Un regalo de Sergio Astorga

lunes, 11 de abril de 2011

Bronca laboral

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- ¡Condeeeeeeeeeeesaaaaa!  ...      ...

                         ¡Cooooondeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesaaaaaaaaaaaaaa!




- Hola, jefa.

- ¿Cómo que hola, jefa? ¿Se puede saber dónde te has metido todo este tiempo? Llevas cuarenta días sin pegar palo al agua. ¿Qué ocurre... has estado de travesía en el desierto? ... Porque si no, no me lo explico...

- Bueno, necesitaba un descanso y he estado visitando les ateliers parisiens de algunos modistos para echarle un vistazo a sus nuevas creaciones con vistas a mi colección de primavera-verano. La temporada de Biarritz está a punto de empezar y la marquesa de Linares me ha dicho que este año se llevan los hombros desnudos, los minipolisones y los encajes ¡a 10 cms. del suelo! ... ¡Qué osadía... vamos a enseñar el tobillo! Esto va ser casi casi un nudus interruptus...!

- ¡Condeeeeeeeeeeesssssaaaaaaaaaaaaaaaa, no me saques de quicio..! Así que nudus interruptus, ¿eh? ¿Y no has oído tú hablar por casualidad del contratus interruptus abruptus? Porque, como me dé a mí por aplicártelo, no sé de dónde vas a sacar dinero para tus modelitos parisienses? Que tú, mucho ponerle las peras al cuarto a Fasolt y Fafner y resulta que eres peor que ellos...

- Pero Paz...

- Ni Paz ni gaitas. ¡TE QUIERO VER TRABAJANDO YA!  Hoy mismo tiene que salir una entrada para las Variaciones 2, que las tienes bien olvidadas y los invitados llevan demasiado tiempo desatendidos. ¡Hace falta música en esta casa, de modo que a darle al cacumen, Señorita del Pan Pringao..!

- Pero es que no se me ocurre nada...

- ¿No se te ocurre nada cuando has desaprovechado prácticamente  toda la Cuaresma y tienes la Semana Santa a la vuelta de la esquina? ¿No se te ocurre nada a ti, que eres la reina del cortapega ajeno y tienes copyright de tus afamadas y tramposas sinestesias? Amos, ¡no me toques las narices, condesa..!
¡Qué sé yo..., tira de Tomás Luis de Victoria, de Thallis, de Byrd, de Buxtehude, de Schütz... Pero, por lo que más quieras, ... PONTE A TRABAJAR! 
No me gusta tener que decirte esto pero como mañana no haya nuevo post en esta bitácora, puedes considerarte con libre disposición de todo tu tiempo... No sé si me entiendes... 

- Creo que sé a qué te refieres...

- Mejor, así está todo bien clarito. Tú misma... ¡Andando!
  Dentro de unas horas me pasaré a ver qué has hecho.
  Hasta luego, condesssiiiiita!





"Señorita del Pan Pringao", "amos", "darle al cacumen", "andando","tú misma" ... ¡Pero qué jefa más vulgar me ha tocado en suerte!
Y encima no sabe usar el latín. Contratus interruptus abruptus, contratus interruptus abruptus... Lo correcto sería Contratus interruptus per abrumpere fedem. A no ser que el abruptus signifique otra cosa (que mucho me temo que sí), con lo que más valdría no terminar de enfadarla que soy yo quien tiene las de perder... Pero que conste que también estaría mal, que tendría que haber utilizado un ablativo y no el nominativo... 

¿Y sobre qué escribo yo ahora? Es que ni por lo más remoto se me ha ocurrido que tendría que actualizar la bitácora cuando en mis planes solo entraba aller en shopping... 

Además... ¡qué joie de vivre la de mi inmediata superior..! Semana Santa o Cuaresma... Veamos... Cuaresma..., cuaresma... prohibido comer carne y beber alcohol... prohibida la alegría y la danza... tiempo de penitencia, castigo y de arrepentimiento.... fuera la holganza y el gozo... ¡Uhhmmmm..!

Creo que tengo algo. Sí, definitivamente creo que tengo algo.

Con esta sinestesia más tramposa que nunca les dejo. Así, inter nos y sin que "la abuelita Paz" se entere,  disculpen que les haya tenido tan desatendidos pero motivos inaplazabales me han obligado a ello. Por favor, procuren ser todo lo felices que puedan que la vida son dos días y hay que intentar vivirlos como si cayeran en fin de semana.
Por mi parte,  voy a acercarme por el atelier del maestro Jesus du Puits, que creo que  ha ideado unos corsés, así en plan deshabillé, que van a quitarle el hipo a mi augusto señor conde. 

Espero volver pronto para contarles..




Juan del Enzina (1468-1529). A la dolorosa muerte del Príncipe Don Juan (1497). Villancico, égloga 6: Hoy comamos y bevamos. Hespérion XX. Jordi Savall, director. Grabado en Segovia en mayor de 1988. Audivis-Astrée y Sociedad para el Quinto Centenario, 1991).
Imágenes de Paz Juan, tomadas en el museo del Prado a lo largo de varios meses de 2006.





 Hoy comamos y bevamos,
y cantemos y holguemos,
que mañana ayunaremos.

Por honra de Sant Antruejo
parémonos hoy bien anchos.
Embutamos estos panchos,
recalquemos el pellejo:
que costumbre es de concejo
que todos hoy nos hartemos,
que mañana ayunaremos.

Honremos a tan buen santo
porque en hambre nos acorra;
comamos a calca porra,
que mañana hay gran quebranto.
Comamos, bevamos tanto
hasta que reventemos,
que mañana ayunaremos.

Beve Bras, más tú Beneito.
Beva Pedruelo y Lloriente.
Beve tú primeramente;
quitarnos has desse preito.
En bever bien me deleito:
dacadaca beveremos,
que mañana ayunaremos.

Tomemos hoy gasajado,
que mañana vien la muerte;
bevamos, comamos huerte,
vámonos carra el ganado.
No perderemos bocado,
que comiendo nos iremos,
y mañana ayunaremos 



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jueves, 3 de marzo de 2011

La fundación de Roma

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A Isabel Barceló, capaz de moldear con terra sigillata mujeres de ánimo valiente,
carácter noble y sentimientos ancestrales y hermosos.
Como la tierra madre de la que nacen y aprenden.





Los que tuvieron la suerte de leer Dido, reina de Cartago recordarán que en las últimas escenas el "héroe" Eneas abandonaba a la protagonista y ésta se quedaba llorando el amor perdido justo antes de suicidarse. Vean, vean cómo huye el muchachuelo después de haber roto el corazón de su amante y cómo se lamenta ella de su suerte en el trágico final:
 


H.Purcell (1659-1695). Dido's Lament - But, Death, alas... (El lamento de Dido - Pero de esta muerte...). Dido and Aeneas (Dido y Eneas). Les Arts Fleurissants. William Christie, director;  Malena Ernman, Dido. Interpretado en la Ópera Cómica de Paris. Grabado por François Roussillon. Producción Opéra Comique, 2009. Vía operabaroque.

Dido
Pero de esta muerte no puedo zafarme.
Acudirá tan pronto como él se haya ido.


Coro
Las grandes almas conspiran contra sí mismas
rechazando el sosiego al que tanto aspiran


Dido
Tu mano, Belinda...
Me envuelven las sombras.
Deja mi cabeza posarse en tu pecho.
Quisiera decir más, pero la muerte me invade
y yo la doy por bienvenida


Cuando me den tierra,
espero que mis equivocaciones
no atormenten tu corazón.
Recuérdame, recuérdame
y olvida mi triste destino



Pero, a decir verdad, al chiquito no pareció importarle mucho el mal causado puesto que, todo eufórico, regresó a la península itálica, se casó con Lavinia, se establecieron probablemente en Lavinium, tuvieron hijitos y fueron felices (¿?) y comieron perdices. Y hete aquí que su hijo Ascanio decidió fundar la ciudad de Alba Longa (qué manía tenía esta gente de andar fundando a todas horas) de la que, acto seguido, se autoproclamó rey (era la segunda manía a la que se daban con fruición los de aquellas épocas). Cinco o seis generaciones más tarde y a la muerte de Procas, el trono pasó a su primogénito Numítor... pero ¡ay!, que el segundón Amulio no estaba en absoluto de acuerdo con la designación de su buen hermano.

Y en esas andaban,  en medio de lo que después sería la hermosa Italia, cuando llegó Isabel Romana, los puso a todos firmes y dijo que ya estaba bien de hacer el vago y que ¡hala, a trabajar y a participar en su nueva novela!, que con perezosos no se había fundado Roma ni el mundo había evolucionado...

¡Ah!.. ¿ Pero es que todavía no se han enterado Vds.?.. ¡Pues ya pueden correr, queridos lectoyentes, que como se descuiden llegan tarde a la fundación de la  Urbs Maxima.

Sí señores. Es que Isabel Barceló, nuestra romana, ha iniciado nueva aventura literaria. Y a fe de todos los que la seguimos desde el prólogo, que la novela promete y mucho. Basada en el mismo sistema participativo  del que se sirvió para crear Dido, ésta es sin embargo mucho más compleja y ambiciosa, en el mejor sentido del término. Primero, porque ya solo la lista de los apuntados al carro para formar parte de ella les aseguro que es larga. En segundo lugar,  porque la serie de acontecimientos narrados será mucha y a cual más importante. Pero, sobre todo, porque el armazón que sujeta el entramado de la novela es sólido y bien construído, pero de una ligereza tal que permite hacer locuras constructivas.

No voy a destriparles ni un detalle de la misma porque todavía están muy, pero que muy a tiempo de engancharse. Dos entradas, a modo de prólogo, y ocho capítulos que se van a beber de un  tirón. Les aseguro que no va a defraudarles lo más mínimo; más bien al contrario. Inicien aquí, en la primera entrega previa y aquí, justamente aquí, en el primer capítulo, su particular andadura y disfruten del futuro libro, degustando el texto del más antiguo al más moderno, de abajo arriba, en estricto orden cronológico de publicación. Participa a un tiempo de la amenidad y la seriedad y el rigor históricos. Nuestra Isabel ha leído mucho Tito Livio, mucho Ovidio, mucho Virgilio y mucha historia y mitología del mundo romano para dar forma a esta delicia de novela recién iniciada. Pasen sin rubor a través de la puerta abierta y anúdense bien fuerte a este relato tan delicado y bien escrito que tendrán la sensación de formar parte de Alba Longa. Aunque no sean Vds. un personaje "oficialmente" reconocido, reencárnense en vestal, pastor o pérfido consejero... En brizna del bosque, cesto de bellotas, animal doméstico o chancho rosado y suave. Hagan de esta novela su novela. Síganla capítulo a capítulo, difúndanla entre sus amigos (sean o no blogueros), dedíquenle entradas especiales en su blog o sencillamente disfrútenla desde el inicio, que es una auténtica primicia leer un libro antes de que se publique y un privilegio si éste es de la señora Barceló. Y descubran por sí mismos, si es que todavía no lo saben (cosa que dudo), que doña Isabel es una experta conocedora del mundo romano y una escritora capaz de llevar de la mano, a través de la historia y la mitología, a toda una legión de seguidores, para hacerlos disfrutar de la Historia como se hacía antes: al amor de la lumbre bloguera.

Y para que se vayan ambientando, les dejo dos pedacitos de óperas con argumento romano. No es exactamente de la época que ella nos desgranará pero es que no conozco ninguna obra musical sobre la historia de Rea Silvia y Rómulo y Remo, lo que tampoco es que sea muy de fiar. Tendrán que conformarse pues con dos dramas situados en la Roma Imperial. No se asusten, son dos joyas de época clásica y renacentista, respectivamente. Les van a gustar.




W.A.Mozart (1756-1791). La Clemenza di Tito (La Clemencia de Tito) - Obertura, K 621. Orquesta Filarmónica de Viena. Nikolaus Harnoncourt, director. Festival de Salzburgo, 16 de agosto de 2006. Via SDCmorg



C.Monteverdi (1567-1643). La Incoronazione di Poppea (La Coronación de Popea) - Final. Película de Jean-Pierre Ponnelle sobre la ópera, con música dirigida por Nikolaus Harnoncourt. 2006. Via CzarDodon




Volviendo a la novela de Isabel, no les adelanto nada de la trama pero sí quiero hablarles de algunos de los personajes que intervienen, en mayor o menor medida, en el libro. Como les anticipé, la lista es enorme pero sí que conocen Vds. a unos cuantos de ellos, ya sea por visitar sus bitácoras o porque se hayan topado con ellos en la mía. Así, a voz de pronto, les señalo a Amulio, Catión, Nan, Alec, Iaakov (hijo),  Marcia y Silius. Y claro, dejaría de ser la condesa que soy si no le dedicara un apartado especial a mi ego. Sepan Vds. que me siento especialmente orgullosa de participar en esta novela en ciernes por muchas razones y una de ellas es que mi querida Romana me ha regalado un personaje que es una bicoca, una perita en dulce. Joven, guapo y bueno... ¡Qué más puedo pedir! Pero en este caso no se lo voy a poner tan fácil como en los mencionados más arriba. Mi narcisismo no me lo perdonaría. Tendrán que averiguar quién soy por Vds. mismos. Eso sí, les regalo en compensación una pieza musical con dos pistas tan claras que no tendrán mayor dificultad en descubrirlo, si es que les apetece. Con ella les dejo.



N.Chédeville (1705-1783). Il pastor fido (El pastor fiel). Sonata nº1 de las 6 sonatas para flauta dulce y continuo de que se compone la obra. Zarabanda: Álvaro Marías, flauta dulce; Alain Gervreau, cello, Rosa Rodríguez, clave. Producido por Á.Marías, 2005.



Seguro que a estas alturas ya lo han adivinado. Disfruten pues de la música romano-cartaginesa y no se preocupen si tardo en contestar sus comentarios, que la condesa va a estar especialmente danzarina y activa en estos días.

Mientras sus letras y la contestación llegan, intenten ser felices. No es tan difícil como parece; solo hay que echarle unas poquitas ganas.


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domingo, 20 de febrero de 2011

Música para las malas rachas

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Para M., a quien más quiero




Con el correr de los años, la pasión acaba cediéndole gustosa el paso a la serenidad, siempre más fiel, generosa y constante...  

Afortunadamente.





Franz Schubert (1797-1828). Du bist die Ruh (Tú eres la paz), D 776. Poema de Friedrich Rückert (1788-1866).  
1) Matthias Görne, con Eric Schneider al piano. Youtube. Vía SoulNotes1
2) Dietrich Fischer-Dieskau, con Gerald Moore al piano. Álbum An die Musik (en conmemoración de los 80 años del barítono alemán). Deutsche Grammophon, 2005
3) Kathleen Ferrier.Youtube. Vía Onegin65



(yo me quedo con la primera, sin dudarlo)



Hay tardes de domingo en que sienta francamente bien ponerse cursi.

Sean felices... Por si luego vienen mal dadas.



Du bist die Ruh

Du bist die Ruh,
Der Friede mild,
Die Schnsucht du
Und was sie stillt.

Ich weise dir
Voll Lust und Schmerz
Zur Wohnung hier
Mein Aug' und Herz.

Kehr ein bei mir,
Und schließe du
Still hinter dir
Die Pforte zu.

Treib andern Schmerz
Aus dieser Brust!
Voll sei dies Herz
Von deiner Lust.

Dies Augenzelt
Von deinem Glanz
Allein erhellt,
O füll es ganz!

Tú eres la paz

Tú eres la paz,
el agradable reposo,
tú eres la nostalgia,
y lo que la calma.

A ti consagro,
lleno de dicha y dolor,
como morada
mis ojos y mi corazón.

Entra en mi casa
y cierra
detrás de ti
la puerta.

¡Expulsa otros pesares
de mi pecho!
que mi corazón se llene
de tu pasión.

Que este templo de tus ojos
se ilumine
con tu solo fulgor.
¡Oh, llénalo a rebosar!

(trad. Evaristo Poi)









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miércoles, 16 de febrero de 2011

Recital de Matthias Görne

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Anteayer tuve la enorme suerte de asistir en el teatro de la Zarzuela a un recital del barítono alemán Matthias Görne, acompañado al piano por el vienés Helmut Deutsch. El programa era especialísimo: un monográfico de lieder de Franz Schubert.

De sobra saben Vds. que un lied del austríaco es, en opinión de expertos y profanos, el más exquisito de los bocados. Por esa misma razón es preciso que quien lo interprete, sea él o ella,  tenga abundantes dosis de delicadeza, capacidad de matizar y, sobre todo, sabiduría musical y artística para comunicar la infinita variedad de emociones, sentimientos y sensaciones que se desprenden del texto y, de forma especial, de la  música. Matthias Görne tiene sobradas condiciones para ello. Él ya sabía que no estaba en plenas facultades cuando antes de iniciarse el recital mandó anunciar que se retiraba de programa Der Schmetterling (La mariposa). Pero la primera parte transcurrió de una forma deliciosa. Ayudándose de ciertos trucos a los que cualquier cantante por muy bueno que sea ha acudido en momentos no plenos, buscando apoyos en la cubierta del piano y alzándose sobre un pie u otro alternativamente, la voz sonaba más que suficiente, matizada y, por encima de todo, con un timbre bellísimo como es el suyo. En la segunda parte y dada la longitud y dificultad del programa, su voz andaba más tocada y caló un par de veces en Abschied von der Harpe (Despedida del arpa).  No dio, lógicamente, ninguna propina pero el savoir faire de un profesional se nota hasta en esos detalles. Con todo, no piensen que el concierto no valió la pena. La valió y mucho, se lo aseguro. Después de un recital así, el ánimo y el espíritu lo agradecen.

Y cuando marchaba para casa bajo la lluvia gris y tontorrona de un Madrid atrapado otra vez en el frío, uno de los lied desgranados por el de Weimar, me repiqueteaba en los oídos y el cerebro. Y es precisamente el que quiero traerles hoy. Por la música de Schubert y también por el texto de Schober.

Creo que muchos de mis lectoyentes coincidirán conmigo en que hay días en que sería bien difícil aguantar el tirón si no fuera por la música. Con ella pues y con lo que representa, les dejo.

Sean Vds. felices, que ya el solo hecho de intentarlo hace que valga la pena. Buenos días.


Franz Schubert (1797-1828). An die Musik (A la música), D 547. Poema de Franz Ignaz von Schober (1781-1862). 
1) Dietrich Fischer-Dieskau, con Gerald Moore al piano. Álbum An die Musik (en conmemoración de los 80 años del barítono alemán). Deutsche Grammophon, 2005
2) Elisabeth Schwarzkopf, con Edwin Fischer al piano. Schubert - Lieder. Emi, Références, 1953 y 1986
3) Lucia Popp, con Georg Fischer al piano. Recital en el Covent Garcen, 1975. Canciones de Dvořák,  Wolf y Schuber. Gala y Movieplay, 1998



An die Musik

Du holde Kunst, in wieviel grauen Stunden,
Wo mich des Lebens wilder Kreis umstrickt,
Hast du mein Herz zu warmer Lieb entzunden,
Hast mich in eine beßre Welt entrückt!

Oft hat ein SeuFzer, deiner Harf'
entflossen,
Ein Süßer, heiliger Akkord von dir
Den Himmel beßrer Zeiten mir erschlossen,
Du holde Kunst, ich danke dir dafür!
A la música

¡Oh, arte benévolo, en cuántas horas sombrías,
cuando me atenaza el círculo feroz de la vida,
has inflamado mi corazón con un cálido amor,
me has conducido hacia un mundo mejor!

Con frecuencia se ha escapado un suspiro de tu arpa,
un dulce, sagrado acorde tuyo
me ha abierto el cielo de tiempos mejores,
¡Oh, arte benévolo, te doy las gracias por ello!

(trad. Luis Gago)









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sábado, 12 de febrero de 2011

Un Nuevo Mundo

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Mi más sincera felicitación al pueblo tunecino y al egipcio, que han conseguido derrocar a sus dictadores... Y al argelino, que ahora mismo lo está intentando... Y a todos los que vendrán detrás de ellos para demostrarle a esta Europa  pagada de sí misma y narcoléptica que las revoluciones son posibles.








Cuando don Antonín Dvořák creó su sinfonía nº 9 en mi menor op. 95, con toda seguridad no estaba dando a luz un prodigio de perfección musical, ni marcando un antes y un después en la historia de la composición. No, realmente y mirada al microscopio por ojos profesionales y expertos, casi todos los historiadores y críticos coinciden en afirmar que la "Del Nuevo Mundo" adolece de serios defectos formales y de estructura. Y, sobre todo, que representa un retroceso pues es heredera directa de las ocho primeras sinfonías beethovenianas como si la 9ª del alemán, la que provocó precisamente la ruptura del concepto de sinfonía existente hasta entonces, no hubiese existido.  Pero aun así, es muy probable que junto con la Pastoral y la Coral del sordo pertenezca al trío ganador de las  sinfonías más escuchadas y, por tanto, más populares. Pocas obras han tenido tantas y tan diversas versiones. Sin ir muy lejos, aquí "sufrimos" hace ya unos cuantos años hasta una variación cantabile interpretada (más o menos... Bueno, más menos que más y eso duele) por el grupo Mocedades. Afortunadamente, nadie se acuerda ya de ella. 

Condesa..., condesa...  ¡No se me disperse, por favor!


Ha habido sesudas discusiones entre los eruditos sobre si el segundo movimiento es deudor, al tiempo que un homenaje, de la música negra y el jazz. Unos dicen que es evidente; otros sin embargo predican, con parecido entusiasmo,  justo lo contrario: que más bien su tema y su cadencia provienen de la música checa y que los compositores norteamericanos tiraron después por derroteros muy diferentes. Ni mucho menos pretendo yo compararme con los estudiosos pero, puestos a elegir, a mí me suena mucho más a canciones populares bohemias que a los ritmos de Nueva Orléans, qué le vamos a hacer. En todo caso, se encuadra en el esquema bethoveniano de cuatro movimientos que se equilibran entre sí: dos movimientos rápidos (primero y último) y en el interior, uno lento y un scherzo con trío a continuación. Además, para apuntalar la segunda tesis, sepan mis distinguidos lectoyentes que la obra estaba terminada y bien terminada (casi a punto del estreno) cuando el señor Dvořák se decidió a darle el nombre de "Z nového světa" ("Del Nuevo Mundo").

Fue estrenada el 16 de diciembre (curiosamente, el cumpleaños del sordo genial)  de 1893 en el Carnegie Hall de Nueva York dirigida por el estadounidense Anton Seidl. El éxito fue tan abrumador que al día siguiente el compositor le escribía divertido a su editor Simrock: " ¡El público ha aplaudido tanto que me he visto obligado a darles las gracias desde mi palco, como un rey!? alla Mascagni en Viena (¡no se ría Vd.!)"

Y también es, al igual que la Pastoral, descriptiva de principio a fin. Ya sé que a estas alturas de la entrada pueden estar cansados, de modo que prometo no hacer la guía de audición  excesivamente larga. Y estoy por asegurarles que como se conocen toda la sinfonía y están hartitos de escucharla en todas partes, se lo van a pasar hoy pipa reconociendo temas y variaciones.

El primer movimiento se inicia con un adagio muy suave y lento. El ambiente es de una falsa tranquilidad. Asoma apenas el tema que se repetirá después en el allegro de este mismo movimiento, que seguirá en los dos centrales y todavía más desarrollado en el cuarto. Vds. lo conocen tan bien que no tendrán la mínima dificultad en reconocerlo (Será precisamente ese tema el que dé unidad formal a toda la obra).  De pronto, a una llamada de la cuerda  le responden con fuerza vientos y timbales. Hay un diálogo algo dramático entre ambos grupos de instrumentos hasta que se nos va colando, poco a poco y como si danzara, el tema del allegro del que hemos hablado más arriba. Va y viene a lo largo del movimiento, aunque se introduce de vez en cuando, como jugando, otro pequeño tema cantabile, a cargo de la flauta. Yo no sé a Vds. pero a mí me da la sensación de que detrás de una cortina, empieza a verse amanecer.

Llegamos al segundo movimiento, el lento, el archiconocido y "versioneado" Largo. Es un poquillo más complejo en cuanto a los motivos que se alternan, pero nada difícil. Entran con fuerza los metales y, a continuación, aparece el tema principal del movimiento, que ahora es un bellísimo motivo de origen popular irlandes, doliente y nostálgico, muy lírico, que canta el corno inglés. Estamos en el minuto 2'15". Después, toman el relevo flautas y oboes junto a la cuerda  y, de nuevo, un poderoso acorde nos trae  la canción irlandesa. El tema se vuelve algo más fuerte y animado pero se cierra con mucha suavidad. Ha terminado de amanecer por completo. La bruma de la nostalgia se ha despejado. El día es claro. Ahora los oboes y flautas, nuevamente, retoman el tema danzante del allegro del primer y cuarto movimiento (estamos en el minuto 5'20" más o menos). Los pizzicatos de las cuerdas marcan el bajo continuo mientras los oboes llevan la melodía. Yo no sé qué opinarán los lectoyentes, pero a mí este pasaje me suena mucho más a un mercado oriental que a una variación sobre un tema jazzístico. Juzguen por Vds. mismos.  Hacia el minuto 8'30", el oboe (creo) aumenta el volumen y el tempo y reintroduce una vez más el allegro del primer movimiento. Fíjense que este pasaje es absolutamente beethoveniano y recuerda inevitablemente la 6ª del alemán. Se irán alternando metales y cuerdas. No teman, es muy fácil distinguir la secuencia. Para finalizar, los metales, después de un acorde más potente, van tendiendo al pianissimo y diminuendo y el movimiento termina en un susurro. Es hermoso de principio a fin, qué quieren que les diga.

Y entramos en el tercer movimiento con el scherzo (¡ánimo, que ya queda menos!). Más ortodoxia y cánones no se le puede pedir a esta parte de la obra. No hay danzas de pieles rojas, como apuntan algunos. No olviden que scherzo, en italiano, significa broma, diversión  y en el propio término se juega (valga la redundancia) con la doble acepción que en casi todos los idiomas tiene la palabra.  Jugar no solo es lo que hacen los niños para divertirse, sino que también es tocar o tañer un instrumento. Retomemos ahora nuestra guía de audición. A lo largo del scherzo y del posterior trío se irán alternando los temas. Ese primero bailable, dulce y alegre, que recuerda a las danzas eslavas y, de nuevo, el allegro que escuchamos repetido a lo largo de toda la sinfonía. Ambos van pasando por los diferentes instrumentos como en un diálogo. Vds. serán capaces de distinguir las variaciones diferentes que surgen, aunque realmente más que variaciones es el propio tema de la danza el que se convierte en coda de todo el movimiento.  y precisamente la ligereza y alegría de éste, sirve para desengrasar (estructuralmente hablando) del segundo movimiento y como preludio al cuarto. Es muy cortito. Venga, un pequeño esfuerzo más, que estamos en el 5'32" y ha vuelto a saltar el tema inicial. Los timbales y el viento se lo están pasando bomba  a pesar de la cierta tensión del motivo Un nuevo salto y la danza del scherzo vuelve a remolonear divertida, mientras sube el volumen orquestal. Un trío de libro, vamos. Nuevamente repetición del tema a cargo del metal, y esta vez con un aire menos alegre y mucho más solemne... Termina con suavidad hasta la brusca interrupción final.

Y llegamos a ese movimiento final en el que parece que todavía puedo oír la voz de Alberto Oliveras diciendo: "Vds. son formidaaaables" (los que tengan menos de 50 años no tienen ni idea de lo que hablo).  El motivo de inicio es tan solemne y conocido como el irlandés del Largo. Son el metal y la percusión los que se encargan de introducirlo a bombo y platillo (jejeje, qué cosa más tonta de chiste). De los metales va pasando al resto de los vientos, que parecen dialogar por debajo de percusión y el ritmo de los contrabajos. Los violines se levantan por encima del sonido general. Estamos en torno al minuto 3. Varias alternancias y diálogo de instrumentos. Acorde poderoso de timbales y metales que introduce nuevamente el tema inicial de este cuarto movimiento. En torno al final del minuto 7, el clarinete nos trae un motivo melancólico, muy dulce. La cuerda viene a continuación. Nuevamente el metal toma el relevo reintroduciendo el tema predominante de esta cuarta parte de la obra, pero ahora en un tono aún más dramático  y solemne. Una levísima y muy suave transición y de nuevo el tema desarrollado desemboca en el finale, con una brillantez realmente bella. Final también de libro, equilibrado y hermoso. 

Bueno, no fue tan terrible. Ya terminó y hemos llegado todos sanos y salvos. ¿A que no se han perdido mis lectoyentes predilectos lo más mínimo? Si es que cuando los temas son conocidos se siguen con mucha más facilidad. A mí me lo van a contar, que tiendo a perderme con una facilidad...



Antonín Dvořák (1841-1904). Sinfonía nº 9 en mi menor, op. 95, Z nového světa ("Del Nuevo Mundo) (1893). Columbia Symphony Orchestra. Dir.: Bruno Walter. Grabación original de 1959, remasterizada digitalmente por CBS en  1989.







Ya que han llegado hasta aquí y por aquello de ponerles los dientes largos, simplemente terminaré diciendo que mañana esta condesa tiene una:



bastante buena y barata, para ver el concierto dominical de la OCNE, con este programa:



Y como cuanto mayor se hace, más se le dispara el defecto de la sinestesia (porque no sé si Vds. lo sabrán pero realmente la sinestesia es definido por los psicólogos y psiquiatras como un defecto,que provoca en el individuo que la padece una frecuente dispersión), seguramente mañana y a lo largo de los cuatro movimientos de la sinfonía del checo, a esta condesa empezarán a pasársele por la alocada cabecita imágenes como las magníficas publicadas hoy en Life:


(Gracias, Alucinao, por el enlace)



Y no estará mal, no señor. Nada mal.

Y es que cada vez que hay fuerza y ganas de conquista de derechos y libertades y país... y constancia ante lo adverso... y un esfuerzo común y unido por conseguirlo... casi siempre nace un Nuevo Mundo.

Esta condesa se marcha ya con la música a otra parte y les deja a  a solas con la Sinfonía nº 9 de Antonín Dvořák. Disfrútenla hoy tanto como espero poder hacerlo yo mañana.


Y, como siempre, intenten ser felices.

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jueves, 3 de febrero de 2011

Doble sinestesia para un Temporal antojadizo

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Regalo de Sergio Astorga titulado "Variaciones". ¿A que es chulo?




       
                                                                                  Para Sergio el abarrotero            






Gracias a la gestión de mi intermediario financiero alemán, llegó por Navidad a casa para contrarrestar tanta cena familiar no deseada. Se desglosó en regalo de Reyes para Javier y Ángel, mis mejores amigos. Y una tercera parte se quedó a vivir aquí, en un estante de mi cuarto de trabajo, entre un libro titulado "Ciudades del México antiguo: el discurso de la piedra" (lo que son las cosas) y un texto renacentista del padre Sigüenza sobre el monasterio de El Escorial. Y aquí sigue. Se alimenta de poco aunque puede que eche de menos su abarrote. Eso sí, le han crecido en el lomo estilizado unas a modo de orejas diminutas con las que se asoma continuamente (curioso que es) a escuchar la música del día. Ha desarrollado al respecto ciertas preferencias pero me van a permitir que no las diga. Un secreto a dos jamás debe romperse... Se helaría.

Y de horas y horas compartidas sin decir una sola palabra ha surgido un intercambio feroz de verbos, meses y adjetivos. Me vigila y me guarda. Lo abro con frecuencia y me renueva. Por él y por el sentido que le ha dado a ciertos giros vitales, ha ido surgiendo despacito esta sinestesia doble que lo único que tuvo de voluntario fue no brotar de las acuarelas firmes o difusas del autor de sus hojas, sino de las imágenes y las notas de otros. Para ensamblarse en un tango imperfecto, vívido y vivido, al ritmo de figuras geométricas de un ruso soñador y visionario o en la locura de  poema austríaco triste y alunado, arrebatado por el vértigo vital de un malagueño clásico.

Permitan que se haga polizón por los rincones. Déjenle formar parte de su entorno sobre el espacio breve de su mesa de noche o, ya más tarde, emparedado vivo entre piedras ilustres suplicante de un nocturno polaco y sanador. Ábranle las puertas, hagan como que no han visto que se cuela por la rendija oscura de los deseos aún no cumplidos. Para contradecirlo. Arrúllenlo en el frío de febrero y pídanle que les deje asomarse a sus abismos de papel entintado mientras afuera el viento venga afectos nada templados y aun así escurridizos. Paséenlo, sírvanse de él. Incluso desmenúcenlo o háganlo trizas si es preciso, pero que no se escape. Que no se les escape. Que no se nos escape. Porque entonces el antojo se instalaría en nuestro ánimo solo, sólo para  recordarnos que nunca debimos dejar pasar de largo el Temporal.




El negro

El negro es una exclamación
 de flama en el ritual del ojo.
Perfila los contornos de las sombras;
construye mundos triángulos esferas.
La línea es el bastón
y epitafio de las formas.
Día tras día inventa semejanzas,
añade otra inicial al calendario.
El negro es una zanja para el viento,
se impregna obstinado sobre el plano, 
deja cicatriz, ya no es reflejo.
Se pierde el habla.
el ojo inflama.
El negro brama cuando exhala.
    Temporal - Sergio Astorga          

                          

Wassily Kandinsky (1866-1944). Composición VII (1923). Museo Guggenheim de NY.



A.Schoenberg (1874-1951)  - Farben (Colores). Cinco piezas para orquesta, op. 16 nº3. (1909) wie ein hauch. Transcripción para coro mixto a capella por Frank Krawczyk en 2002. Coro de cámara Accentus. Dir.: Laurence Equilbey. Naïve, 2005











No es vano

Hoy será un día largo.
Tiempo de sol
para inventar otro presente.
Tiempo con patio circular.
Con barro.
Con granito.
Hoy habrá reflejos 
sobre el agua de sal
de nuestra cara
y manos hambrientas
de voces amorosas arañando la luz hasta matarla.
Temporal - Sergio Astorga      



P.Ruiz Picasso (1881-1973). Dos mujeres  corriendo en la playa (1922) - Imagen invertida. 
Museo Picasso de París.  
             

A.Schnittke (1934-1998). Tango. Agony (suite para concerto). Orquesta Sinfónica de la Radio y la Televisión de Berlín. Dir.: Frank Strobel. CPO, 1990.


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lunes, 24 de enero de 2011

Comienza un nuevo ciclo

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     A Fra Miquel, hacedor en cada estación de pequeños milagros




Y con el nuevo ciclo empieza esta nueva bitácora que no lo es en absoluto. El transbordo de uno a otro blog no ha sido difícil ni largo. Seguro que ni se han dado cuenta. Como les aseguré, la decoración no ha cambiado; quizá he eliminado algún que otro mueble viejo o varios enseres queridos que he preferido dejar allí. Ahora todo está más limpio y de más fácil acceso. Tomen posesión con toda libertad de esta su casa de siempre.

Con todo, sí que se ha producido un cambio importante. Cerrar una etapa e iniciar otra, aunque no signifique más que continuidad, representa renovación, claridad, ganas de hacer mejor las cosas, de ser también mejor uno mismo gracias al trabajo que comienza. En el principio parece que todo es más fácil, que no tenemos lastre de ninguna clase que nos impida avanzar. Además será bastante más agradable que, al menos durante una temporada quizá no demasiado corta, estas Variaciones Goldberg 2 se abran con soltura, con rapidez, con fuerza y ganas.

Ante este nuevo proyecto en blanco, como cualquier hijo de vecino, la que manda en todo esto se planteó hacer una entrada que tuviera algo de especial, que fuera simbólica de los primeros pasos de esta nueva andadura continuación de la anterior. Le dí algunas vueltas y, como casi siempre, la solución vino sola.

En el momento en que la condesa escribe esto hace un frio de bigotes, pero cuando surgió la idea del traslado disfrutábamos de una temperatura envidiable y de una primavera adelantada en pleno enero. Les confesaré que últimamente ando con muy poco tiempo de ocio y mucho menos al aire libre. Por eso, el sábado de hace diez días salí sin un rumbo muy claro, cámara en ristre, para perderme un rato por algún jardín de la ciudad. El que más cerca me pilla todavía no nos ha hecho el regalo de los 2.000 almendros en flor, de forma que decidí aventurarme una vez más en El Capricho. Era más de la una de la tarde y no había casi gente a pesar de los 18º C que marcaba el termómetro. La idea era tomar algunas fotos de los diferentes edificios sorpresa que se extienden por todo el parque. Pero en seguida cambié de idea. Por todas partes a lo largo del recorrido me encontré con una cantidad nada despreciable de pequeños brotes nuevos en pleno invierno. Estamos en enero pero no lo parecía en absoluto. Y me dediqué a agacharme, tirar de teleobjetivo e intentar arrancarle a doña Natura algo de su secreto eterno y cíclico de renovación. Bajo la clara, atenta y sabia mirada del pater, seguro que no es oro todo lo que reluce ni extraño en pleno invierno todo lo que asoma tímidamente. Seguramente él podría decirnos que es normal que el ciclamen o el pensamiento florezcan ahora, que no es tan difícil que las caléndulas afloren en esta época del año, que hay setas que surgen precisamente en estos días, que el laurel es perenne y se empeña en empujar hacia arriba incluso desobedeciendo las estrictas rectas del jardinero del laberinto, que la hiedra crece a lo largo de todo el año, que puede que alguno de esos tímidos recién nacidos pertenezcan a malas hierbas que conviene arrancar de raíz y cuanto antes y que es absolutamente lógico que empiecen a despuntar las hojas de los narcisos que dominarán los parterres en febrero. Pero qué quieren que les diga. Me pareció tan hermoso que los lilos estuviesen ya cuajados de yemas, que junto a las hojas muertas de roble y chopo apareciesen brotes nuevos de todo tipo, que las propias estatuas se engalanasen con motivos vegetales o de vida, que no me he podido resistir a traérselos a esta inauguración.

Y qué mejor que el viejo peluca Johann Sebastian, para ponerle música. He mezclado las imágenes con un aria especialmente bello de una de las cantatas de boda, porque creo que no solo la composición sino también y especialmente la letra del poeta anónimo que la complementa venían como anillo al dedo para este post. Tanto que la pantera que acompaña a Dionisos, el dios de lo oculto, lo arcano, lo artístico, lo lunar, lo caótico, empezó a comerse las uvas que su señor, en un descuido, dejó a su alcance; que el angelote de la cornisa del palacio empezó a esparcir frutos nuevos de su cuerno de la abundancia y que el delfín y las ranas se empeñaron en continuar su sempiterno baile y gorgoteo al murmullo del agua renacida.

Disfruten pues de mamá naturaleza, del buen hacer de un auténtico padre de la música clásica y aprovechen como yo para retomar los propósitos que me hice al inicio del año y que pienso cumplir a rajatabla. El clima y este jardín especialmente bello nos invitan a la novedad, el comienzo, la renovación. Y yo, desde luego, tengo la intención de aprovechar la oportunidad. Hay energía, ganas, impulso para comenzar de nuevo. La vida se sigue imponiendo a la enfermedad, las vigilias de hospitales o la sombra de la muerte. Todo renace. El ánimo con mucha más razón. Les invito a que me sigan en la andadura.

Esta bitácora entrará con buen pie en la blogosfera si la apadrinan como hicieron con la anterior. Sean pues nuevamente generosos pero no se olviden de intentar ser felices. Ahora mucho más que nunca.

Que tengan Vds. un gran inicio de lunes, de semana, de primavera adelantada, de vida.


[Los señores de Youtube dicen que contravengo las normas sobre los derechos de autor en Alemania, de modo que mis queridas Gemma y Mita no podrán acceder a verlo directamente. Les envío con toda celeridad un enlace para que lo disfruten desde el Picasa. ¡Ah! y atrévanse con la pantalla completa, que puede que hasta se deje ver.]



Die Welt wird neu

Die Welt wird neu
auf Bergen und in Gründen
will sich die Anmunt doppelt schön verbinden,
der Tag ist von der Kälte frei.

Phöbus eilt mit schnellen Pferden
durch die neuegeborne Welt.
Ja, weil sie ihm wohlgefällt,
will sie selbst ein Buhler werden
El mundo renace

El mundo renace
sobre las montañas y en los valles.
La gracia desea unirse con doble hermosura,
el día se ha liberado del frío.

Febo recorre con sus veloces corceles
el mundo que acaba de nacer.
Sí, y como lo encuentra de su agrado,
él mismo quiere volverse galanteador.

(trad. Paz Juan)