diablo transformado en una bella reina que trata en vano y durante toda la noche de inducirle a fornicar. Las fuentes medievales, como la traducción latina que Evragio hizo de la Vita, aluden a que el personaje iba completamente vestido. La Leyenda Dorada, la Leyenda de Patrás y otras fuentes que narran el episodio no aluden en momento alguno a la desnudez de la mujer. Pero aquí la dama aparece hermosamente desnuda, apenas cubierta por un levísimo velo, como una tela de araña. Y es que, seguramente, quien encargó el cuadro le remitió esta vez a fuentes más modernas del siglo XIV, como la traducción que el dominico Buenhombre hizo la historia de San Antonio en árabe  en el manuscrito de Famagusta. De hecho, todo el episodio del encuentro en el río o la conversación de Antonio y la reina en palacio son ilustradas por el Bosco, consciente o inconscientemente, con una profundísima y elegantísima carga erótica, más atrevida incluso que la narración que el propio Flaubert hace del episodio de San Antonio y la reina de Saba.

La visión de la ciudad de la que es reina ocupa la parte superior de la tabla y representa minuciosamente la descripción que la traducción del monje gallego Buenhombre hace del texto árabe.

En la parte inferior del mencionado lateral se ve una mesa con manteles, dos personajes desnudos y uno semivestido tocando una bocina. Hacen alusión a una de las tentaciones a que la hermosa reina somete al santo eremita.

La tabla central completa el programa iconográfico de los panales laterales y representa la apoteósis del santo, que vence las tentaciones con la ayuda del ejemplo de Cristo. La interpretación iconológica se vuelve aquí ardua y difícil. La idea del mal, apoyada en el caos y el enmarañamiento de los episodios del cuadro, se acentúa aquí con relación a las tablas laterales.

En un lado de la tabla principal aparecen dos construcciones, que son las del palacio de la reina, con una plaza y todo tipo de gentes que van y vienen. En la parte central aparece el santo arrodillado con la hermosa dama. Nuestra reina aparece ya vestida. Ambos dialogan. La traducción de monje español es mucho más explícita al respecto que el pintor y narra que, para convencerle de su bondad manda hacer venir a todos los mendigos de la ciudad. Inicia entonces para ellos una ceremonia de imitación de la eucaristía, claramente satánica. Poco a poco la mujer se va apoderando de la mente y la conciencia del santo que la contempla arrobado. Le propone entonces ella desposarlo porque es un santo varón. El Bosco, sin embargo, se limita a pintar la escena del anterior matrimonio de la reina con su esposo, rodeada de todo tipo de seres maléficos y con el diablo, personaje negro, como principal invitado.

En la parte superior de la tabla, el incendio de una iglesia adquiere absoluto protagonismo en la pintura, en alusión evidente a un par de episodios de la vida del santo sobre persecución de los cristianos y destrucción de las iglesias  por parte de los arrianos. De nuevo acude esta vez el comitente del cuadro a los ejemplos literarios de las fuentes medievales de la Vita o La Leyenda Dorada.

Cuando la reina intenta desnudar a Antonio, éste se da cuenta del engaño y pide ayuda a Cristo para vencer la tentación. En el fondo del cuadro aparece éste acudiendo a la llamada del eremita, portando el cáliz del sufrimiento en la mano. En la torre que aparece a la derecha se representan escenas del Antiguo Testamento, claramente premonitorias de la figura de Cristo, de su sufrimiento y de la salvación y la redención con su muerte del pecado.

Según Bango, las lecturas mencionadas no estaban a la altura de cualquiera y eso incluía a El Bosco. Desde luego nunca leyó tales obras puesto que confundía y reinterpretaba libremente los episodios que se narran.

Estamos pues, casi con total seguridad,  ante una representación muy, muy sofisticada de la tentación, el pecado y la ayuda y salvación de y a través de Cristo. De forma muy sui generis y no poco procaz y transguesora, Bosch defiende las enseñanzas de la devotio moderna, especialmente del Kempis, muy de moda en época del flamenco y, en especial, en los círculos brabanzones más cultos e intelectuales. Pero él no tenía suficiente capacidad y conocimiento religioso para entender lo que estaba representando en la tabla. Y eso lleva a los expertos a pensar que la obra no fue concebida para la capilla de una iglesia sino para un capítulo, una sala de trabajo o incluso una estancia privada,  desde luego con objeto de mover a meditación dadas las características y el programa iconológico de la obra. Quizá entonces no es aventurado pensar que pudo ser un encargo de la Fraterhuis de los  Hermanos  de  la  Vida  Común, de
's-Hertogenbosch, fraternidad que le era muy cercana. En definitiva, quien encargó de entre ellos la obra era un hombre ilustrado y culto, casi con seguridad religioso, formado en los principios de la devotio moderna.








[Pueden retomar la lectura en este punto]

¿Qué, cómo se encuentran? Si han sido capaces de llegar hasta aquí leyéndolo todo son Vds. unos jabatos y han superado lo peor. Si cogieron el atajo habrán llegado seguramente más descansados y con un tono de piel menos congestionada. Espero que no les haya parecido muy árido. Lamento haberlo hecho tan largo pero puede que les haya instruído divirtiendo, como a mí, y quizá también se les hayan venido abajo un montón de tópicos que sobre el flamenco se cuentan a menudo.

Un último apunte en lo que a Bosch se refiere. Si tienen ocasión, no dejen de leer este libro del que les traigo un aperitivo. Es realmente fundamental para entender la figura de El Bosco. Está bien escrito y mejor documentado. Imprescindible. 








Yo tuve la suerte de dar clase con los dos autores, durante la carrera y los cursos de doctorado. Probablemente, junto con Alfonso Pérez Sánchez y antes con Ricardo Olmos, son los profesores que más han contribuido a mi "desasne" artístico. Nunca podré agradecérselo a ambos lo suficiente. Conservo un ejemplar del libro más arriba citado, firmado y dedicado por los dos, como uno de mis mayores tesoros bibliográficos. Siempre he defendido y defenderé que ha sido un lujo poder asistir a sus clases. Todavía hoy acudo siempre que puedo a cada una de las conferencias, cursos o simposios que imparten. Marías acaba de leer hace un par de meses su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia y yo he sentido como propia la alegría. Cercanos siguen para mí los dos a pesar de los años transcurridos y de la distancia intelectual que nos separa. Inteligentes, honestos, excelentes historiadores han contribuido y siguen haciéndolo al aprendizaje de muchas, muchísimas promociones de licenciados en Historia del Arte. Vaya pues, mi pequeño homenaje con toda mi admiración y mi respeto y mi afecto.




Veeengaaaaa, les dejo que hagan un descansito pues compruebo con harto dolor que alguno de Vds. presenta ya una tez de un sospechoso color morado...


... ¿Han descansado? Entonces seguimos, que la segunda parte es bastante más liviana pues, para mi desgracia, desconozco casi todo lo referente a compositor y obra.



Poco sé decirles de Josep Soler que no figure en cualquier enciclopedia de música contemporánea y no solo española. Es un gran, un grandísimo, un excelente compositor. En el enlace que les he facilitado al inicio de la entrada sobre este catalán más conocido y admirado fuera que dentro de nuestra vieja y maltratadora piel de toro podrán encontrar datos relativos a su vida y obra. Mi acercamiento a su música, como a la mayoría de los compositores españoles del siglo XX ha sido y continúa siendo puramente sensorial y sentimental. Emocional, más bien.  Sé que se ha realizado más de una tesis doctoral sobre su corpus musical y su biografía. Yo, por desgracia, no he tenido acceso a ellas, aunque quizá sea que no he sabido buscarlas lo suficiente. Mi conocimiento sobre él se remite a reseñas discográficas o programas de mano de conciertos y no me parece muy ético tirar de ellas aquí. Confieso pues, no sin vergüenza, que apenas conozco o sé sobre sus diferentes estilos musicales: dodecafonismo, serialismo, atonalismo. Estaría falséandoles la realidad si pretendiera hacerles creer otra cosa y después del discursito ético-pedante anterior sobre El Bosco no pienso pasar por ilustrada en la obra de alguien cuando no lo soy. 

Lo que sí puedo contarles es que la obra de Josep Soler me emociona desde hace mucho tiempo, desde que empecé a escucharla en alguna grabación de Radio 2 hasta más tarde, con escasísima frecuencia, en los abonos de música de cámara o   en algún   concierto  de la  OCNE. Y me ha ocurrido lo mismo con alguno de sus poemas. Siempre he tenido  la sensación -creo que no desacertada- con la música contemporánea española de que sus compositores, para vergüenza de todos, no son profetas en su tierra. Se les ha escamoteado, regateado, cuando no directamente negado el pan y la sal en lo que a conciertos en los grandes auditorios del país se refiere. Puede que sea mi ignorancia la que me hace creer esto que digo pero su música apenas suena o se oye en los grandes ciclos de música de cámara o sinfónica en España. Yo tengo esa sensación, al menos en lo que a Madrid respecta. Y es injusto. Terrible y vergonzosamente injusto. 

Los premios nacionales anuales de música pasan casi casi desapercibidos en los medios de comunicación nacionales y hasta locales. Por no hablar de grandes premios con parabienes como el príncipe de Asturias. Precisamente y si la memoria no me falla, Josep Soler ha sido nominado al mismo en alguna ocasión y por iniciativa precisamente de Diego Fernández Magdaleno.

Pero este mal endémico en nuestro vieja Hispania no le quita un ápice de belleza a sus composiciones.
Y siempre tengo la sensación al escuchar alguna de sus obras de que un hilo de lamento sereno y muy hermoso guía buena parte de sus piezas a lo largo de más de cincuenta años de composición. 

Seguramente estoy equivocada en lo que digo. Seguramente conocedores de su obra me desdigan con razón. Pero a mí lo que me llega de él es precisamente el lamento y la serenidad perfectamente entretejidos e embricados. Y en ese tejido, los silencios son una parte tan importante de la obra como el propio sonido.

Una  aclaración relacionada con la Sonata IX de Soler por la que debo pedir disculpas. No van a poder escucharla entera en el vídeo pues la informática a veces es vengativa y el programa con el que está confeccionado corta inmisericórdemente la música en beneficio del lapso temporal entre imagen e imagen. Por esa razón, permítanme que se la traiga libre de pintura y ataduras. Pura y simplemente como fue escrita por Soler e interpretada por Diego. A su albedrío dejo escucharla antes o después de la música encajada entre las imágenes.

No quiero terminar esta ya larguísima -como siempre- entrada sin dedicarle unas palabras de agradecimiento a Diego Fernández Magdaleno, el poeta y pianista. El Premio Nacional de Música. El mejor intérprete de música contemporánea española para piano que existe. Por su calidad interpretativa y literaria y, como siempre, por su generosidad al no poner ningún impedimento,sino todo lo contrario, para publicar mis imágenes con su interpretación.  Salgo ganando, con creces. Y porque es muy,  muy, muy buena gente. 

Quiero que las últimas palabras de este post no sean mías sino de Joan Pere Gil Bonfill. Porque son capaces de definir muy bien a compositor e intérprete y de decir en tres líneas lo que yo llevo intentando a lo largo de varios párrafos con un resultado burdo:


"La poesía da vueltas y vueltas entre los espacios que a veces deja la música. Música, Poesía, todo es lo mismo y nada es igual. Un músico y poeta interpretando música de otro poeta. ¿Y para qué poetas en tiempos de penuria? Intérpretes como Fernández Magdaleno y compositores como Soler, los protagonistas de este disco, hacen que esta angustiante pregunta, por ahora, tenga respuesta".




J.Soler (1935). Sonata IX. Diego Fernández Magdaleno, piano. Grabado en Jafre, Girona el 2070472001. Fundació Música Contemporània, 2002





(Les aconsejo que lo configuren en alta resolución y a pantalla completa)



Bien, parece increíble pero han llegado hasta el final. Disfruten ahora o cuando buenamente puedan el vídeo dichoso, pasen el menor calor posible, procuren aprovechar los días cálidos y todavía largos de este verano que se consume a velocidad de AVE y, como siempre, intenten ser felices. Su cuerpo, su mente, su ánimo y los que bien les quieren se lo van a agradecer.




(*) También aparece en la wiki, pero me gusta más su página web.


domingo, 5 de agosto de 2012

Un lustro lustroso que quiso ser ilustrado y no llegó a ser ilustre








πεντε          vijf              п'ять            năm          cinque               beş                 cinq


ห้า              fünf               five          cinco                      fem             pięć                  cinsi            

cinc          öt          الخمس             пET             pět                              senk           5     
penki     fem        päť          viis           pet               viisi              חמש          पांच       


lima          piecas   V           bost












- ¡Condeeesaaaaa!




- ¡¡¡¡Cooonnndeeeeeesssssaaaaaaaa!!!!




- Sí, Freia querida, ¿qué quieres?


- ¿Cómo que qué quiero? ¿Pero tú has visto cómo está el blog? Si no hay por donde cogerlo. Lleno de polvo y palabras inconexas y raras...

- Jefa, jefa, la bitácora está como un San Luis. Y he sido yo quien ha puesto a propósito todas esas palabras extravagantes, en apariencia... Es que estamos de celebración, querida. Todos los vocablos significan lo mismo y están relacionados con el motivo de nuestro aniversario.

- ¿Celebración, aniversario... ¿a qué te refieres condesita?

- Vaya memoria, Freia. Suerte que fuiste tú la que tal día como hoy, hace CINCO años, abrió las Variaciones. La responsable eres tú, querida, la administradora. Yo llegué algunos meses después, como vulgar asalariada. Que por cierto y ya que estamos... Mucha promesa de sueldo espléndido, muchos ayudantes, mucha gaita y resulta que me dejo las cejas y el polisón en hacer las entradas de este y el anterior blog por una paga que ya mis ancestros calificarían de misérrima...

- Pues yo que tú no hurgaría en el tema, finísima aristócrata, que como te repercuta en el salario el IVA que me van a subir a mí, a lo mejor resulta que sales perdiendo por haber abierto la boca. Además, ten en cuenta que son tres sueldos los que tengo que pagar...

_ ¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿TRES SUELDOOOOSSSS??????!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿A QUIÉN???????!!!!!!!


- Buenos días, Madame...

- Muy buenas, conde.

- Aquí tienes la respuesta, señora condesa. Tus dos secretarios, los dos gemelos, los de Sant Sadurni d'Anoia. ¿O es que no recuerdas? El uno está loco por ti aunque, de tanto en tanto (en cuanto te descuidas, más bien), le tire los tejos a Anarkasis. El otro es el malo de la pareja: el bronca, el maleducado, el que se convierte en dragón a la mínima de cambio... Fasolt y Fafner... ¿Te suenan?

- ¡Pero si no pegan palo al agua! Fasolt, al principio, mucha reverencia, mucha adoración, mucho Madame por aquí, mi señora por allá y a la que te distraías y lo dejabas solo se ponía a chafardear con los lectoyentes. Anda que no me puso en evidencia. Que sí, que sí, que luego cuando lo he necesitado aquí lo he tenido, a mi vera. Pero trabajar, lo que se dice trabajar, jefa, ha trabajado poco, no me fastidies.
Y en lo tocante al gemelo malo... pues ¡qué te voy a contar, querida, que tú no sepas!... UNA entrada, UNA ha escrito en cinco años. Como comprenderás...

-¿Has oído tú hablar, condesa, de los asesores?

- Eso es, Madame. Nosotros somos sus secretarios y sus asesores y como tal cobramos.

- Ah, ¿que no lo sabías, conde? ¿Pero en que país vive la nobleza? Sí señora... o seño,  A-SE-SO-RES.

- Pero ¿será posible el rostro duro de que hacéis gala los dos? Es que no doy crédito... 
Y tú, Fafner ¿por qué me cambias el sexo y me llamas conde? Mi aspecto te desdice por completo...

- Jejeje. Veamos, conde, que tengo que explicárselo todo. Si fuera Vd. duquesa, la llamaría "duque"; si fuera Vd. marquesa, la llamaría "marque"; si baronesa, "baro". Ergo, como es condesa, tendré que llamarla "conde"... o seño... A su elección.

- Y todavía teníais el morro de quejaros del salario y de exigirme mejores condiciones laborales... ¿Será posible?... ¡¡¡Fuera, fuera los dos ahora mismo si no queréis que me enfade aún más de lo ya que estoy!!! 
Puesto que no trabajáis, dejadme al menos que lo haga yo.
Y tú, Freia administradora... ¿serías tan amable también de hacer un digno y elegante mutis por el foro?
Es que se me está echando el tiempo encima, tenemos a los lectoyentes aburridos con tanta perorata y todavía he de escribir el post de aniversario. 

Disculpadme pues...

                                      ...

                                                       ...
                                                                               ...
                                                                                                          ...
                           
                                                                                                                                            ....


Bien, ahora sí. Que mejor solo que mal acompañado y yo me debo a Vds., queridos seguidores de esta bitácora.


Cinco años. Cinco largos, divertidos, apasionantes y casi siempre espléndidos años de habitar un espacio chiquito de la blogosfera.  Y han pasado tantas cosas...

No, no se me asusten, queridos, que no voy a volver a hacer recapitulación de este lustro. Prometí no excederme en este post y ya incumplo con creces la palabra dada. Me limitaré pues al último año.

Siempre aprovecho esta fecha para hacer balance de lo que dieron de sí los doce meses anteriores. Este año, tan absolutamente "horribilis" en casi todos los sentidos, me obliga con más razón a ello. Así pues, aquí y ahora, con la salud recién estrenada, accedo de buen grado.  Intentaré que se les haga leve.

Y como el mejor bagaje que han tenido y tienen las Variaciones es la gente que ha pasado y pasa por aquí, a los que están detrás de esa palabra va dedicado este aniversario. No a seres anónimos que pululan por la blogocosa. Nein, nein. Porque lo mejor que me ha brindado este blog es poder conocer realmente a la mayor parte de aquellos a quienes primero traté en el "mundo virtual". Y a quien crea que son palabras huecas y falsas y que esta bitácora adolece de dosis exageradas de edulcorante y falsas relaciones, pues que con su pan se lo coma. Yo me siento francamente bien con el buenrrollismo y sin malos modos ni insultos, ni chantajes, ni reproches. Me gusta mi gente. Y me enorgullece hablar de ella.

Aquí va pues la relación anual. Confío en que no se me olvide nadie.

El pasado septiembre me brindó la oportunidad de conocer en persona a Nameit. Con ella pasamos una tarde deliciosa en su pueblo, Cadaquès, charlando sin prisa mientras la cobla desgranaba notas en honor de la virgen del mes. (La promesa de vernos de nuevo este año continúa ahí, más viva que nunca). 

Apenas unos días más tarde, el reencuentro con mi querida Gemma y su costilla, Fernando, en una paella a cuatro con charla mientras el sol y el agua se empeñaban en hacer del día 13 uno del mes de julio. Sólo unas horas más tarde y con la compañia de MegaMaga fui al encuentro de Fra Miquel. Un par de cafés con hielo en Els Quatre Cats, un pequeño paseo y la belleza de la conversación a tres, reposada y tranquila.

A lo largo del año he vuelto a disfrutar en directo de la música tejida por Diego Fernández Magdaleno, de la compañía querida, impagable y cercana siempre de María, de Madrid (y eso incluye a Ernesto). Y de un soberbio octeto toledano, con Anarkasis y sus amantes y monsieur Charles de Batz, su ilustre dama y el piratuelo. Fue una de esas comidas cómplices, risueñas, mojadas en un espléndido Armagnac que me propició un reenamoramiento fulgurante y nuevo de la ciudad, pues los vapores eliminaron las masas de turistas y dejaron solo las piedras vetustas y los excelentes amigos.

Y, por supuesto, mi más sincero abrazo real a ese grupito de blogueros compañeros de manifestaciones y comidas: Rafa, Lola, Txema y Carmen. Imprescindibles todos ellos ya en mi rutina madrileña. Al igual que Antonio, aunque no lo vea mucho. Y mi querida Aída y su chico Óscar, a los que veré dentro de tres días exactos y con los que compartiré charla, cóctel o cañitas (ellos) y mucho afecto y mucha risa.

Y también, especialísimas gracias a Isabel Romana, a sor Bizqueo y a María y Manuel de Chipiona, por sus palabras ciertas y reales cada poquito, a través del teléfono o del Google Talk. Que hay muchas formas de verse y de tocarse y de quererse aunque uno no pueda ver con los ojos.

No, querido Peter Pan. Que no me olvido de ti. Que te he echado mucho, mucho de menos este año en que abandonaste la meseta para hacerte "magister" allá por Barcino, frente al mar. Espero poderte ver dentro de dos o tres días y compartir esa exposición de Hopper que nos servirá de excusa para el abrazo y el reencuentro.

Nano, mi nano querido. Con el que he compartido hasta ahora Negronis, Camparis, merengues; con el que compartiré de hoy en adelante agua mineral y descafeinados,  pero que siempre, siempre, con alcohol y dulce o sin ellos, me regala su pasado y el mío en la misma trenza, su soberbia palabra y la belleza de él mismo.

Javier y Antoñito son mis amigos del alma. Más allá de cualquier blogocosa. Imprescindibles. Intocables. Queridos más allá de lo racional. Únicos. 

Y en último lugar y para que destaque bien, a quien, aunque haya desaparecido del mundo bloguero, sigue teniendo para mí un lugar hermosísimo de honor y con quien tanto quiero y querré. Ma chère, ma douce, ma petite Martine que siempre ha estado, está y estará ahí, aunque la galerna sople con muy mala uva y desarbole salud, ánimo y fuerzas. Moi, je t'aime beaucoup, ma souris.

Quién sabe si el próximo año no me traerá el poder abrazar y tocar a colegas ya nada lejanos en Sevilla,  LeónCádiz, Valladolid... Quién sabe si quizá también en Oporto o en las islas, saltando uno u otro charco.
Y quién sabe si podrá ocurrir que un golpe de fortuna me permita cruzar ese otro charco algo más grande, y poder darle un abrazo muy muy fuerte a quien soporta ahora el invierno y que no es ni diosa ni bruja pero recopila, inventa, regala historias hermosas de amantes. O allá en Méjico, a la guardiana de esa singular aldea de letras.







Y esta bitácora traicionaría profundamente su espíritu si la música no fuera el mejor, y al tiempo, el más humilde de los regalos para todos Vds. Apúntense, por supuesto, a la copa de champagne o cava, al cognac, el cóctel, el agua mineral regando pasteles, trozos de apetecible tarta de chocolate, milhojas, pastelillos dulces, panqueques, petits croissants dulces y salados. Saqueen con profunda alegría la mesa virtual de esta bitácora hoy engalanada especialmente. Pero, sobre todo, reciban la música que hoy les traigo, porque es la mejor ofrenda que sé y puedo hacerles. Y porque, aunque enlatada, es real y suena, emociona, acerca, ayuda a compartir, permite viajar, volar, sentir afectos. Y porque propicia el deseo del conocimiento o el reencuentro. 

Les dejo ya con los cinco "cincos" esperando que los disfruten. Y hoy más que nunca recuerden que el soporte natural de la música es el PENTAgrama.


Partitura de la variación 7, a 1 o vero 2 Clav., de las Variaciones Goldberg, BWV 988 J.S. Bach. 













J.S.Bach (1685-1750). Variatio 5 a 1 o vero 2 Clav. Variaciones Goldberg, BWV 988. Rosalyn Tureck, piano. Deutsche Grammophon & CD Pluscore. 1999









W.A.Mozart (1756-1791). Kyrie a 5 voces (para 5 sopranos), en varios cánones. KV89. Vía MrConvivator





L.v.Beethoven (1770-1827). 5ª Sinfonía. III Allegro - Attacca: Allegro. Orquesta Filarmónica de Berlín. W. Furtwängler, director. Grabado en Berlín el 23 de mayo de 1954. Metromusica, 1989.




F.Schubert (1797-1828). Quinteto en do mayor D 956 para dos violines, viola y dos celos. III Scherzo (Presto) & Trio (Andante sostenuto). Alban Berg Quartett. H. Schiff, cello. EMI, 1983, 1998. 




R.Schumann (1810-1856). Fünf Stücke im Volkston (Cinco ejercicios al estilo popular), op. 102. Pau Casals, cello. Leopold Mannes, piano. 1952. Vía ConAnima88







Gracias pues, de corazón. A todos los que por aquí recalan, por compartir la música y la bonhomía y el afecto real y sincero.

Y, como siempre, intenten ser felices a pesar de los vientos desabridos que soplan. Sé que sabrán llegar a buen puerto. Se lo merecen.


sábado, 28 de julio de 2012

Britten y Blake: intuir lo trascendente




A Carmen y Miguel, felizmente recuperados hace tres años
y, con ellos, mi propia infancia.










"If the doors of perception were cleansed, every thing would appear to the man as it is: infinite."
"Si las puertas de la percepción se purificasen, todo se le aparecía al hombre como es: infinito."


William Blake - The marriage of Heaven and Hell


W.Blake(1757-1827) Jacob's Ladder (La escala de Jacob). Acuarela. circa 1800. British Museum.




Sostiene mi querido Miguel desde hace muchos años que todo lo que nos rodea, el entorno natural y social en el que nos movemos es pura contingencia y que tan solo unos pocos llegan a intuir en un momento de su vida que hay algo más allá del mundo en el que estamos inmersos. Y que ese algo más que trasciende, por su propia naturaleza, es inaprensible o inaprehensible pues si llegásemos a verlo con mayor o menor claridad o certeza, perdería irremediablemente y por ese mismo hecho su condición de trascendente.

No vayan Vds. a pensar que quien esto decía y quienes escuchábamos nos habíamos fumado o ingerido algo extraño. La conversación tuvo lugar a tres bandas, un lunes caluroso y tranquilo de hace pocas fechas, en una terracita de la calle Preciados de Madrid y delante de 3 bebidas sin alcohol. Y en buena parte, el punto de partida de la conversación había girado en torno a la exposición que sobre William Blake ofrece CaixaForum de Madrid. De sus acuarelas o temples fuimos pasando, sin solución de continuidad, a sus libros de poemas, especialmente "Matrimonio del cielo y el infierno" y, de ahí, a los muchos puntos de similitud que existían entre las teorías y pensamientos del británico y las que desde hace bastantes años defiende mi amigo querido. La conversación fue derivando de forma plácida a intentar descifrar o intuir cómo podíamos definir (si es que podíamos) lo que era para nosotros el concepto de trascendencia, qué había en ello de poso religioso o no, de cultura heredada y hasta qué punto la relación que mantenemos los tres podía ser fruto de una casualidad y si era contigente o trascendente para cada uno de nosotros.

Llegamos a varias conclusiones interesantes, aunque cada cual aportaba matices diferenciadores. Finalmente estuvimos de acuerdo en que esa intuición no era una creencia religiosa o una necesidad de ella; tampoco una herencia cultural, aunque ambas pueden ser diferentes formas de trascendencia para quien las vive. Era algo distinto y había en esa predisposición a intuir un claro signo de voluntad, (esto es, de querer intuir) y no poca necesidad de búsqueda del conocimiento y de la propia esencia. Después de poner en solfa unas cuantas cosas, de recordar el mito platónico de la caverna y de aplicar todo lo hablado a nuestra propia relación, nos despedimos entre risas, abrazos y besos.

Pero durante el camino de regreso, mientras el metro iba comiéndose lentamente las estaciones, el libro de poemas de Blake comprado por la mañana en la exposición  y apenas intuído por primera vez en su totalidad,  fue cobrando cada vez más fuerza entre las manos. Cuando llegué a casa, la sinestesia que en su día llevó a Britten a componer una hermosísima serie de piezas basado en dicho poemario me llevó a buscar el disco comprado hace poco, con inmediatez, casi con urgencia y adquirió por fin todo su significado.

Podrán objetarme Vds., mis queridos lectoyentes y no sin razón, que con qué humos retoma la bitácora  la condesa. Pues no va y, contrariando ella también su propio natural alocado, casquivano, ligero y frívolo, va y nos encasqueta un post sobre la trascendencia... Y eso sin contar con que han pasado dos meses y medio desde su última entrada en que, aprovechando lo apropiado y concordante del tema, se despidió a la francesa.

Pues sí, tienen toda la razón del mundo, pero han pasado muchas cosas, y no precisamente buenas, en estos dos meses y es lo que me pide el cuerpo. Eso sí, no les arriendo las ganancias, que la aristócrata azul cuando se pone en ese plan es todavía más plomífera aún que en circunstancias normales y propicias. No sé si me disculparán o no por ello, pero me apetece mucho hablar sobre Blake y Britten, de modo que abróchense los cinturones o desciendan en este preciso momento del aeroplano (¿se dice así, verdad?), que despegamos.

Y empezamos por don Guillermo, que ya llegará el momento de hablar del barón B.B., por aquello de que a los colegas de nobleza se les deja siempre para que "cierren plaza".

Y comenzamos con él porque tendrán que reconocerme que lo del señor Blake tiene su aquel. Y es que nuestro excelente poeta, filósofo y pintor, rarito, rarito, lo que se dice rarito, lo era un rato. Sí señor, que desde bien pequeñín apuntaba maneras. Es más, a los 8 añitos y en plena y tierna infancia se descolgó con que había tenido una visión de un árbol cuajadillo de ángeles. Y lo soltó en casa así sin más. Vamos, que si no llega a ser por la protección de su madre que andaba al quite, su padre se quita la zapatilla y le deja el infantil trasero del color de la túnica púrpura de un nazareno, por embustero.

Y no es baladí el uso de la palabra nazareno. Que la religión o, mejor dicho, religiones, lo marcarán profundamente desde muy temprana edad. Llegó a crear su propios cosmogonía y panteón en los que la figura de Jesús destaca de forma especial. Algunos podrán llegar a pensar que lo que realmente tenía en su cabeza imaginativa y sensible era un cacao de padre y muy señor mío. Pero su pensamiento, lleno de contradicciones y lagunas, tiene con todo una cualidad que lo hace importante, muy importante: no  eran meras disquisiciones, elucubraciones sino toda una filosofía vital. Su vida fue un fiel reflejo de lo que pensaba, decía, creía firmemente, recreaba, imaginaba, fantaseaba. Pocos ejemplos hay de mayor coherencia vital. Y su obra es, lógicamente, el espejo en el que sus teorías tomaban cuerpo.
Además y para cerrar este párrafo definitorio creo que si hay una palabra que lo califica y que haya sido usado por sus admiradores, detractores, biógrafos o estudiosos esta palabra es: misticismo.

Leyendo sus poemas y también el excelente estudio sobre su vida, pensamiento y obra plástica que el poeta Luis Cernuda publicó a modo de prólogo en la edición que Visor de Poesía dedicó en 1979 al artista inglés, lo primero que me vino y me viene a la cabeza es la palabra caos. Y a continuación, contradicción, inseguridad, eclecticismo y a eso pueden añadirle también todos los adjetivos "dionisíacos" que se les ocurran. Pero de todo ese mundo virtual riquísimo y caótico, surge una teoría filosófica y unos proverbios y poemas cargados de tanta oscuridad como belleza.

Bastante larga es ya esta entrada río de retorno, como para explicarles mi torpe impresión sobre lo que en estos días he leído. Pero sí que les invito encarecidamente a que, segura como estoy de que ya conocen su producción pictórica, de dibujante y grabador, se acerquen a sus poesías y máximas con curiosidad y mente abierta. Si Matrimonio del cielo y el infierno puede que les resulte abstruso en ciertos pasajes, les aseguro que gozarán con la hermosura de Cantos de Inocencia y Cantos de experiencia. Y aunque no sepan inglés traten de leerlo en versión original o bilingüe. Apóyense en la traducción al castellano si no dominan la lengua de Shakespeare (como es mi caso) para disfrutar de la música con que fueron concebidos en inglés. El esfuerzo extra les merecerá la pena. Doy fe de ello.

Y es ahora cuando ha llegado el momento de hablar de la composición que sobre los mismos escribió Benjamin Britten. No es la primera vez que una obra de este insigne británico pasa por las Variaciones. Hace relativamente poco tiempo y aún menos entradas tuvieron la oportunidad de escuchar la Guía de Orquesta para Jóvenes, sobre un tema del Abdelazar de Purcell.

Reconozco que su música me fascina desde hace mucho tiempo y conforme voy descubriendo nuevas obras dicha fascinación crece. La crítica especializada lo considera uno de los grandes compositores del siglo XX. A pesar de su heterodoxia musical en época difícil que lo alejó del "buen hacer" de la música inglesa para acercarlo "peligrosamente" (en palabras de sus compatriotas músicos) a Alban Berg, Shostakovich o Stravinsky; no obstante su incomprendido pacifismo en época de entreguerras, de la que su famoso War Requiem es un buen fruto y aunque sus apetecencias sexuales escandalizaron con frecuencia y aun hoy a la sociedad occidental, sus contemporáneos no dudaron en hacer suyo y otorgarle semejante título. Y sin duda alguna el calificativo es acertadísimo.

Añadiré que esta obra es un viaje literario, a los que tan acostumbrados nos tiene el barón, por los libros de poemas del de Londres más arriba mencionados. De ahí su título, Cantos y proverbios de William Blake. Fue compuesto para un barítono por el que yo siento una especial debilidad: Dietrich Fischer-Dieskau, en 1965. Y la dedicatoria tiene mucho que ver con que el alemán estrenara tres años antes su Requiem de guerra y con el inicio de una relación que sería fructífera durante muchos años, tanto en el terreno musical como en el personal.

W.Blake(1757-1827) Newton. Óleo sobre lienzo. 1795-1805. Tate Britain. 


Britten compuso a lo largo de su vida multitud de piezas para tenor que serían interpretadas por su amor, Peter Pears, pero también componía de vez en cuando para otras tesituras. Tras el inicio del trabajo conjunto con Fischer-Dieskau en el Requiem y antes de la composición de la obra que hoy nos ocupa, Britten compuso  en 1963 para Pears y el alemán, Cantata Misericordium.  Incluso llegaron a tener un proyecto de crear una ópera sobre el Rey Lear de Shakespeare en el que el barítono tendría el papel del propio rey. Pero mientras el proyecto se llevaba o no a cabo, surgió en 1965 esta obra que hoy les traigo. La dedicatoria rezaba y reza: "To Dieter: the past and the futur" (Para Dieter: el pasado y el futuro).

No era la primera vez que el compositor se acercaba a la obra de Blake puesto que había aparecido ya su poesía en varias de sus composiciones, como la Sinfonía de Primavera o en Canciones de Cuna.
Pero es esta la obra dedicada plenamente a la obra literaria del pintor, visionario y místico. Seguramente sea el más oscuro de los ciclos literarios de Britten, pero esa característica nos habla de cómo se adaptó el músico al tono de los cantos y proverbios. No es fácil la lectura de dichos cantos. Pasan con facilidad de la metáfora más pura a la más cínica de las de las provocaciones. Ponen en entredicho a menudo la condición humana o nuestras relaciones entre lo divino y lo terreno. Además de ello, la voz del barítono contribuye muy especialmente a aumentar esa sensación.

Fue su pareja, Peter Pears, el que realizó la selección de los textos. Y la obtuvo de los libros ya antes mencionados de Matrimonio del cielo y el infierno, Cantos de Inocencia, Cantos de Experiencia.  Cada proverbio antecede y explica el estado de ánimo del canto que se escuchará a continuación. O bien, por el contrario, es una reflexión prudente y silenciosa sobre el anterior escuchado. El dodecafonismo está más presente en la obra de lo que muchos pretenden reconocer. Se respira con frecuencia un romanticismo desolado, a la manera de Schoenberg...
Pero creo que con la entrada aquella del vienés ya tuvieron Vds. bastante como para redundar en la materia.

Si quieren saber más de la vida y obra de los dos británicos pueden acudir a la socorrida wikipedia que les ilustrará de forma breve sobre las mismas. Porque yo ahora lo que estoy deseando es darles a conocer una parte pequeña de esa sinestesia inteligente, delicada, perfectamente entendida y tejida como una segunda piel a las palabras, que Britten provocó al poner música a los cantos  y proverbios del londinense.

Con algunos de dichos proverbios y cantos les dejo pues, no sin antes hacerles una pequeña aclaración. He revuelto Roma con Santiago para intentar encontrar una versión interpretada por el propio barítono alemán pero no la he conseguido. Tendrán pues que conformarse con la que tengo, una muy digna versión cantada por Roderick Williams.

Si han conseguido llegar hasta aquí, sepan que todavía les queda casi, casi lo más difícil. Para no hacer este post definitivamente kilométrico e insoportable he obviado el texto original en inglés (al que pueden acudir con el enlace que aparece en la nota discográfica) y les presento directamente la excelente traducción al castellano que realizó Soledad Capurro en 1979.

A partir de ahora, espero poder retomar con un cierto ritmo y asiduidad las publicaciones en esta bitácora, pero sean indulgentes, que los tiempos andan difíciles para todos.

Mientras tanto llega otra nueva entrada, que prometo será mucho más ligera que ésta, háganse el inmenso favor de disfrutar el verano con las horas de solaz, descanso y diversión y háganme a mí el de volver pronto de vacaciones para que pueda marcharme yo.

Si hay que cargarse a la dichosa prima, no duden en llamarme que acudiré rauda y encantada.

Y por supuesto, intenten ser felices.



B.Britten (1913-1976). Songs and Proverbs ofWilliam Blake (Cantos y Proverbios de William Blake). 1965. Roderick Williams, barítono, Iain Burnside, piano. Naxos, The English Song Series . 22. 2012. Poemas originales.
1 Proverb I
2 London
3 Proverb II
4 The Chimney-Sweeper
5 Proverb IV
6 The Tyger














Proverbio 1




El orgullo del pavo real es la gloria de Dios.
La lujuria del macho cabrío es la gracia de Dios.
La cólera del león es la sabiduría de Dios.
La desnudez de la mujer es la obra de Dios


Londres




Me paseo por cada noble calle,
Cerca de donde el privilegiado Támesis fluye,
Y noto en todos los rostros que encuentro
Huellas de debilidad, huellas de infortunio.


En cada grito de cada Hombre,
En cada grito de terror de un Niño,
En cada voz, en cada pregón,
Oigo las esposas forjadas por la mente.


Como el grito del Deshollinador
Que horroriza cada ennegrecida Iglesia;
Y el desventurado suspiro del Soldado
Cae en sangre por lo muros del Palacio.


Pero sobre todo escucho en la medianoche a través de las calles
Cómo la blasfemia de la joven Ramera
Mancha la lágrima de un Niño recién nacido,
Y arruina con pestes el fúnebre carro Nupcial.




Proverbio II




Las Prisiones son construidas con piedras de la Ley, los Burdeles con ladrillos de la Religión.




El deshollinador




Una cosa pequeña y negra entre la nieve,
Gritando:"¡deshollina!, ¡deshollina!", ¡con notas de infortunio!
"¿Dónde están tu padre y tu madre? ¿Lo dirás?"
"Ambos han ido a la iglesia a rezar.


Como yo era feliz sobre el brezal,
Y sonreía entre la nieve del invierno,
Me vistieron con las vestiduras de la muerte,
Y me enseñaron a cantar las notas del infortunio.


Y como soy feliz y bailo y canto,
Ellos piensan que no me han hecho daño,
Y han ido a alabar a Dios y a su Sacerdote y al Rey,
Que hagan un cielo de nuestra miseria."




Proverbio IV


Piensa por la mañana. Obra al mediodía. Come por la tarde. Duerme por la noche.






El Tigre


¡Tigre! ¡Tigre!,  reluciente incendio
En las selvas de la noche,
¿Qué mano inmortal u ojo
Pudo trazar tu temible simetría?


¿En qué lejanos abismos o cielos
Ardió el fuego de tus ojos?
¿Sobre qué alas se atreve a elevarse?
¿Qué mano se atrevió a tomar el fuego?


¿Y qué hombro, y qué arte
Pudo torcer el vigor de tu corazón?
Y cuando tu corazón empezó a latir,
¿Qué espantosa mano? ¿Y qué espantosos pies?


¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno estaba tu cerebro?
¿Qué yunque? ¿Qué espantoso puño
Osa abrazar sus mortales terrores?


Cuando las estrellas tiraron sus lanzas
Y mopjaron el cielo con sus lágrimas,
¿Sonrió al ver su obra?
¿Aquel que hizo al Cordero, te hizo a ti?


¡Tigre! ¡Tigre!, reluciente incendio
En las selvas de la noche,
¿Qué mano inmortal u ojo
Pudo trazar tu temible simetría?


(Traducción Soledad Capurro para el libro antes mencionado con obras de W. Blake de Colección Visor de Poesía. Madrid, 1979. 5ª edición, 2003)